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Solidaridad viral

Los buenos amigos, los verdaderos, demuestran que lo son en los momentos difíciles. Festividad por medio es convocatoria segura, pero enfermedad, dolor y muerte reúne solo a los más valiosos. La pandemia del Coranavirus, causante de la mortífera Covid– 19, lo ha demostrado una vez más.

Un pequeño archipiélago, medio perdido en el mapa planetario, ha puesto en evidencia de nuevo que la solidaridad puede ser viral. Aunque los grandes medios de comunicación silencian lo que este país hace por los demás, la muestra está latente y visible porque es real.

Operación de evacuación de los turistas británicos que viajaban a bordo del crucero. Foto: Tomada de Internet

Y va desde lo más pequeño a lo más grande, desde la señora que agarra una sabana de sus diezmadas gavetas para hacer nasobucos y entregar a sus vecinos y amistades, sin cobrar ni un centavo, hasta la ejecución de una operación tan compleja como la recepción y evacuación de más de mil personas, entre pasajeros y tripulantes, del crucero británico MS Braemar.

El Fondo de Bienes Culturales en Cienfuegos hizo un donativo de nasobucos. Foto: Tomada de Internet

¿Cuántas personas, entre personal médico, aduaneros, oficiales de Inmigración y Extranjería, choferes de ómnibus y otros vehículos, manipuladores de equipajes…, intervinieron? ¿Qué los motivó, a pesar del riesgo real? La respuesta es una sola: la solidaridad humana.

Cada día el personal del sector de la Salud Pública en el país está en jaque. Muchas horas pasan en los centros de atención y sitios que les corresponde. ¿Existirá dinero u otro beneficio que respalde ese sacrificio? No lo hay. Solo la voluntad de ayudar, de cooperar en tan difíciles circunstancias, los conmina a tanta entrega.

Con regularidad los medios de comunicación han informado de la partida de especialistas hacia otras naciones, lo mismo a Europa, como es el caso de Lombardía en la sufrida Italia, a América del Sur, específicamente en la hermana en Venezuela y a islas del Caribe. Hombres y mujeres consagrados dejan atrás a sus familiares y sus puestos laborales para afrontar en otros lares la pandemia y sobre todo, salvar vidas.

Cuba demuestra de nuevo la vocación internacionalista que caracteriza el proceso revolucionario. Una solidaridad viral también afronta el Coranovirus y la Covid – 19.

Causa orgullo, sano y gigantesco orgullo, sentirse cubano.

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