Habanos: el arte de torcer tabacos y destorcer adversidades (+Fotos)

Habanos: el arte de torcer tabacos y destorcer adversidades (+Fotos)

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“Para mí el tabaco es una artesanía que disfruto mucho”, asegura el joven torcedor Jainier Arencibia Cruz, mientras arma con destreza un “bonche”, en el cual se encuentra la masa del que será, en breve, un buen ejemplar de habano y poseerá el aroma y el sabor que distingue al tradicional puro cubano, considerado como uno de los diez primeros renglones de lujo en el mundo».

Jainier Arencibia, joven torcedor que a menudo duplica su norma diaria, asegura que el tabaco es una artesanía a la que hay que ponerle corazón.
Fotos: Lianne Fonseca

Mientras el sol del mediodía calienta los salones de la UEB Jesús Feliú Leyva No.2, de Holguín, en el área de Anillado, Edelmis Cruz García lidia con un surtido de tabacos Dumas y se afana en colocarles las anillas de manera perfecta. “Hace 31 años que realizo esta labor. La anilla debe quedar pareja y justa, porque da presencia. Hay que hacerlo con delicadeza y amor para que no se rompan. La norma diaria es de dos mil 300 y yo he llegado a anillar hasta cuatro mil 500 tabacos. Los dedos no se me cansan”, sostiene.

Al mismo tiempo, en el área de Adornado, Yaquelín Jeada Agra transforma una caja en blanco en una obra de arte. Mientras coloca una cubierta grabada con la imagen de Romeo y Julieta y dispone los llamados filetes, largueros, costeros y demás habilitaciones, le pone rostro al tabaco que desde Holguín recorrerá el mundo.

La calidad y buena presencia priman en los habanos confeccionados en Holguín.

Todo indica que la “Feliú Leyva No.2”, perteneciente a la Empresa de Acopio, Beneficio y Torcido de Tabaco Holguín funciona como un sistema bien engranado. En su interior, más de 400 mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes, se enorgullecen, no solo de saberle los secretos a una práctica centenaria en Cuba, sino también de gestar con sus propias manos un rublo exportable esencial para la economía del país.

Méndez Sarmiento, director de la fábrica, subraya que el colectivo no renuncia a cumplir el plan 2020, que contempla la venta de 5 millones 921 mil 800 tabacos.

Jorge David Méndez Sarmiento, director de la fábrica, manifiesta que la cohesión del colectivo y sus ganas de trabajar son las razones principales por las cuales hay muy buenos resultados en la producción de tabaco torcido con destino a la exportación. Afirma que en el año 2019 se generaron sobrecumplimientos, al venderse más de cinco millones 757 mil unidades por un valor total superior a los 46 millones de pesos, cifras que permitieron alcanzar un salario medio de mil 825 pesos.

Raciel Aguilera Pérez, director general de la empresa, subraya que como la mayor productora de tabaco torcido en la provincia y una de las más grandes de su tipo en el país, la UEB hace, de forma manual, más de 70 surtidos diferentes bajo 11 marcas reconocidas internacionalmente y produce una media diaria de más de 20 mil tabacos. Y lo mejor es que sus aportes económicos no se han reducido ni siquiera bajo el asedio de la Covid-19.

Al respecto, Méndez Sarmiento enfatiza que aún en las circunstancias impuestas por el nuevo coronavirus, que ha afectado de una u otra a más de cien trabajadores de la UEB, se logró cerrar el mes de abril con una producción de dos millones 34 mil unidades y ventas por valores ascendentes a 15 millones 214 mil 900 pesos.

Ello significa un sobrecumplimiento de los planes hasta fecha y un buen augurio en cuanto a las posibilidades de cumplir con las cifras pactadas para el 2020, año en el que se contempla la venta de más de cinco millones 921 mil tabacos, que tendrán como destino variedad de países.

Alcanzar tales dividendos ha sido posible gracias a la eficiencia en el aprovechamiento de la materia prima, procedente del centro y el occidente del país; a la experiencia del colectivo, que se las ingenia siempre para sortear adversidades como las faltas de habilitaciones y cajonería; y a la disposición individual de cada trabajador para cumplir con el necesario aislamiento físico en las galeras sin que ello implique un decrecimiento de los ritmos productivos.

Explica el administrativo que como entre cada torcedor había una distancia inferior a un metro, a petición del colectivo laboral se reacomodaron los puestos de trabajo. “Acondicionamos locales cubiertos por otras actividades, comprimimos almacenes y áreas donde no había trabajadores y nos ampliamos. Verá que hasta en el podio hay tabaqueros sentados”.

“No queríamos dejar de trabajar. La economía hay que echarla para adelante. Y nosotros somos un renglón importante”, diría finalmente Neida Antúnez Antúnez, la dirigente sindical, como resumiendo cuánto puede marcar la diferencia la proyección de un colectivo, que lógicamente, arribará orgulloso al 29 de mayo, Día del Trabajador Tabacalero.

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