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Tras las huellas del pie diabético en Venezuela (+Fotos)

 “Lloré mucho porque pensé que me tenían que amputar el pie”, recuerda Yoleydis D’González, ya consolada, y agradece las atenciones recibidas en el Centro  de Diagnóstico Integral (CDI) 509, en Guaracarumbo, parroquia Urimare, estado venezolano de La Guaira, y muestra la extremidad en pleno proceso de satisfactoria recuperación.

El medicamento cubano de crecimiento epidérmico Heberprot-P ha demostrado su eficacia en el tratamiento de úlceras de pie diabético. Foto: Jorge Pérez

Su esposo, Santiago González, sostiene firme la silla de ruedas, como si tratara de impedir la fuga del sosiego familiar y relata: “Cuando nosotros llegamos aquí por primera vez, ella tenía una lesión en el pie y no sabíamos que era diabética. Jamás pensamos que íbamos a pasar una situación como esta, y gracias a ellos hemos aprendido cómo sobrellevar esta enfermedad, que no es nada fácil, pero se vence.

Daisy Méndez Reyes, de la Coordinación Nacional del Programa intercambia con la paciente Yoleydis D’González y su esposo. Foto: Jorge Pérez

“En el mes de septiembre  ella estuvo un mes y 25 días hospitalizada acá, y todo absolutamente gratuito, hasta su operación. No hubo que amputar como creíamos, por la calidad, el profesionalismo de los angiólogos del CDI Sierra Maestra, en Caracas, y de aquí”.

Y, sin otra interrogante, Santiago sigue el relato y se deshace en elogios: “Es increíble la calidad humana que tienen con los pacientes los doctores, las enfermeras, todos los que laboran aquí. Cuando llegan en la mañana entran en las habitaciones (salas de hospitalización) y nos saludan como si fuéramos familia de ellos. Ese calor que nos dan, esas buenas energías es el 70 % de las curas. Es algo increíble cómo nos ayudan moralmente, nos apoyan como si fuéramos familia, pues”, reitera agradecido.

En la curación los pacientes resisten dolores profundos conscientes de su sanación. Foto: Jorge Pérez

El doctor y la enfermera: un binomio saludable

En este CDI, el doctor Mario Juan Hernández Sánchez y la licenciada en Enfermería Maribel Ondina Pérez Peña han convertido estas atenciones en prioridad de sus rutinas cotidianas, porque “son muy gratificantes las muestras de agradecimiento de los pacientes, hasta después de curaciones muy fuertes, que duelen mucho y a veces provocan pérdidas momentáneas del conocimiento”, confirman.

El doctor Mario Juan Hernández Sánchez pondera los beneficios del Heberprot-P y el comportamiento de los enfermos. Foto: Jorge Pérez

Ellos forman parte del Programa Buen del Buen Vivir para el Diabético, lidereado por la Misión Médica Cubana en Venezuela junto a colegas nacionales que unen esfuerzos para mitigar el impacto de esta enfermedad que tanto daña la inclusión social de las personas afectadas.

“Nosotros realizamos las labores de captación y cura de los pacientes aquejados por úlcera de pies diabético a partir de las indicaciones de los especialistas con el medicamento cubano Heberprot-P. Con ellos mismos hacemos las reconsultas de los casos que llegan al CDI procedentes de Caracas y les damos seguimientos hasta su total recuperación”, explican.

Refieren que son incluidos los pacientes ingresados en la institución y los ambulatorios, a quienes les realizan las curas diarias o interdiarias según prescripción  facultativa.

Y para satisfacción propia y colectiva, “en todos los casos la evolución ha sido  positiva. Hasta ahora hemos tenido muy buenos resultados con este medicamento (Heberprot-P)”, argumentan y elogian la disciplina que mantienen los pacientes, algo imprescindible para la eficacia del tratamiento.

Mejor vida para el diabético en toda Venezuela

Con la apertura de consultas en los estados de Amazonas y Delta Amacuro, el Programa Buen Vivir para el Diabético, cual bálsamo para los aquejados de esta enfermedad, expande sus beneficios a toda Venezuela con 115 consultas especializadas funcionando en 74 municipios.

Considerado como uno de los más importantes logros del Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela, rubricado por los comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez el 20 de octubre del año 2000, en su materialización unen esfuerzos el Ministerio venezolano del Poder Popular para la Salud y, por la parte cubana, la Misión Médica Barrio Adentro, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y el Centro de Inmunoensayos (CIE).

Según refiere la habanera Daisy Méndez Reyes, de la Coordinación Nacional del Programa, estas acciones sanitarias comenzaron el 18 de agosto del 2008 en solo tres estados (Miranda, Distrito Capital y Zulia), y hasta la fecha han sido atendidos unos 230 mil pacientes afectados por úlcera del pie diabético, un padecimiento que puede conducir a la amputación y generar serios problemas para la inclusión social que defiende el proceso revolucionario bolivariano.

La enfermera Maribel Ondina Pérez Peña lleva la sensibilidad que la caracteriza a la atención de los aquejados. Foto: Jorge Pérez

El buen andar del pie diabético a pesar del bloqueo

A pesar de las serias limitaciones financieras de las dos naciones, bloqueadas y atacadas cruelmente por la actual administración norteamericana con singular impacto en materia de salud pública, se han cumplidos las expectativas de estas prestaciones en lo referido, además, a la reducción de las amputaciones de extremidades de los enfermos captados y tratados oportunamente con el factor de crecimiento epidérmico cubano Heberprot-P.

Los resultados de estos casi 12 años de complementariedad en la batalla por elevar el nivel de vida del pueblo y aumentar el acceso gratuito a este derecho humano universal, negado a los humildes por siglos de expoliación capitalista, justifican el objetivo de continuar extendiéndolo a la totalidad de los municipios del país en el presente año.

“Hay otros datos que revelan el interés bilateral por acercar cada vez más estos servicios a la población más pobre y de zonas intrincadas”, dice Daisy, y refiere que, según recientes estudios sobre prevalencia de enfermedades crónicas no trasmisibles realizados en Venezuela, el 6 % de su población  padece diabetes mellitus y de ellos un 5 % en algún momento puede desarrollar úlcera del pie diabético”.

Esta batalla por el bienestar de las personas cuenta con grupos multidisciplinarios en todos los estados de la nación, en los cuales conjuntan conocimientos especialistas y promotores de los dos países que desarrollan una amplia labor preventiva en las comunidades, donde imparten charlas educativas relacionadas con este mal, factores de riesgo y cuidado de los enfermos, entre otros temas, que posibilitan, también, la captación rápida del aquejado, de la que depende la efectividad del tratamiento.

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