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Las picadas de la avispa

Después de una exitosa presentación durante el pasado Festival Del Nuevo Cine Latinoamericano en La Habana, que repletó los dos pases en el Yara, la coproducción internacional La red avispa (2019) llegará proximamente a la TV, para quienes no pudieron asistir entonces o deseaban repetirla.

 

 

El notorio cineasta francés Olivier Assayas (Los destinos sentimentales, El viaje a Sils María, Basado en hechos reales…)  partió del libro The Last Soldiers of the Cold War (Los últimos soldados de la Guerra Fría) del brasileño Fernando Morais; el filme se rodó en escenarios cubanos y de otros países como República Dominicana, Puerto Rico, Uruguay e Islas Canarias, contó con  la participación de las productoras RT Features y CG Cinema, además de una colaboración decisiva por parte del Icaic.

La red… se ocupa del grupo de agentes cubanos infiltrados en Estados Unidos, protagonistas de la operación que da título al filme, y que pretendía indagar en torno a las actividades terroristas del imponente vecino y sus mercenarios a nuestro territorio, como se conoce, una actividad de larga data, con atentados y sabotajes causantes en no pocos casos de víctimas y daños materiales.

En esta misión de contraespionaje, que fue desmantelada por el Gobierno estadounidense, varios de nuestros compatriotas permanecieron fieles a sus principios en la cárcel, y como sabemos, tras varios años angustiosos regresaron a la patria, devenidos los Cinco Héroes.

Como era de esperar ante una temática tan controversial, el filme ha generado las más diversas y opuestas reacciones: desde grupos extremistas en Miami que exigieron a la poderosa compañía Netflix, —quien había adquirido los derechos de exhibición— la retirada de su plataforma, hasta quienes fueron al menos tolerantes y receptivos al reconocerle su derecho a la plena exhibición. Unos lo vieron como “mera propaganda cubana”, mientras otros no advirtieron tendenciosidad política ni ideológica alguna en el director Assayas, algo que comparto.

Si bien, ninguna obra artística se divorcia, al menos en última instancia, de la definición política, no se aprecia en la conformación del relato carga panfletaria o inclinada a la defensa de esta o aquella posición; apenas esboza hechos, circunstancias, personajes…, ya la manera artística en que esto se diseña es harina de otro costal.

Entre el thriller y el drama coral, La red… es realmente un experimento fallido desde el punto de vista dramatúrgico y fílmico, con serios problemas de estructura y montaje. No obstante, se aprecian pasajes y momentos convincentes, en los que el relato logra desplazarse y fijar las emociones y sensaciones que pretende el realizador, en términos generales el discurso se recibe sesgado, sin el grado de profundización que requería la complejidad del tema, donde se aprecia a veces acumulación y en otras raquitismo y debilidad expositiva.

La excesiva partición cronológica, en que la cámara se torna todo un saltimbanqui por épocas y momentos, deviene dispersión y fatiga en el espectador incluso avezado, junto a un no menor caos en el rubro de los personajes, pues incluso los más rotundos se sienten incompletos, sin contar aquellos que (des)aparecen sin ton ni son.

Mucho quiso abarcar Assayas, y ya se conoce el dicho, lo cual tampoco impide que La red… detente un indudable decoro en su realización si tomamos en cuenta determinados elementos técnico- expresivos como la música, la fotografía y la dirección artística, resultando el montaje, como ya decía, uno de los ítems menos  conseguidos en el trayecto.

Otro aspecto polémico han sido las actuaciones: su elenco internacional contribuye a la universalidad del tema (pese al aparente localismo: la relación conflictiva entre Cuba y Estados Unidos, el filme va mucho más allá al discursar sobre derechos y deberes, algo así como que “la defensa es permitida”), mas tampoco cristaliza en cuanto a nivel histriónico.

 

Edgar Ramírez encarna el personaje de René González en Red Avispa. Fotograma de la película.

 

El venezolano Edgar Ramírez (René) entrega un desempeño tan desigual como el propio filme: no siempre se le aprecia orgánico y sólido; su compañera fictiva, la española Penélope Cruz (Olga), demasiado enfocada en lograr un acento cubano que lamentablemente no alcanza, descuida su trabajo. La mejor suerte le toca a la pareja que asumen la cubana Ana de Armas y el brasileño Wagner Moura (Ana Margarita/Juan Pablo), en labores matizadas y certeras. Otros de sus colegas (el azteca Gael García Bernal, el argentino Leonardo Sbaraglia, el cubano-estadounidense Tony Planas…) se mueven entre la discreción y la corrección.

Un segundo filme sobre los cubanos antiterroristas está en proyecto. Se trata de Los Cinco (The Cuban Five), a cargo de las productoras canadienses Pictou Twist Pictures y Picture Plant, con la colaboración del Icaic. Ojalá tenga mejor suerte, como merecen nuestros compatriotas y la (H) historia.

Por lo pronto, La red avispa queda como un borrador, una cinta imperfecta que pese a todo, no hay que perderse para repasar,  confrontar y… polemizar.

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