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La magia de la hilandería

Hilandería de Gibara. | foto: Periódico Ahora.

En la sesión de clausura de la recién efectuada II Conferencia Nacional de la Asociación de Innovadores y Racionalizadores (Anir) una delegada holguinera intervino y emocionó a todos los presentes. Habló con mucho entusiasmo del colectivo que dirige y del apoyo que la dirección les da a los aniristas. Por momentos se le entrecortaban las palabras. “Estoy emocionada, pero yo me repongo”, afirmó.

Aida Oro Lau, directora de la hilandería Inejiro Asanuma, en la provincia de Holguín, al valorar la necesidad del encadenamiento productivo en función de hacer avanzar la economía. Foto: Heriberto González Brito

En el receso fui a su encuentro. Encendí la grabadora y le solicité me contara de su fábrica, de su gente, de su vida…

“Me llamo Aida Leonor Oro Lau. Mi abuelo vino de Cantón, en China. En la hilandería Inejiro Asanuma, de Gibara, llevo 27 años. Comencé porque en el Partido me dieron la tarea de dirigirla. Realmente fue un reto enorme porque no tenía conocimientos ni experiencias de la industria textil; soy química de profesión. Les dije a quienes conversaron conmigo que iría despojada de prejuicios. Siempre me enamoro del trabajo, de la responsabilidad que me toca. Les aseguré que haría el mayor esfuerzo y les advertí que de hilo no conocía nada. Acepté. Y esas mismas frases se las dije a los trabajadores cuando me reuní con ellos y les pedí que me ayudaran.

Hilandería de Gibara. Foto: Periódico Ahora

“La fábrica siempre estuvo dirigida por hombres; había que romper tabúes. Les afirmé que solo exigiría tres cosas: ser revolucionarios a carta cabal, honestos y laboriosos. Hoy somos 285 trabajadores. La fábrica cumple 59 años el 21 de mayo. La producción principal es la hilaza, materia prima esencial para las cuatro textileras del país que ejecutan el encargo estatal. Utilizamos todo. Si nos visita va a ver que nadie pierde el tiempo, que todos trabajan en lo que haga falta.

“El proceso fabril genera desperdicios. Una parte de ellos se utiliza en la producción de frazadas de piso y rellenos de colchones, almohadas, almohadones… Nos encadenamos productivamente con las industrias locales de Holguín, Santiago de Cuba y Las Tunas”.

¿Pelotas?

“El mes pasado, en una reunión en el Ministerio de Industrias me plantearon que había escases de pelotas para jugar béisbol, fundamentalmente con el llamado poli, que se importa. Es una bola negra que lleva en el centro y se recubre de hilo, el que también haremos. Tenemos capacidad para hacer 250 mil anuales.

“La innovación en la hilandería ha estado presente siempre. Incluso, cuando llegué a la fábrica habían solo dos ingenieros, pero muchas personas eran ingeniosas. Cuando me incorporé a ese colectivo, en el año 1992, enseguida las identifiqué. Los aniristas son mi brazo derecho, el que perdí en un accidente de tránsito. Yo también soy innovadora y tengo la condición 8 de Octubre.

“Nunca hemos tenido interrupciones laborales. Ningún trabajador se ha quedado sin ganar en un mes su salario, porque buscamos y encontramos soluciones y si no se les puede garantizar el empleo por alguna causa, los pongo a capacitarse, a estudiar.

“Identificamos el banco de problemas y lo hemos ido perfeccionando, y no solo desde el punto de vista tecnológico, sino también en la economía y la organización de los procesos que requieren de soluciones, como por ejemplo, encontrar una manera diferente de analizar los costos de la producción. Todos nos unimos en función del objetivo común: buscarles soluciones a los problemas que puedan afectar el desempeño de la fábrica. Hay que escuchar a los trabajadores, respetar sus criterios, darles participación en la solución de las dificultades.

“La Anir es muy fuerte, al igual que las Brigadas Técnicas Juveniles y el Movimiento del Fórum de Ciencia y Técnica. Hemos logrado unidad y en ella ha estado la fórmula del éxito, la magia. Trabajamos mucho con los jóvenes. De hecho, la fuerza laboral estaba envejecida y nos propusimos, como una acción estratégica, rejuvenecerla. Eso lo hicimos antes de ejecutar la inversión. Casi el 50 % de la fuerza de trabajo es ahora menor de 35 años”.

¿Hamacas?

“La inversión amplió capacidades y permitió mejorar la calidad. La hilaza que hacemos tiene calidad exportable. Estamos buscando mercado, sobre todo para los hilos finos. El colectivo tiene una máxima: ¡Hay que exportar!, y tenemos tres productos identificados: la hilaza 51, los paños multiuso que produciremos a través de un contrato de asociación económica internacional y las hamacas, que se tejen a mano. Tenemos en este momento un pedido de 5 mil de ellas para el turismo.

“Hemos firmado contratos para el comercio electrónico y alianzas estratégicas con los transportistas y los bancos. La fábrica produce más de cinco toneladas diarias y en una semana se llena el almacén de hilaza, por lo que necesitamos mantener un ritmo adecuado de extracción hacia las textileras.

“Siempre he dicho que cuando se involucra a todo el colectivo laboral no existe el ‘No se puede’. Por ejemplo, tenemos solo dos maquinitas, con más de 40 años, para hacer frazadas de piso y en ellas normalmente, debíamos estar haciendo, cuando más, 4 mil, pero se les hizo una innovación tecnológica que permite mejorar la calidad y hacer hasta 7 mil, con la misma materia prima y el mismo personal.

“Todo lo que se genera en la hilandería se utiliza. La mayor fuente de riqueza es el ahorro, como afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y ese es un principio para nosotros, al igual que el reciclaje. Allá no se desecha nada”.

¿Motivada?

“Sí, y mucho”.

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