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Mario Ramsés en otro abril de la Ciénaga (+Fotos y Video)

Es tan grande su alegría que no cabe en la sala J del hospital materno de la provincia de Matanzas. Dayana Almeida Gómez tiene la mirada fija en el bebé, lo mira, lo acaricia. “Al fin juntos”, dice y contiene la emoción para no volver a llorar.

Mario Ramsés se convirtió en el parto 22 de la Ciénaga de Zapata, municipio que saludará el 59 aniversario de la victoria de Playa Girón 0 en su mortalidad infantil. Foto: Noryis

“Viví un calvario. En cuanto parí, trajeron al niño para este hospital y a mí me dejaron en el centro de aislamiento. Estando allá me dieron la feliz noticia de que mi esposo y yo estábamos libres de sospechas. No teníamos la COVID-19. Así y todo, cuando llegué aquí, volvieron a ponerme separada del nené ”.

Son las cinco de la tarde del 6 de abril y solo 42 horas después del parto se le ha permitido cargar a su hijo, y amamantarlo. “Fueron protocolos duros, pero necesarios”, admite.

Sin embargo, relata, lo más angustioso había comenzado por la gripe del esposo y su anterior vínculo con unos turistas en la Ciénaga de Zapata, donde la pareja reside.

Los síntomas en Noslén aparecieron al poco tiempo de ingresar la embarazada en el hogar materno. La sospecha de padecer el nuevo coronavirus los colocó en el centro de aislamiento del Hospital Militar Dr. Mario Muñoz Monroy, en la ciudad matancera.

El pasado 11 de abril Dayana y Mario Ramsés fueron dados de alta del hospital materno de Matanzas, donde siempre estuvieron acompañados por la abuela Kenia. Foto: Noryis

“No quería ir allí. Me preocupó que alguien no cumpliera las reglas y pudiera contagiarme… A mi esposo lo pusieron en un lugar y a mí en otro. Yo estaba muy triste… Cuando entré a la sala el 2 de abril mi suerte cambió. Me tocó María Rosa, la mejor enfermera del mundo.

“Tanto me cuidaba que fue ella, al tocar mi barriga, quien notó la primera de muchas contracciones. El 4 de abril, exactamente a las once y veinticuatro de la noche, di a luz”.

Y “todos aplaudimos… En este contexto de malas noticias y muertes en el mundo, traer a la vida un niño es un acto maravilloso”, confesó el ginecólogo Ramsés Isaac Marrero, al frente del equipo médico que dio motivo al titular: Nace bebé en centro de aislamiento.

 

De izquierda a derecha el ginecólogo Ramsés y el equipo que asistió el parto de Dayana.Foto: Cortesía de la entrevistada

 

En gratitud, Dayana sustituyó el soñado nombre de Carlos Fabián por el de Mario Ramsés. Enseguida se relacionó su elección con el mártir del Moncada Mario Muñoz Monroy, el nombre del hospital militar.

Aunque la asociación le causó tremendo orgullo, la muchacha de 22 años quiso reverenciar a heroínas de estos tiempos como a su enfermera convertida en madre, que, además, se lo había pedido. Y le puso al niño Mario, por María Rosa Bagué Villalón.

Dayana se emociona al saberlo. Curiosamente, la empleada de la sala L ya había salido en las páginas de este semanario. En la edición del 10 de febrero de este año se publicó la carta donde un padre felicitaba a trabajadores del hospital militar y ahí apareció su nombre.

La garantía de vivir en la Ciénaga de Zapata

Aunque no es el militar un hospital ginecobstétrico, el equipo médico consiguió que Dayana tuviera un parto exitoso, asegura la doctora Dayamí Gómez La Rosa, vicedirectora de Asistencia Médica en el sureño municipio de Ciénaga de Zapata.

 

Con todos los cuidados trasladaron al recién nacido desde el hospital militar donde nació hasta la sala de Neonatología del hospital materno de Matanzas. Foto: Cortesía de la entrevistada

 

La facultativa conecta el resultado con la excelente gestión de la atención primaria de un territorio que cuenta con 13 consultorios del médico de la familia y dos policlínicos. Gracias a ello, pondera, desde mayo del 2018 la mortalidad infantil se mantiene en cero.

“El hijo de Dayana, Mario Ramsés Pulgarón Almeida, se convirtió en el nacimiento número 22 de este año en Ciénaga de Zapata”, la doctora Dayamí se escucha emocionada al decirlo.

Igual sentimiento transmite el cenaguero Efraín Otaño Gerardo, al contrastar la transformación social del humedal matancero comparado con la triste realidad precedente a 1959. “Las muertes de niños se contaban por montones. Hoy es una garantía vivir aquí. Lo digo yo que nací y he crecido en este lugar”.

A sus 55 años, el intendente del municipio menos poblado de Cuba es uno de los protagonistas del combate a favor de la vida y contra el nuevo coronavirus que se libra en el mismo sitio donde el 19 de abril de 1961 se proclamó la primera gran derrota del imperialismo en América Latina.

“Hasta el momento (12 de abril) no reportamos ningún caso de la COVID-19. Mantenernos así, y con cero en la mortalidad infantil, no solo sería una oda a la esperanza, sería, sobre todo, el mejor regalo al 59 aniversario de la victoria de Playa Girón”.

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