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SABORES: Una novedosa experiencia en El Tigre Amarillo

Donde se cortan la Calle Cuchillo y la esquina San Nicolás, justo en el afamado Barrio Chino de La Habana, espera por el nativo innovador y el turista curioso un rincón que promete transportar al comensal al continente de los ojos rasgados: el restaurante El Tigre Amarillo.

Restaurante El Tigre Amarillo en el Barrio Chino de La Habana. Foto: Gabriel Villar Alonso

Con una propuesta gastronómica auténtica, decoración vistosa y oriental y el empeño de rescatar y propagar no solo los sabores sino también la música, los elementos decorativos, las tradiciones y todas las manifestaciones de la cultura milenaria china, el centro se inauguró el pasado 16 de noviembre del 2019, como parte de las obras por 500 aniversario de la capital cubana.

El local fue arrendado por María de los Ángeles Lam Lee, descendiente de chinos, emprendedora gastronómica y tesorera de la Asociación Nacional Min Chih Tan, quien se vinculó al icónico vecindario desde 1991 y hoy gestiona igualmente la actividad comercial de otros dos establecimientos: el restaurante homónimo Min Chih Tan, que combina lo mejor de la cocina internacional y cubana, y El chinito Bavaria, que adiciona la comida china a la elaboración de cocina criolla.

Según la propietaria, en el momento de elegir la decoración se proponía proyectar una imagen fresca y colorida, que evocara la vasta vegetación de la tierra de sus antepasados, con un balcón contemporáneo pero muy al estilo oriental. Y lo logró con creces.

Con tazones y palillos chinos intercambiables a pedido del cliente, mesas circulares con manteles amarillos, que junto al rojo de los tapices chinos típicos identifican al establecimiento y exhiben los símbolos de la letra de la suerte china, el local se caracteriza por su trato familiar y desenfadado.

María de los Ángeles Lam Lee, descendiente de chinos, emprendedora gastronómica y tesorera de la Asociación Nacional Min Chih Tan. Foto: Gabriel Villar Alonso

Dentro de los servicios que ofrecen para la satisfacción de las necesidades de diferentes públicos y grupos, está la posibilidad de alquilar salones para reuniones laborales, festejos de cumpleaños y eventos de diversa naturaleza, amenizados perennemente por la proyección de videos musicales que muestran la danza, los paisajes, las construcciones típicas, los carnavales,  y otros manifestaciones culturales de China.

La comida china, con un amplio reconocimiento a nivel internacional, se sumó a la española, la africana, la norteamericana, la haitiana y la francesa para forjar la cocina criolla mediante la condensación y discriminación, lo cual permitió engendrar un estilo propio que hoy nos identifica.

El tigre amarillo se ufana de un extenso menú en el que priman los sabores picantes, las verduras y la unión con lo dulce y que además supera los 40 platillos entre los que se incluyen preparaciones de diferentes zonas de China. En relación con las bebidas la oferta es un poco más abarcadora con tragos, licores, whisky y otras ofertas que componen su propuesta de coctelería internacional.

Según comenta el Chef Donggang Chen, quien ha cocinado para mandatarios, diplomáticos y grandes personalidades de la cultura como Miguel Barnet, visitante reciente del El Tigre amarillo, los condimentos indispensables en la ejecución de recetas de su madre patria son el cebollino, el ajo, el jengibre y la cebolla; mientras que como plato fuerte no pueden faltar el cerdo, el pollo, los mariscos, y sobre todo el pepino de mar y la jaiba. Esta última, junto a la almeja, caracteriza la oferta del local.

El Chef Donggang Chen preparando uno de los platos. Gabriel Villar Alonso

Mientras que algunos ingredientes pueden ser obtenidos dentro del país, la mayoría deben ser importados desde el gigante asiático para evitar la modificación del sabor, el cual, contrario a la opinión popular, sí posee gran aceptación dentro del público cubano debido a las preparaciones que involucran las salsas china y agridulce.

Precisamente la especialidad del experimentado cocinero es el cerdo agridulce con piña, todo un manjar que no dista demasiado de la ¨zona de confort culinaria¨ del nativo de la Isla.

Luego de comprobar con su propio paladar, los transeúntes, independientemente de su nacionalidad, se mostraron gratamente sorprendidos por las ocho preparaciones nuevas, pero apetitosas del Chef Chen, realizada a partir de una selección de los platillos más icónicos disponibles en la carta menú.

Los dejamos ahora con varios platos que oferta El Tigre Amarillo y que son bastante factibles de reproducir o reinterpretar en los hogares:

Pollo agridulce con sésamo o ajonjolí. Esto último le realza el sabor, le aporta un toque crocante y diferente y resulta una mezcla explosiva en el paladar al aunar el dulzor de la salsa con esa nutritiva semilla.

Pollo con maní al estilo Gongbao. Es un plato típico de la provincia Sichuan —territorio natal del chef Chen-—, y se caracteriza por su sabor picoso y por el toque de ese fruto seco que el cubano suele consumir gustoso.

Cerdo agridulce con piña y Cerdo salteado con cebollino. A estos dos platos los distingue la suavidad y la ternura de la carne.

Tallarines con verduras y cerdo.  Tiene reminiscencias de cacahuate, lo que les asegura la preferencia en toda China.

Arroz frito con guisantes.  Su preparación tampoco es compleja y si el cebollino le agrada, disfrutará sobremanera con este delicioso platillo.

– Verduras salteadas. Los veganos y vegetarianos degustarán de este plato. A las muy conocidas col y acelga, se les suma el maní, lo cual aporta un exotismo calculado.

Pepino de mar con picadillo. Es perfecto para los amantes de las texturas rugosas y gelatinosas. Estos animales marinos contienen diferentes tipos de proteínas y son considerados como manjares exóticos, exclusivos y hasta afrodisíacos en Asia.

 

 

Pollo con maní al estilo Gongbao. Foto: Gabriel Villar Alonso

 

 

Tallarines con verduras y cerdo. Gabriel Villar Alonso

 

Pepino de mar con picadillo. Foto: Gabriel Villar Alonso
Cerdo agridulce con piña. Foto: Gabriel Villar Alonso
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