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La larga vista del 2020

Dentro de muy poco ya toda Cuba estará de 2020. Es el número del año que llega, pero igualmente podríamos asociar este guarismo a la visión de largo alcance que denotan los resultados y las transformaciones que debatieron por estos días los diputados en la sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

 

 

Foto: César A. Rodríguez

Sin decrecimiento económico en el 2019, “lo verdaderamente excepcional —afirmó el Presidente Miguel Díaz-Canel— es que no hayamos descendido bajo el peso de las descomunales presiones y la persecución financiera exacerbada este año hasta límites insólitos”.

Lo esencial, sin embargo, no lo constituye el muy modesto incremento del producto interno bruto del 1 % que asimismo proyecta un 2020 tenso y difícil; sino la multiplicidad de frentes donde ya existen importantes decisiones que impactarán a mayor plazo, la mayoría con participación popular y de los trabajadores.

Por solo citar lo más inminente, el movimiento sindical convocó a la discusión de los planes económicos y del presupuesto en cada colectivo laboral durante enero y febrero, para poder identificar y garantizar la concreción, y si es posible el sobrecumplimiento, de los ingresos por exportaciones, de las producciones nacionales para sustituir importaciones, y del ahorro de los recursos materiales y portadores energéticos, sin dejar de hacer nada de lo previsto.

“Lo más apremiante —también quedó dicho— es el ordenamiento monetario”, un asunto que impactará de manera muy particular en todo el universo laboral cubano, ya en medio de significativos cambios. A las 28 medidas, del presente 2019, para fortalecer la empresa estatal socialista, les seguirán otras que tiendan a ofrecerles una mayor autonomía en la toma de decisiones, lo que requiere de colectivos obreros y sindicatos más involucrados.

Un factor de gran peso para la vida cotidiana resulta el anunciado incremento del 20 % en la circulación mercantil minorista para el 2020. Esto quiere decir, en buen cubano, que habrá más productos y servicios para vender y comprar, aspecto primordial para acompañar la inyección de circulante monetario que representa el incremento salarial en el sector presupuestado.

Esta medida, sin duda la más popular del presente año, requiere de nuestra defensa diaria como trabajadores, con un aporte superior en calidad y eficiencia, pero además con un mayor control de esos recursos, para que en realidad nuestro poder adquisitivo sea superior. El espeluznante dato de que el comercio y la gastronomía promedian en el país cuatro días pendientes de depósito en el banco del efectivo que recaudan, lo que en algunas provincias llega hasta 10 días, es sencillamente inadmisible.

De los debates parlamentarios emergieron otras numerosas deficiencias en las cuales los trabajadores pueden y tienen que incidir de manera directa. Alejandro Gil Fernández, titular de Economía y Planificación, censuró, por ejemplo, las existentes en los estudios de factibilidad de las inversiones. Al respecto, el ahora también vice primer ministro planteó que las administraciones deben rendir cuenta a los colectivos laborales sobre la efectividad de los procesos inversionistas.

Y así, son incontables las indicaciones y aristas del acontecer económico y social del país que precisan de una actuación sindical para su corrección y buen funcionamiento, como es el caso de la ejecución del presupuesto del Estado, para cuyo cumplimiento, según indicó la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, “es fundamental fomentar la participación popular, para que los trabajadores tanto del sector estatal como del no estatal formen parte activa de estos procesos tan importantes para la nación”.

La aprobación de un amplio e intenso cronograma legislativo que supondrá un ejercicio inédito de discusión democrática y popular de 39 leyes y otras decenas de normas jurídicas en solo tres años, marcará igualmente el desempeño en muchos casos de las organizaciones sindicales y de nuestra ciudadanía, en un proceso que avizoramos de grandes aprendizajes, polémicas y crecimientos, como pueblo con elevados valores humanistas e ideales socialistas.

El nuevo gabinete ministerial, incluidos los cargos que surgen al amparo de la naciente Constitución, con dirigentes jóvenes y asimismo de experiencia, conforma un valioso equipo de trabajo, al cual la impronta de estos tiempos le impone novedosas maneras de establecer ese vínculo directo con las masas que tradicionalmente ha caracterizado a la dirección de nuestra Revolución.

Las bases están creadas, entonces, para adentrarnos en el año 2020 que, como el número sugiere, será de vista larga.

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