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Y sigue Chávez, de pie con todos (+ Fotos)

Los venezolanos, latinoamericanos y personas de buena voluntad de todo el mundo recuerdan hoy el último discurso del Comandante Hugo Chávez, bajo la lluvia, aquel histórico 4 de octubre de 2012 que diría que Chávez no era él, sino un pueblo entero, millones que se levantaban para construir en país, en defensa de la unidad, la paz, la soberanía.

Foto: Jorge Silva, Reuters

Las imágenes de aquel día aún estremecen y pareciera que su voz imperecedera nos acompaña muchas veces porque a él volvemos siempre cada vez que pensamos en nuestra América unida, en la Venezuela que se levanta a pesar de bloqueos, amenazas, intentos de agresión y magnicidio a sus dirigentes y la más feroz guerra económica y mediática a que haya sido sometido pueblo alguna.

Dicen los que estuvieron cerca, los que lo conocían, que ya ese día sufría terribles dolores producto de su enfermedad y que sabía que la torrencial lluvia podía afectarle aún más, pero el decidió compartir con el pueblo y con sus compañeros de lucha, cantar y bailar junto a ellos, llamarlos a votar por el futuro y dar así el cierre a una campaña electoral que por todo lo alto, estaba seguro que el chavismo ganaría, porque así ganaba el pueblo.

“Así como San Francisco somos instrumento de la paz de un pueblo: Aquí está Chávez, de pie con ustedes”, dijo entonces, como si avizorara que no volvería a estar allí con el pueblo, aunque sí de otra forma, por siempre.

Foto: Tomada de www.telesurtv.net

Y es que la marea roja que se levantó aquel octubre, hace ya 8 años, definió el camino a seguir en la Patria de Bolívar, la misma que cumplió con él y con Chávez en aquellas ultimas elecciones del 7 de octubre, que lo vio despedirse – pero solo físicamente – aquel 8 de diciembre y lo demás es historia que se vive todo los días: la de la resistencia, la dignidad, la de no aceptar derrota alguna y seguir construyendo un país que después de 200 años, volvieron a tener los venezolanos.

Él sigue aquí, allí, allá, con todos, de muchas formas: riendo, bailando, cantado música llanera, cargando en sus brazos a los niños, respondiendo enérgicamente al imperialismo, imponiéndose ante los obstáculos de la vida y guiando a su pueblo, y a esta región del mundo que también necesitará siempre, volver a él para reencontrarse, llenarse de energías y seguir. Él, como aquel día, está de pie, con todos y por todos.

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