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Nuevos Gallos del béisbol, 40 años después

Equipo Sancti Spíritus, campeón de la sub 23. Foto: Vicente Brito

Antes del último out de la VI edición del campeonato beisbolero sub-23, el mentor espirituano Eriel Sánchez pidió tiempo y fue hasta el box. Había hecho algo similar cuando sus muchachos estaban a punto de vencer en la semifinal a Santiago de Cuba. Parece una cábala bien personal,  pero obedece al último consejo para que los nervios no traicionen.

Y lo cierto es que los nuevos Gallos de Sancti Spíritus controlaron las emociones e hicieron historia este 14 de junio del 2019, al titularse por primera vez monarcas de la pelota para menores de 23 años en Cuba, 40 años después del gran triunfo de un conjunto de esa provincia: campeón en la XVIII Serie Nacional, por delante de Villa Clara y Vegueros.

Con la tercera victoria sobre Cienfuegos (7-0) , los nuevos campeones barrieron en la final y no creyeron en su condición de visitantes en el estadio 5 de Septiembre ni tampoco en el desgaste físico que significó jugar seis encuentros en ocho días. Querían ser Gallos de Pelea y terminaron siendo Gallos Dorados.

Varios detalles son apreciables en este éxito, primero para un representante del Grupo C, pues las cinco coronas anteriores habían quedado en el A (Artemisa 2014 e Isla de la Juventud 2018), en el B (La Habana 2015) y el D (Santiago de Cuba  2016 y 2017).

En orden de importancia, la labor de dirección de Eriel Sánchez y el ambiente de unidad, cohesión y juego alegre que logró es ponderable, al margen de que nunca pudo contar con nombres que hubieran redondeado más sus propósitos como Yunior Ibarra, Pedro Álvarez y Alberto Rodríguez, en tanto Geiser Cepeda apenas se sumó en la semifinal y final después de cumplir el entrenamiento de altura en México con la preselección nacional.

Como si fuera poco, el as de oro, Roberto Hernández, quien aportó el 30 % de los triunfos en la fase clasificatoria apenas tuvo una aparición en la penúltima ronda y fue mal defendido. De ahí que Edelso Montesinos, Yankiel Mauri, Adrián Belfast y el binomio Jorge Luis Braña- José Félix Castillo tuvieran que alzar papeles protagónicos desde el box, con actuaciones imborrables, en especial el zurdo Montesinos.

Otro aspecto destacable de los nuevos Gallos resultó su ofensiva en toda la campaña y con más fuerza en las fases conclusivas, gracias a la fuerza y oportunidad de los maderos empuñados por Cepeda, José Fonte, Diasmany Ortiz, Rodolexis Moreno, Diasmany Palacios y el capitán Loidel Rodríguez.

Finalmente, y no por último menos trascendental, hay que celebrar el apoyo de un público creciente a medida que iban sobrepasando cada tramo. El festejo espirituano no es sinónimo a fuegos artificiales para un certamen necesario en nuestro entramado beisbolero, pero necesita de perfeccionar organización, recursos y espectáculo.

De momento hay en Sancti Spíritus espuelas, cantos y picotazos de Gallos —me niego a llamarlos con el diminutivo porque la juventud no significa una especie menor en el béisbol—, 40 años después que ese territorio viviera otra noche inolvidable entre bolas, strikes, jonrones, carreras y una Copa de campeón.

  

Último juego de la serie sub 23 entre Cienfuegos y Sancti Spíritus. Foto: Vicente Brito

 

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