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La puñetera cola (+ Caricaturas)

En estos días tensos, como para no salir de casa, miles y miles de personas han escuchado con atención las orientaciones del Gobierno cubano para enfrentar el nuevo coronavirus causante de la pandemia mundial de la Covid-19.

Sin embargo, horas después de los programas difundidos, muchísimos ciudadanos salen a las calles a «encolar» las Mesas Redondas de los medios  de comunicación, con una tumultuosa jornada en los establecimientos públicos de la provincia de Ciego de Ávila.

Ni la medicina veterinaria, en su día de homenaje el 24 de marzo, pudo remediar el carácter compulsivo y enfermizo de un fenómeno social que hoy suele llamarse, en el mejor sentido del humor popular, la colonavirus o la colavirus.

A distancia del molote rememoré la expresión de aquel personaje emblemático de mi pueblo, quien ante la concurrencia, para ella campear por su respeto, espetaba: «¡Yo soy fulana, la puñetera!».

Así, como la susodicha colera, algunas de sus semejantes discutieron y otras acaloradas se halaron los moños para disputarse el acceso a Tiendas Recaudadoras de Divisas, en la capital de la provincia donde la oferta principal era de productos de aseo personal.

Más al centro de la geografía avileña, la aglomeración también comenzó temprano. Por cierto, una mujer en la cola de la tienda de víveres La Carretera, en Ciro Redondo, intentó formar la confusión para tergiversar lo que está, más que legislado, enraizado en el carácter solidario de los cubanos: el orden de prioridad para la entrada a la compra por parte de UNA persona con discapacidad y DOS sin esas limitaciones.

Cuando se aclaró la duda con una llamada  telefónica a la Asociación provincial conocida por la Aclifim, ya era tarde porque el detergente Limtel no llegó al cliente número 50.

Si el pomo con el líquido de color verde es el surtido de más demanda y menos oferta, sería sensato distribuir en las bodegas o tiendas de víveres, las cantidades que llegan también a las unidades de productos industriales, como por ejemplo las tiendas La Comercial y La Revoltosa, en el poblado de Pina.

Esa posible solución estaría a tono con la orientación de las últimas horas de que las autoridades municipales controlen esos renglones, de manera más organizada y regulada por la libreta de abastecimiento, porque sería complejo, pero no imposible llegar con un módulo de aseo a los 156 mil núcleos familiares avileños.

Los  arribos recientes a los territorios del cloro y más papas, entre otros surtidos, serán propicios para reforzar la higiene y la alimentación del pueblo, ávido de tener a mano los productos de primera necesidad, con el cual también se cuenta para evitar las aglomeraciones y, sobre todo, con vistas a minimizar lo que ya es viral: La puñetera cola.

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