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Una “conserva” especial de laboriosidad (+ Video y Fotos)

Basta recorrer un poco las calles holguineras para saber que la pandemia no ha trastocado el sentido de responsabilidad por el trabajo. Aquí y allá, en los sectores neurálgicos para el funcionamiento económico, puede observarse a muchos que, guardando las distancias y poniendo en práctica las medidas higiénicas, no cesan de realizar sus aportes cotidianos.

 

El plan de este año incluye la elaboración de 650 toneladas de productos derivados del tomate. Foto: Lianne Fonseca.

 

En esa honrosa lista de colectivos que no dejan de ofrecer su diario grano de arena, hay que mencionar al de la Unidad Empresarial de Base Turquino Holguín, perteneciente a la Empresa de Conservas de Vegetales. La entidad, a pesar de tener en su nómina a varios trabajadores mayores de 60 años, algunos diabéticos e hipertensos, y a madres que requieren cuidar de sus hijos, ha reorganizado su fuerza laboral e insiste en cumplir sus producciones con el personal que puede proseguir laborando.

 

Hacia hospitales, centros de aislamiento y mercados del territorio se destinan los surtidos de la fábrica. Foto: Lianne Fonseca.

 

Al interior de la fábrica puede verse como hombres y mujeres se afanan en el proceso de selección de los tomates para hacer puré, envasan las salsas y pastas o se esfuerzan en etiquetar los productos. Cubiertos con batas blancas, delantales, botas, gorros y nasobucos, no ceden al cansancio ni al calor, más bien incrementan sus energías para cumplir las cifras pactadas, que saben, irán hacia los hospitales holguineros y centros de aislamiento que hoy luchan contra la Covid-19, o se destinarán hacia los mercados de comercio.

Leonardo García Medina, jefe de Planta de Producción, subraya que a raíz del avance del nuevo coronavirus, “la entidad envió para la casa a todos los trabajadores con factores de riesgo, pero a la vez tomamos alternativas y hemos continuado la producción para cumplir con los pedidos del Gobierno y el Partido de la provincia.

 

El personal del laboratorio coopera con la elaboración de hipoclorito y solución de alcohol. Foto: Lianne Fonseca.

 

“Mantenemos trabajando a la fuerza joven. A todos los trabajadores se les entregó un módulo para su higienización, que contiene hipoclorito de sodio y solución alcohólica. Tomamos todas las medidas higiénico- sanitarias, pero estamos conscientes de la importancia de producir en el momento en que estamos viviendo”.

 

El funcionario argumenta que “nada ha impedido seguir la producción. Estamos listos para recibir y procesar todo lo que nos traiga la Agricultura”. De esa forma se trabaja en la elaboración de mermeladas y sobre todo de conservas de diferentes vegetales. Al mismo tiempo se guarda en el frigorífico para futuras producciones.

De acuerdo con el director de la UEB, Ramón Rodríguez Galindo, la fábrica tiene como plan este año la producción de dos mil 700 toneladas de diferentes surtidos, de las cuales 650 son de  productos derivados del tomate y unas 200 serán de ketchup, mostaza y mayonesa, la cual desde el mes de enero se viene obteniendo en mayores proporciones gracias a la obtención de una nueva línea productiva.

 

Ramón Rodríguez Galindo, el director de la UEB resalta que se logran mejores resultados gracias al encadenamiento productivo. Foto: Lianne Fonseca.

El dirigente administrativo resalta que con respecto a los surtidos de guayaba, Holguín está a la cabeza en la industria de conservas, luego de haber sido la provincia más rezagada en el 2017. Incluso, apunta, “hoy estamos contribuyendo con la provincia de Pinar del Río y entregándole pulpa de guayaba, que se utiliza en parte para producir la barra de guayaba Conchita, que se exporta hacia Europa”.

Esos resultados se deben en parte al encadenamiento productivo que mantiene Turquino Holguín con varias minindustrias del territorio, especialmente con La Negra, ubicada en el municipio de Gibara y que en este año debe procesar unas quinientas toneladas de guayaba.

La calidad se evalúa constantemente en la entidad. Foto: Lianne Fonseca

 

La efectividad de esta fábrica holguinera, perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria, se debe también al rigor con que trabaja el Grupo de Calidad, dirigido por Adelvis Rodríguez Berbén, quien asegura que “la gente trabaja con deseo, con ánimo. Hay tecnólogos directos a la producción controlando la calidad. Hay un grupo en el laboratorio que cada dos horas chequea la producción para ver si hay algún parámetro que no se está cumpliendo. Velamos por la inocuidad. Cada trabajador debe de cumplir con todas las normas de protección e higiene”.

El colectivo del Turquino, como popularmente se le conoce en Holguín, está conformado por 258 trabajadores que saben que en la solidaridad y la unidad está la fuerza. Ello se sobrentiende cuando Yolanda Ponce de León Tamayo, secretaria general del Buró Sindical de la UEB, explica que existen cuatro trabajadores que viven en un reparto que hoy se encuentra en cuarentena en la ciudad, por lo cual la entidad les conformó una jaba con alrededor de 10 productos.

La calidad humana del colectivo se evidencia también en el empeño que esa dirigente sindical y otra compañera le ponen a la tarea de confeccionar nasobucos para todos los trabajadores, y también en la dedicación del personal del Laboratorio para elaborar Hiplocorito y solución alcohólica, con el objetivo de proteger la salud de los obreros y colaborar con la desinfección en otras instituciones del territorio.

 

La secretaria general del sindicato puntualiza que desde ya se engalana la entidad para recibir el 1 de Mayo, fecha en la que se prevé iniciar la campaña de mango. Foto: Lianne Fonseca.

Más de lo que hacen hoy, quisieran aportar los obreros de la UEB Turquino, subraya Ramón Rodríguez Galindo, porque están conscientes que una provincia como Holguín requiere muchas más producciones de las que se pueden lograr en una fábrica con 72 años de creada y notable obsolescencia. Sin embargo, sobra el sentido de pertenencia, ese que habita con creces en el trabajador Vanguardia Nacional Bárbaro Videaux Logá, maestro concentrador que manifiesta: “No tenemos hora ni día y en el momento en que la Revolución nos necesite estaremos aquí”.

Con esa misma voluntad saludarán el Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores. Estarán al pie del cañón, iniciando la campaña del mango, gracias a la cual se producen unos cuantos surtidos. Se sentirán orgullosos de estar pegados a las líneas de producción, “conservando” la eficiencia y el amor al trabajo.

 

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