Icono del sitio Trabajadores

Asela, maestra infatigable

Fue, sin duda, una mujer afortunada. Tuvo la dicha de participar y ver crecer la Revolución paso a paso y luego la vida le permitió ser hacedora de muchos de los sueños de las congéneres de su tiempo. Asela de los Santos Tamayo falleció este 23 de enero a los 90 años de edad con el privilegio de atesorar, entre las vivencias  más íntimas, el cariño y la admiración de su pueblo.

José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del PCC, coloca en su pecho el Título de Heroína del Trabajo de la República de Cuba. Foto: Archivo Trabajadores

En 1954 se graduó de Doctora en Pedagogía en la Universidad de Oriente, y cuatro años después (en agosto de 1958) se incorporó al Ejército Rebelde en el II Frente Oriental Frank País —dirigido por el entonces comandante Raúl Castro Ruz—, donde desempeñó un importantísimo papel en la alfabetización de los soldados rebeldes, los campesinos, las familias y los niños de la zona.

Mas su quehacer revolucionario no nació allí. Fue una luchadora clandestina. Participó en las protestas por el golpe de Estado de 1952; formó parte del Movimiento 26 de Julio bajo las órdenes de Frank País; contribuyó a preservar la vida de los sobrevivientes del Moncada; participó en el levantamiento del 30 de Noviembre en la histórica ciudad de Santiago de Cuba, y junto a Vilma —su amiga entrañable— laboró en todo lo relacionado con el avituallamiento de armas, uniformes y medicinas para las guerrillas comandadas por Fidel en la Sierra Maestra.

Mucho le debe la pedagogía cubana a esta revolucionaria que percibió, de forma temprana, que la educación constituía un pilar fundamental para el avance y consolidación de la Revolución.

Bajo estos influjos —y con orientaciones precisas de Raúl— se creó el Departamento de Educación, un organismo técnico dentro de la estructura del Segundo Frente Oriental Frank País, el cual Asela  dirigió.

Orientar la enseñanza, confeccionar programas, crear escuelas, grupos de alfabetización y adoptar otras medidas docentes que resultaran necesarias, fueron las facultades de tal organismo, que sentó las bases para un orden, una metodología y constituyó un antecedente fundamental para la Campaña de Alfabetización.

No obstante, el camino más largo en materia educativa comenzó luego del triunfo revolucionario. La situación imperante en el país, denunciada por Fidel en La historia me absolverá, recabó un trabajo consciente, organizado, en aras de eliminar el analfabetismo y llevar a cabo los planes de desarrollo económico y social del país.

Junto a Vilma, en 1960, participó en la creación de la Federación de Mujeres Cubanas y en 1966 fue nombrada jefa de la Dirección de Enseñanza y Escuelas Militares Camilo Cienfuegos del Estado Mayor General del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Años después ocupó diferentes responsabilidades en el Ministerio de Educación, entre estas la de ministra en 1979.

En una ocasión el Héroe de la República de Cuba, José Ramón Fernández Álvarez, su compañero en la vida durante 50 años, expresó: “Asela tiene un papel decisivo en Educación. Un valor incalculable. Ella es graduada en Pedagogía; además es mujer y comparte las mismas ideas que yo, por lo tanto, no hay dudas de su lealtad”.*

Ninguna persona como Fernández,  podría haber definido la dedicación incondicional de Asela hacia la labor educativa que, de alguna u otra manera, jamás abandonó. Ahí está para la historia el libro de su autoría Visión de Futuro, publicado por la Casa Editorial Verde Olivo, en el cual recogió minuciosamente aspectos relacionados con el Departamento de Educación del Segundo Frente.

La educación cubana —pródiga en excelsas figuras que la prestigian, incluso desde siglos anteriores— tendrá en Asela de los Santos un punto de partida, un antes y un después, al que siempre deberá acudirse necesariamente.

A su infatigable quehacer durante el período prerrevolucionario habrá siempre que añadir sus aportes en torno a la enseñanza de las diferentes asignaturas, y su participación en el primer perfeccionamiento de la educación. Los docentes de ayer y de hoy estarán siempre en deuda con ella, por la magnitud de su obra y la humanidad de su legado. ¡Maestra, descanse en paz!    

*Frase tomada de la entrevista Flechas pedagógicas de Cupido, publicada en Juventud Rebelde el 13 febrero del 2018

Compartir...
Salir de la versión móvil