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La fortaleza está en la base

La columna del lunesComo se ha insistido, el plan de la economía y el presupuesto correspondiente al año 2020 debe nacer “desde abajo”, por lo que resulta preciso garantizar que los análisis en cada colectivo laboral no partan de niveles de actividades predefinidos, ni de directivas específicas.

El resultado final depende de lo que se haga ahora, de la calidad del proceso, de la profundidad de los análisis. Y ciertamente, no en todos los colectivos se logran esas premisas, porque persiste en algunos la costumbre de esperar definiciones “desde arriba”. En ocasiones la dirección sindical no materializa lo orientado y por tanto, no exige ni motiva que las asambleas sean participativas y que los trabajadores “saquen a flote” las reservas existentes en la producción, la productividad, la eficiencia, el ahorro…

Luciano Fernández Marrero, miembro del Secretariado Provincial de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en Cienfuegos, manifestó al respecto que no obstante de la preparación propiciada, ha faltado iniciativa y control en los inicios por parte de las administraciones y el movimiento sindical, y especificó que un grupo considerable de asambleas no se llevaron a cabo en la fecha programada por no tener indicaciones de su organismo superior.

Argumentó, además, que han primado las decisiones en la base, como debe ser, pero no puede negarse la influencia de algunas direcciones nacionales en cuanto a la intención de imponer cifras, fundamentalmente a las unidades empresariales de base (UEB).

La esfera que atiende la economía en la dirección nacional de la CTC informó para la redacción de estas líneas que hasta el pasado día 12 de julio se habían efectuado en el país 51 mil 705 asambleas de afiliados y trabajadores y 391 de representantes. Esas cantidades significan el 74 % y el 24.6 % de las previstas, respectivamente.

Consideró que se aprecia en sentido general un ambiente positivo alrededor de las transformaciones para el perfeccionamiento de la planificación, sobre todo para hacerla más objetiva, flexible y participativa en función de atender las prioridades de la economía, y resaltó que en los análisis se han manifestado un grupo importante de propuestas e iniciativas, sobre las capacidades y reservas.

Entre las principales deficiencias han estado, entre otras, lo difícil que resulta la valoración a partir de las limitaciones de la economía en la ejecución del plan 2019; la permanencia de viejos esquemas y de la inercia administrativa que atentan contra la iniciativa, la innovación y la búsqueda de soluciones a través de la inteligencia colectiva y las capacidades existentes, y la presentación a los trabajadores de cifras y no de evaluación de capacidades y potencialidades actuales.

Y señaló que los cuadros sindicales no han sido dotados de todas las herramientas para dar seguimiento efectivo a las prioridades de la economía, tanto para la preparación como el desarrollo de las asambleas, por lo que resulta preciso fortalecer la preparación sectorial.

Para el análisis y presentación de las propuestas del plan 2020 se cuenta con dos herramientas eficaces en las que pueden apoyarse en cada entidad: la Resolución no. 158 del 2018 y las Indicaciones Metodológicas correspondientes, emitidas por el Ministerio de Economía y Planificación. En estas últimas se subraya: “El rol protagónico de esta gran masa trabajadora durante todo el proceso, será el elemento distintivo que caracterice la manera diferente que se ha concebido la elaboración del plan 2020, desde la base, con análisis profundos, sin límites ni enmarcamientos directivos, mostrando todo el potencial y las reservas existentes”.

Alejandro Gil Fernández, ministro de esa cartera, al intervenir en el VIII Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (Anec), efectuado el pasado mes de junio, recordó que hasta el momento se confeccionaba un modelo global, del cual salían las directivas específicas por sectores, es decir, las solicitudes de bienes y servicios, así como el nivel de importación y de exportación predefinido que tendría la economía. Ahora no existe camisa de fuerza, pero hay que ser objetivo, realista y consciente. Esta nueva manera, reclamada durante años por los trabajadores, también requiere de un cambio de mentalidad, porque habrá quien esté habituado a que los números le lleguen “desde arriba”, agregó.

Milagro de la Caridad Pérez Caballero, miembro del Secretariado Nacional de la CTC, insistió recientemente, al referirse al proceso, que el plan de la economía para el 2020 debe concebirse con la participación activa, real y consciente de los trabajadores y que los colectivos laborales tienen el deber de ejercer el protagonismo que han pedido durante años.

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