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Una trinchera de ideas en las Naciones Unidas

La verdad  de  Cuba en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas  (ONU)  fue trinchera  de ideas  en aquellos históricos días de abril de 1961. La voz de la primera Revolución Socialista en América  Latina  denunciaba  el  preludio  de una  invasión  mercenaria  organizada  por el gobierno de los Estados Unidos.

Foto: 5septiembre.cu

El 15 de abril  se produjo el bombardeo  a tres  aeropuertos cubanos: Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba.  Los aparatos enemigos  llevaban  falsas  insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria. Tenían el propósito  de  destruir  los escasos y vetustos aviones  situados  en esos lugares.

Pocas horas después, el canciller cubano Raúl Roa  García desenmascaró  ante  el magno foro  mundial los planes del imperialismo y rechazó las falacias  con las cuales se pretendía  hacerle creer a la opinión pública internacional  que  los sucesos acaecidos  eran una sublevación de pilotos  contra el  régimen en la Isla.

Comenzaba  una  batalla en el terreno diplomático.  En la agenda  de la sesión  de la mañana  ocupaba  espacio el tema  La situación  en la República del Congo. El  representante de Cuba  solicitó la palabra y denunció el ataque por  aviones B-26  provenientes de bases en territorio estadounidense y de países centroamericanos lacayos de  Washington.

“La Delegación de Cuba  acusa…” , continuó expresando  Roa  cuando  fue interrumpido por el presidente de la Asamblea al  señalarle  que  esa  intervención  no  era  una cuestión de orden sino “un punto de fondo”.

El ministro cubano  reiteró que no podía retirarse de la tribuna  sin antes  acusar  “al Gobierno  imperialista  de los Estados Unidos de ser el máximo responsable de este brutal atentado a la integridad territorial, independencia y soberanía de Cuba, que pone en gravísimo riesgo la paz y la  seguridad  internacionales…”

Una nueva  interrupción  se produjo a la cual Roa  ipso facto respondió enérgico: “Ya lo he dicho y me retiro”

En horas de la tarde, de ese mismo día, fue retomada  la denuncia en la que sentenció que  “es, sin dudas, el,prólogo de la invasión en  gran escala, urdida,organizada, avituallada, armada y financiada  por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, con la complicidad de las dictaduras satélites del  hemisferio occidental y el concurso de cubanos  traidores y  mercenarios de toda laya…”

El Gobierno  Revolucionario de Cuba  -enfatizó-  acusa solemnemente al gobierno de Estados Unidos  de “haber recurrido al uso de la fuerza para dirimir sus  diferencias con un  Estado  Miembros de la Organización ”.

Adlai Stevenson,  embajador norteamericano ante la ONU , esgrimió réplicas para desacreditar  la verdad de Cuba.  Roa volvió “a la carga”.  Aclaró que las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, asegurando  la no intervención de las fuerzas armadas de su país  en los asuntos internos de Cuba, “no ofrecen garantía de ninguna clase”.

Categóricas  fueron las palabras del  representante soviético, Vladimir  F, Zorin.  “No  hay que olvidar (…) que Cuba no está sola”; que cuenta con numerosos amigos sinceros que están dispuestos a darle cualquier asistencia . Entre ellos se puede contar a la Unión Soviética.”

En otro momento también dijo: “Los Estados Unidos no tienen derecho a ayudar a los elementos subversivos cubanos que se encuentran en Miami o en otros países de América Latina, que se preparan para atacar a Cuba”.

Otras delegaciones, entre ellas la de México, Iraq y de naciones  africanas,  también patentizaron su  solidaridad con la Revolución Cubana y condenaron la agresión  mercenaria  derrotada  en  las arenas de Playa Girón , en  aquellos días de  abril de 1961.

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