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Profesionales sanitarios del mundo demandan priorizar la salud humana y la del planeta

Es necesario “priorizar inversiones en salud pública, aire limpio, agua limpia y un clima estable en los paquetes de recuperación económica que se analizan actualmente” ante las consecuencias de la pandemia de la COVID-19, aseguran los firmantes de una carta dirigida a los gobernantes del Grupo de los 20 (G-20), que agrupa a las principales  potencias económicas del planeta.

 

La presente cruzada por la vida en el planeta constituye la mayor movilización sanitaria mundial desde la firma en el 2015 del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. (Foto tomada de Twitter)

 

La misiva tiene el respaldo de más de 40 millones de médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud de 200 organizaciones de ese sector pertenecientes a 90 países, muchos de los cuales, según afirman, se encuentran “en primera línea de la pandemia COVID-19”.

En el documento, los firmantes señalan que la COVID-19 “ha puesto a los médicos, enfermeras y personal sanitario ante situaciones de angustia frente a la muerte, a la enfermedad y afecciones mentales que no se han vivido en décadas”; y añaden que la magnitud de la pandemia “podría haber sido mitigada parcialmente con adecuadas inversiones en preparación para pandemias, salud pública y administración ambiental”.

Apuntan que los líderes mundiales “deben aprender de los errores cometidos durante esta pandemia”, por lo que los nuevos planes deben ir encaminados a hacer “un mundo más fuerte, saludable y resiliente frente a nuevas crisis”.

Significan que “no se trata simplemente de salud, se trata de garantizar que los paquetes de recuperación que se implementen aborden los problemas climáticos con posibles grandes impactos en la salud humana y planetaria”.

 

“Priorizar inversiones en salud pública, aire limpio, agua limpia y un clima estable”, demandan más de 40 millones de médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud. (Foto tomada de Dreamstime)

 

Asimismo, señalan que esas inversiones “deben reducir la contaminación del aire y las emisiones causantes del calentamiento climático global, que dañan la salud humana, y crear mayor capacidad de resiliencia ante futuras pandemias y al mismo tiempo crear empleos sostenibles”.

Tras enfatizar que “la economía sufre impactos cuando la salud humana se ve afectada”, los autores abogan por reducir la contaminación atmosférica, que “debilita los pulmones, el corazón y otros órganos, y los gases de efecto invernadero, causantes de sequías, calor extremo, inundaciones, incendios forestales y otras perturbaciones potencialmente mortales”.

“Es fundamental que los gobernantes escuchen e involucren en la elaboración de los planes de recuperación a médicos y científicos. Las decisiones de estímulos económicos deben tener en cuenta las evaluaciones médicas y científicas y cómo impactarán en la salud pública a corto y largo plazo”, agregan.

Durante las próximas reuniones del G-7, del Consejo Europeo, del FMI, del Banco Mundial y del G-20, sentencian los profesionales sanitarios, los gobernantes “tienen la oportunidad de poner conjuntamente la salud pública en el centro de todos los esfuerzos de recuperación”.

La presente cruzada por la vida en el planeta, divulgada esta semana, constituye la mayor movilización sanitaria mundial desde la firma en el 2015 del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Tras el lanzamiento, han expresado su respaldo a esta iniciativa numerosas organizaciones y personalidades internacionales vinculadas a la salud y al medioambiente, incluyendo a funcionarios de entidades de la Organización de Naciones Unidas.

(Con información de Agencias)

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