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“A Italia fui para extender una mano amiga”

Una vez más le da el pecho a la situación, levanta su mano y dice yo. Deja atrás sus seres queridos, sus cinco hijos, la comodidad del hogar y se marcha a tierras lejanas a cuidar a extraños; a entregar su sapiencia para salvar a otros; a sacrificarse por un ideal.

En un hospital de campaña atienden a pacientes con Covid-19, dice Leosvel que pronto se verá el cambio de la situación en Italia, Fotos: Cortesía del entrevistado

Leosvel Pérez Gutiérrez es un camagüeyano que no le teme a las incertidumbres. Un vertientino que sabe de atender enfermos con ébola; que aprendió por las buenas a dar cariño desde la distancia, cuando le nacieron dos de sus niños mientras estaba fuera en misiones internacionalista. Pero aun así los crió, los volvió gente de bien, solo con su ejemplo.

Quizás por eso no fue de asombrar que cuando todavía no se hablaba de ayudar a otros países en la lucha contra la Covid-19, él en su perfil en Facebook anunció: “la pandemia del Covid está entre nosotros. Toca otro gran sacrificio como en tiempos de ébola”.

No sería él sino dijera eso. Sus entrañas no lo dejarían tranquilo si no se hubiera ido con el primer grupo a Lombardía, Italia, para enfrentar lo inimaginable y entregar una mano amiga.

Llevaba pocas horas y sus fotos me narraban sus alegrías y el lógico nerviosismo. “Pero es una tragedia mundial y hay que enfrentarla”, me dice como para que comprenda la necesidad de hacerlo. Le entiendo y lo aliento desde la distancia.

Las medidas de seguridad son la principal arma para la protección del personal médico. Mientras atienden pacientes se cuidan con trajes, guantes, nasobucos y gafas. Fotos: Cortesía del entrevistado

Las horas de diferencia y el cansancio nos impiden el diálogo de siempre; sin embargo, poco a poco se va adaptando a los protocolos, al ambiente y encuentra espacios para contarme.

“Antes de salir recibimos una preparación con profesores del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí. Eso nos permitió prepararnos, puntualizar medidas de bioseguridad y comprender mejor la evolución de la pandemia.

“Cuando nos montamos en el avión había nervios, pero nos acompañaba un grupo de italianos que retornaba a su país. Y desde ese momento comenzamos a recibir cariño, palabras de aliento. Llegamos y los aplausos nos recibieron porque comprendían que era un gesto enorme. Eso nos dio más fuerza. Solo veníamos a dar apoyo, sin actos ni alardes, solo a ayudar.

“Nos ubicaron en un hospital en el municipio de Crema. El personal del centro y los grupos de amistad con Cuba nos recibieron,  agradecían y nos buscaron abrigos, porque el frío europeo no es como el tropical”.

En un hospital de campaña Leosvel pasa sus días atendiendo pacientes con coronavirus. Él se cuida, como se lo dicen. Y sabe que es una experiencia diferente, no se parece a las anteriores.

“El virus es nuevo y eso provoca que adoptemos medidas extremas. Permanecemos mucho tiempo con los trajes de protección dentro de las salas. Imagínate que es un turno completo, entre seis y ocho horas, atendiendo a casi 40 pacientes, con el traje puesto, guantes, nasobucos y espejuelos.

“Al permanecer tanto tiempo tenemos más riesgo de contagio a pesar de que el nivel de contaminación es inferior al del ébola, pero la exposición y el tiempo junto a los enfermos incrementan las probabilidades.

“Cada tres horas velamos por los signos vitales, escribimos todo lo que sucede en las historias clínicas, estamos pendientes de sus necesidades, los bañamos, le hacemos todo. Médicos y enfermeros estamos unidos, nos asesoramos y hacemos todo”.

Cada área dentro del campamento es bien delimitado para evitar contagios. Fotos: Cortesía del entrevistado

Aunque es la primera vez en el continente europeo, dice Leosvel que no le va mal; siente que está apoyando en la tarea de poner en alto el nombre del sistema de salud médico cubano. Muchas personas se lo dicen a través de mensajes por Internet. Sabe que está haciendo bien y por eso se cuida constantemente, para volver y seguir haciendo el bien por otras partes del mundo.

A su familia la extraña y les agradece el orgullo que sienten por él. Pero el deber llama y él es cubano, aunque en estos días ni coma arroz y se confiese encantado con los macarrones con queso y las ensaladas y verduras de Italia.

A su gente de Vertientes les pide que se cuide, que ya “el coronavirus no es cosa lejana y está entre nosotros. Protejamos entre todos a nuestros hijos, padres y abuelos. Pronto esto acabará, cuídense”.

 

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