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El Emilio Ballagas, la apuesta necesaria por la poesía

En la especie de oasis de la literatura que es la biblioteca provincial de Camagüey, Julio Antonio Mella, iniciaron las sesiones teóricas de la XXV edición del Premio Nacional Emilio Ballagas, que se celebra del 3 al 7 de noviembre con casi una veintena de obras en concurso.

La bienvenida transcurrió con la inauguración de una muestra bibliográfica del poeta camagüeyano, para luego dar paso a un panel dedicado al aniversario 111 del natalicio de Ballagas, a cargo del Dr. Luis Álvarez Álvarez.

El Premio Nacional de Literatura 2017 agradeció “el homenaje a un poeta excepcional que aún está por descubrir; al hombre de las grandes metáforas que defendió a los pobres, que fue amigo de Guillén. Y quien tenía como religión la poesía”.

Álvarez Álvarez exhortó, además, a mirar bien la poesía en Cuba, sin olvidar a autores universales como Ballagas, que se adelantó a su época con elementos como el empleo de los intertextos, términos de la poesía posmoderna. Contó de sus avatares políticos que generaron su clásica angustia.

Con una exposición bibliográfica inició el apartado teórico del certamen.

El certamen, en esa búsqueda por reavivar los valores de la poesía cubana, se trasladará en estos días hacia centros de trabajo, institutos de enseñanza, donde se efectuarán intercambios con jóvenes sobre este género literario. “Es que la idea es expandir los conocimientos del mundo de las letras y la cultura”, como asegurara Yunielkis Naranjo Guerra, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura (CPLL), una de las entidades que auspicia el evento.

De manos del intelectual Virgilio López Lemus, la biblioteca provincial recibió una donación de textos.

También se harán lecturas de poemas, presentaciones de libros y revistas literarias, así como conversatorios sobre los tópicos de la poesía moderna y el punto cubano, y el movimiento repentístico en nuestro país, que al decir de Luis Paz Esquivel, Papillo, cuenta con buena salud.

“La poesía está en la vida misma ―continuó―, es uno de los sazones, y no podemos prescindir de ella. Y el repentismo, como una parte esencial, juega un papel fundamental”.

En el último día se premiará la mejor de las obras presentadas, seleccionada por un jurado compuesto por intelectuales de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac): el camagüeyano Rubén Faílde; María Celorrio, de Las Tunas; y Oscar Cruz, de Santiago de Cuba.

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