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Me quedé en Brasil para demostrar las mentiras, afirma Lula

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este sábado que decidió quedarse en Brasil cuando se ordenó su detención,  para demostrar las mentiras y desenmascarar al exjuez y ministro de Justicia, Sérgio Moro.
Fuente: Reuters

Si hubiera salido de Brasil cuando se dictaminó prisión en abril de 2018, tras una condena confirmada en segunda instancia, sería tratado como fugitivo, y para demostrar las mentiras y que Moro era un canalla me quedé en vez de elegir el exilio, dijo Lula en un emotivo discurso frente a la sede del Sindicato Metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo.

Un día después de salir en libertad y entre repetidos agradecimientos a quienes se preocuparon por su permanencia en la cárcel, Lula recordó el día (7 de abril de 2018) en que fue llevado a prisión por la Policía Federal en este mismo lugar (Sindicato de los Metalúrgicos).

Reveló que se preparó ‘espiritualmente para no tener odio’ y ‘cuando me fui de aquí tenía una misión. Estuve en confinamiento solitario y durante 580 días me preparé. Me preparé para no odiar a mis verdugos. Dormí con la conciencia tranquila’.

Criticó a Moro, el magistrado que lo condenó, y a la operación anticorrupción Lava Jato.

Precisó que ‘no creo que haya otra manera. No hay nadie que pueda arreglar este país si no quieres. No tiene sentido tener miedo, preocuparse por las amenazas que hacen en la televisión de que va a haber una milicia’.

Este país tiene 210 millones de habitantes y no podemos dejar que la milicia se apodere de él, remarcó.

Admitió que no puede ver, a los 74 años de edad, a estas personas (el Gobierno de Jair Bolsonaro) destruyendo el país que construimos y estoy dispuesto a regresar a ese país.

Vestido con pullover y chaqueta negra, el exdirigente obrero, quien bromeaba de vez en cuando con el público, insistió en que ‘si trabajamos bien, en 2022 la llamada izquierda que tanto teme Bolsonaro derrotará a la ultraderecha’.

‘Este país no se merece el Gobierno que tiene, que envía a sus hijos a mentir todos los días’, denunció.

Anunció que dentro de unos 20 días hará un pronunciamiento profundo para el pueblo brasileño. Después, cargado en hombros, el popular expresidente penetró en la muchedumbre que procuraba apretar sus manos bajo cánticos de Lula libre.

La Justicia brasileña decretó este viernes la libertad del exmandatario tras el Supremo Tribunal Federal aprobar el derecho a que los presos, con condena en segunda instancia, puedan apelar hasta agotar todos los recursos legales.

En la sede de la Policía Federal de la sureña ciudad de Curitiba, Lula cumplía una pena de ocho años y 10 meses por supuesta corrupción y lavado de dinero en la operación Lava Jato, acusaciones que niega siempre y reitera que resulta víctima de una persecución política y judicial.

(Tomado de PL)

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