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La hermandad entre Cuba y Angola también tiene raíces profundas

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Foto: Estudios Revolución

Excelentísimo señor Joao Manuel Gonçalves de Lourenço, Presidente de la República de Angola;

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba;

Compañeros integrantes de la delegación angoleña y de la delegación cubana:

Hemos vivido momentos de justificada emoción. Como amigo y representante de un pueblo al que nos unen lazos entrañables de amistad, acabamos de condecorar con la Orden Nacional José Martí, al Presidente Lourenço, un destacado jefe militar que ascendió en la cadena de mandos desde la base, por su desempeño y heroica participación en la lucha por la liberación anticolonial y en operaciones militares en Angola, así como en el trabajo político dentro de las FAPLA y en el Partido MPLA.

Nos emociona que el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, haya recibido la Orden Agostinho Neto por sus méritos extraordinarios, tal como un día la recibió el líder histórico de la Revolución Cubana; ambos, Fidel y Raúl, dirigieron personalmente desde Cuba las operaciones de las tropas cubanas en Angola.

También les fue conferida a los generales de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías y Ramón Espinosa Martín, y se entregó post mortem al general de brigada, Raúl Díaz-Argüelles.

El general Cintra Frías encabezó el primer grupo de oficiales que en 1975 partió en su primera misión internacionalista a ese país. En 1987 cumplió su cuarta misión, primero como jefe de la agrupación de tropas del sur, al frente de la cual dirigió las decisivas acciones combativas de Cuito Cuanavale y, posteriormente, como jefe de la Misión Militar de Cuba en Angola.

El general Espinosa Martín, a mediados de 1975, arribó a Cabinda al frente de un grupo de internacionalistas cubanos, con los cuales realizó en breve plazo la preparación de los combatientes de las FAPLA y organizó una efectiva defensa que propinó una aplastante derrota a las tropas mercenarias de Zaire y con ello preservó esa estratégica porción del territorio angolano. Durante el cumplimiento de esa misión resultó gravemente herido.

El general Díaz-Argüelles cumplió la indicación del Comandante en Jefe de establecer y dirigir la Misión Militar cubana en Angola durante su primera etapa. Desde su cargo garantizó la preparación de las fuerzas angolanas y las primeras acciones en que lucharon instructores cubanos junto a los combatientes de ese hermano pueblo en defensa de su capital. Dirigió una agrupación de tropas en el territorio sur que obstaculizó el paso del enemigo y alcanzó importantes victorias. Murió en combate el 11 de diciembre de 1975, cuando el transportador blindado en que se trasladaba hizo contacto con una mina antitanque.

En ellos se condecora y reconoce a los miles de combatientes internacionalistas cubanos que lucharon no solo por la independencia y soberanía de Angola, sino de todo el continente africano, en especial aquellos que ofrendaron sus vidas en esa gesta.

En mi caso, la recibo y agradezco, no por méritos personales, sino en nombre del pueblo cubano y, en particular, de la generación de jóvenes que contribuyó a la lucha contra el régimen del apartheid y sus aliados, y luego a la reconstrucción de la nación angolana.

El Comandante en Jefe fue la primera personalidad no africana en recibirla en 1992, ocasión en la que Fidel subrayó: “No debemos arrepentirnos jamás de haber escrito una de las páginas más hermosas de la historia de la solidaridad entre los pueblos y de la solidaridad entre los revolucionarios”.

La relación entre África y Cuba es tan profunda como indestructible, está en la génesis misma de nuestra nación. Cuando nos levantamos en armas contra la metrópolis colonial, también lo hicimos contra la esclavitud a la que habían sido brutalmente condenadas generaciones de oriundos y descendientes africanos, en el crisol donde se forjó la nacionalidad cubana está África.

Así comenzó nuestra historia común, la de pueblos hermanos que no se sometieron nunca, que defendieron su identidad y su cultura, enfrentaron el colonialismo, se mezclaron y retroalimentaron y hoy trabajan por su desarrollo pese a todas las adversidades, sin perder la confianza en que lograrán sus sueños y aspiraciones. La hermandad entre Cuba y Angola también tiene raíces profundas.

El espíritu de lucha de hoy nos caracteriza, es el mismo de aquella esclava de origen lucumí, Carlota, originaria de las tierras que hoy ocupa la República de Angola, cuando se enfrentó al poder colonial. Aquella mujer indómita inspiró a los de su tiempo y siglos después a los internacionalistas cubanos que lucharon en su país. No por azar, Carlota es el nombre de la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de nuestro país, como la calificó Fidel.

Hoy son otros los desafíos comunes, defender el derecho al desarrollo, el bienestar y la justicia social, la salvaguarda de la paz y la seguridad internacionales.

Estimado Presidente Lourenço, la Orden que recibimos hoy lleva un nombre especialmente querido para los cubanos. Es para nosotros motivo de especial satisfacción y orgullo que las nuevas generaciones de angoleños y sus dirigentes continúen el camino señalado por Agostinho Neto.

En nombre del valeroso pueblo cubano, de nuestro Partido, del General de Ejército Raúl Castro Ruz, de los generales Cintra Frías y Espinosa Martín, de los familiares del general Díaz-Argüelles y en el mío propio, le expreso nuestra gratitud a las autoridades de la República de Angola y a su pueblo por este alto reconocimiento.

Muchas gracias (Aplausos).

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