La Guagua: El coronavirus, los ojos, la nariz y la boca

La Guagua: El coronavirus, los ojos, la nariz y la boca

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Cerrar las puertas de entrada al nuevo coronavirus SARS CoV-2 es una eficaz medida para no contraer la Covid-19.

Un Comentario Digital de Mary dice:

En la calle hay muchas personas expuestas que no tienen noción de lo que es esta enfermedad, por eso exigimos que todas esas personas que están incumpliendo con todas las medidas sanitarias, las recojan y le pongan una buena multa a ver si así aprenden la lección.

Otro de Abraxus_Gtmo dice:

Creo que la mano dura ya debe estar para aquellos que siguen en las calles, no digo sin nada que hacer porque la mayoría están a la espera de que saquen algo en las tiendas y poder hacer todas las colas necesarias para adquirir esos productos que tanta falta hacen en nuestros hogares.

Algunos por cumplir disciplinadamente con las regulaciones existentes y otros que por necesidad deben continuar trabajando tienen entonces que comprárselos a precios excesivos a los especuladores que tan descaradamente frente a la misma tienda te lo están ofertando y las autoridades no hacen nada.

Jorge Orlando Bebert Rivero dice:

Me da la impresión que estamos muy confiados y la gente no tiene percepción del riesgo que estamos corriendo y creo que es hora de que el Estado tome medidas más fuertes, pues las personas están en la calle a cualquier hora y haciendo de todo: desde tomar ron, jugar domino, revendiendo números para las colas… y pienso que la policía debe de actuar ya y poner orden en las calles porque hasta ahora solo los veo organizando colas es hora que se tomen medidas fuertes.

De nuestros espacios de Comentarios Digitales seleccionamos algunos referidos a la falta de percepción del riesgo, las aglomeraciones para comprar, el exceso de confianza, las indisciplinas de no cumplir las disposiciones para controlarla pandemia, la petición de sanciones más fuertes…

En Facebook, hemos visto usuarios alarmados que llaman a la cordura y publican fotos de personas pegadas unas a otras en las puertas de los establecimientos comerciales, y como cualquier pierde los estribos ante tanta indolencia, una colega escribió en su muro:

“Los invito a todos a hacer bastantes colas, a ver si nos morimos pal carajo y ya, total…”

En este espacio pretendemos agregar un tema: Lo efectivo que puede ser cerrar las puertas de entrada al altamente contagioso nuevo coronavirus SARS CoV-2 a nuestros cuerpos, como eficaz medida para no contraer la letal Covid-19.

Ha sido trabajoso lograr el actual nivel de acatamiento de la disposición de no salir de casa y mantener la distancia social (entre 1 y 1,5 metros o más si fuera posible), pero igual o más de difícil es cortarle el paso al virus para evitar que nos penetre.

Desde antes de la pandemia actual, se ha insistido en el correcto y frecuente lavado de las manos, vehículo ideal en el cual se transporta el minúsculo enemigo de la vida.

No, por supuesto que no es por las manos por donde se nos introduce el coronavirus, pero como que el hombre no deja de tocarse constantemente la cara (ojos, nariz y boca), basta que el microscópico ente se adhiera a los dedos para que inmediatamente sea llevado a cualquiera de las tres puertas de entrada.

Solamente los monos compiten con los humanos en el hábito de manosearse el rostro de manera involuntaria, aún cuando nos propongamos no hacerlo, pues podemos sorprendernos de cuántas veces hacemos ese gesto convertido en todo un lenguaje que los psicólogos se han dado a la tarea de interpretar desde antaño.

 

 

Si difícil es dejar de tocarse la cara en tiempos normales, más aún lo será en momentos de streses o ansiedad como los causados por la pandemia, y es precisamente cuando menos debemos hacerlo.

No siempre existen condiciones para lavarnos adecuadamente las manos, ni tampoco desinfectarlas, pero suponiendo que las tengamos sucias, si controlamos el acto reflejo involuntario de no tocárnoslos ojos, la nariz y la boca, no nos enfermaremos.

Aunque lo parezca, no es fácil. Este redacto ha observado a en estos días a varias personas y ha contabilizado que en tres o cuatro minutos se tocan el rostro, por lo menos, dos veces, y en la mayoría de las ocasiones se pasaron los dedos por la boca, la nariz o los ojos, y en otras por el cabello y el cuello.

Más que investigar el origen de esta mortal costumbre, en una simple observación, notamos que en parte fue para aliviar alguna picazón o sensación, pero mayormente se trató de emisión de mensajes paralelos a la palabra, por un estado anímico o un tic nervioso.

Se lee en infinidad de textos que si alguien habla mientras se toca la punta de la nariz con el dedo índice, significa que está diciendo mentiras o esconde algo y no dice toda la verdad.

Determinadas posiciones de la mano para taparse la boca delatan que se está pensando cuidadosamente antes de decir algo o responder.

Seguramente los entendidos en Psicología podrán comentar cómo evitar esa nociva costumbre, y también la manera de evitar o curar a personas como el protagonista del serial Adrian Monk, personaje que teme contagiarse, y además de no tocarse el rostro, tampoco pone sus manos en nada que considere sucio.

En resumen: el propósito de esta Guagua fue llamar la atención sobre las posibles consecuencias de tocarse constantemente los ojos, la nariz y la boca. Invitamos a pensar y comentar en cómo evitarlo.

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