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SNTIAP: diversificar, exportar, elevar la calidad y fiscalizar

Foto: Abel Padrón Padilla

Foto: Abel Padrón Padilla

Los delegados del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Industria Alimentaria y la Pesca (SNTIAP) al XXI Congreso de la CTC sostuvieron un intercambio con directivos del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) y su Grupo Empresarial (Geia), en la sede de la Empresa Comercializadora de Alimentos (Copmar).

 

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Diversificar producciones; incrementar exportaciones; elevar la calidad de los productos, especialmente los destinados la canasta básica; y ser rigurosos en el control de los recursos y las inversiones fueron algunos de los temas abordados este sábado por los dirigentes sindicales y administrativos de la industria alimentaria.

El encuentro constituyó un momento especial donde los delegados recibieron respuesta a los más de 40 planteamientos que emergieron del proceso orgánico desarrollado en los últimos meses en todas las secciones sindicales.

Entre los temas abordados destacan además la necesidad de fomentar la vocación exportadora del sector; combatir el descontrol a todos los niveles; estimular la creatividad a nivel de empresas; ser rigurosos en la planificación; y elevar la calidad de los productos que van a la canasta familiar, «pues es la que está disponible para los 11 millones de cubanos», aseguró la ministra Iris Quiñones.

La ministra comentó acerca de una reciente visita a una provincia oriental, donde conciliaron las cifras de la harina de trigo entregadas a la industria. El resultado fue revelador: no coincidía la que informó la empresa molinera como entregada con la que dijo haber recibido la provincia. Tampoco coincide el dato de lo entregado con lo producido, ni con lo que al final recibió la población en productos. Son 188 toneladas que no se sabe para dónde cogieron, tres días de cobertura, analizó. “Ese análisis lo haremos en todas la provincias pues el descontrol en las entidades es, en gran medida, lo que no ha permitido recuperar la cobertura de la harina a pesar del incremento de los últimos meses en la producción”, comentó.

“¿Cómo puede haber trabajadores interruptor en un territorio que recibió toda la harina y no solo la del pan de la canasta básica?, interrogó. Ese combate contra el delito corresponde a todos los trabajadores, dirigentes sindicales y administrativos”, reclamó.

Desde el Grupo Empresarial somos responsables de los atrasos en la entrega de la harina y de las afectaciones al salario por ese concepto,  aclaró el presidente de Geia, Armando Posada, y también  de su destino final, que es garantizar el 100 % de las producciones planificadas.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha pedido que seamos oportunos en los mantenimientos, estrictos con el control de los recursos y en el combate al delito, añadió la ministra Quiñones.

De los esquemas exportadores con que cuenta el país, dos son de nuestro sector: el ron y los productos pesqueros, explicó. Ambos ingresan 213 millones de dólares al año, pero las importaciones para todo el sistema alimentario del país son casi mil millones, incluidos el trigo para hacer la harina y la leche en polvo.

Acerca de la disponibilidad de envases, comentó que se están desarrollando inversiones, algunas con capital extranjero, dirigidas a garantizarlos en vidrio, cartón, saco, plástico… «Se nos van quedando los de aluminio», dijo.

Debido a las limitaciones financieras y al atraso en la entrega de algunas materias primas «se ha incorporado mayor presión a la jornada laboral de algunos trabajadores, unas provincias están más afectadas que otras», reconoció. No obstante, «la esencia del éxito está en contar con cuadros comprometidos y capaces, así como en la preparación y comunicación que mantengan con los trabajadores».

El hecho de que estemos enfrentando una situación compleja, sobre todo por cuestiones de financiamiento; la intensificación del bloqueo de Estados Unidos; y la aplicación del título III de la ley Helms Burton, han impactado muchísimo en nuestro sector: «No queda otra salida que hacer las cosas de manera diferente», reclamó la titular del ramo.

La UEB Incobay, de Granma, está recibiendo hoy una máquina importada para hacer picadillo, la cual mejorará sus embutidos, croquetas y hamburguesas, pero antes buscaron alternativas como la de emplear harina de arroz o maíz  en lugar de harina de trigo, explicó.

En las condiciones actuales «la inteligencia de nuestros cuadros y trabajadores debe ponerse en función de sustituir materias primas y diseñar otras producciones, ¿por qué no se puede comer pan de harina de maíz o casabe?», cuestionó.

Los presentes reclamaron la correcta aplicación del pago por resultados en las unidades productivas. Denunciaron casos donde aprueban planes de producción «cómodos» para obtener más utilidades, así como inversiones que luego no son explotadas con la intensidad que merece.

Mencionaron una empresa de Santi Spíritus donde concluyó una inversión para aprovechar los subproductos del cerdo en la fabricación de salchichas y minimizar así la importación de estas. No obstante, a pesar de haberse concluido la obra, no ha echado a andar.

De los 60 delegados del SNTIAP al XXI Congreso, más de 14 expusieron problemas de sus centros laborales. Amyris Herrera García, especialista en Normalización de la Industria Molinera de la Habana, S.A., agradeció el acompañamiento del sindicato en la batalla para conseguir, para trabajadores de empresas mixtas, un salario basado en la eficiencia.

Manuel Fariñas, vinicultor cuentapropista, reiteró la solicitud presentada a través del SNTIAP, de que el Ministerio establezca un vínculo directo con los trabajadores no estatales. El reclamo busca el acceso  a programas de capacitación vinculados a las normas específicas de producción de alimentos. Al respecto, la ministra aseguró que en breve establecerían un sistema de trabajo específico para el sector.

Jorge Giro Ortiz, de la fábrica de compota Caney, en Santiago de Cuba, reiteró la importancia estratégica de quienes deciden en la economía del país y también en la defensa al ser los encargados de garantizar la seguridad alimentaria.

Giro Ortiz comentó que la ley Helms Burton ataca directamente a esta industria. Recordó que los inversionistas extranjeros se abstienen de hacer negocios en la ronera Bacardí por miedo a ser multados por agencias de Estados Unidos. La respuesta de nuestros trabajadores será mayor eficiencia, apuntó.

Al cierre, la ministra Quiñones compartió con los dirigentes sindicales las líneas de trabajo trazadas por el presidente Díaz-Canel, entre ellas destaca la necesidad de conformar una línea de alimentos propia, «que nos distinga y prestigie»; el incremento en la calidad de los productos destinados a la canasta básica; propiciar el encadenamiento productivo, y ser estrictos con las inversiones.

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