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Libros frente a la crisis

Las muchas pandemias que ha sufrido el mundo no han podido cercenar el impulso creativo de la humanidad. Es más, han devenido fuente de inspiración para artistas y escritores. El nuevo coronavirus, con toda certeza, generará su propia literatura. Ahora mismo deben estar multiplicándose los gérmenes de cuentos, novelas, obras de teatro, ensayos que narren, que reflexionen, que expliquen, que interroguen sobre un sinnúmero de los desafíos del momento. Libros frente a la crisis.

Ha pasado desde hace siglos. Boccaccio reunió en su célebre Decamerón las insólitas y divertidas historias que se narraban un grupo de personas que fueron al campo huyendo de la peste. Es una metáfora perfecta de la capacidad del ser humano para sobreponerse a las más difíciles circunstancias.

Según varios portales informativos, algunos de los títulos más descargados y comercializados en esta emergencia sanitaria están ambientados en épocas de epidemias: La muerte en Venecia, de Thomas Mann; El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez; La peste, de Albert Camus; Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago…

Pudiera parecer morboso, pero es indicio del poder de la literatura. La gente sigue buscando respuesta en los libros.

Al arte y a la literatura les corresponde dejar constancia de esta época. No será el único testimonio, ni siquiera el más fidedigno. Ahí están el periodismo y la historiografía para contar el relato más objetivo.

Pero los libros narrarán la historia más hermosa. Serán —son—símbolo de la esperanza.

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