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Rafael Alba: el oro en Manchester y la cábala del 19

Rafael Alba, campeón mundial de taekwondo por segunda ocasión. Foto: Ricardo López Hevia
Rafael Alba, campeón mundial de taekwondo por segunda ocasión. Foto: Ricardo López Hevia

Este 19 de mayo del 2019 Rafael Yunier Alba Castillo (+87 kg) puede gritar a los cuatro vientos que es el más grande taekwondoca cubano de todos los tiempos. Su oro en el campeonato mundial de Manchester lo inscribió además como el único monarca del orbe del deporte cubano en lo que va de año.

El gigante de Santiago de Cuba sabía lo que era un título universal en el llamado deporte de patadas voladoras cuando el 19 de julio del 2013 lo conquistó en Puebla, México en la división inferior (87 kg). Para más coincidencia con los números tenía por entonces 19 años.

Pero en la Arena deportiva del Reino Unido el compromiso de Alba era mayor. Sus cinco compañeros de equipo (cuatro mujeres y un hombre) habían cedido en sus primeras presentaciones, con excepción de José Ángel Cobas (80 kg) que terminó con una victoria y un revés. Él tenía la responsabilidad de cerrar y lo hizo como el consagrado que es.

Frente al primer rival, el estadounidense Jonathan Healy (tenía balance de un triunfo y una derrota) le recetó 12-7 en los tres asaltos, mientras ante el croata Vedran Golec le ganó por superioridad de 20 puntos (27-6). Tocó el turno de subir al tatami frente al número uno del ranking de su división, el sudcoreano Kyo-Don Ly, (tercero en el pasado mundial en los 87 kg) y la pizarra despejó cualquier duda con un 16-11 que lo ubicó directo en semifinal.

Para esa penúltima ronda, el brasileño Maicon Siqueira resultó un conocido sobre el que apuntaba ansias de revancha, pues había caído en el 2015 en la final del Open de Asunción y desde entonces nunca más el caribeño había podido desquitarse. Lo hizo con sus armas más letales y un combate preciso para el marcador final 17-13.

La discusión de su segunda corona mundial quedó pactada para la última pelea de la jornada contra el mexicano Carlos Adrián Sansores. Un anterior 9-0 en el Open celebrado hace poco más de un mes avizoraba que la sonrisa del cubano era cuestión de tres asaltos. Y así ocurrió, con un 9-5 que provocó abrazos de su entrenador, sus compañeros y todo el cubano que se encontraba en el recinto británico.

Con esta dorada Cuba terminó octava por naciones, en una tabla de medallas que encabezó Sudcorea (4-1-2),  seguida por Reino Unido (3-0-1), China (2-2-3), Tailandia (2-0-1), Rusia (1-2-1), Turquía (1-1-2) y Azerbayán (1-0-1). México (0-3-1) y Brasil (0-2-3) finalizaron décimas y oncenas, respectivamente.

En lo personal, Alba conquistó su tercera presea en citas mundiales, pues al oro del 2013 había agregado un bronce en el Chelyabinsk 2015. Será el favorito al título continental en Lima y otra vez, como en Rio de Janeiro 2016, apunta a una presea olímpica que si se disputa un día 19 será difícil arrebatársela.

 

 

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