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Duralmet-Las Tunas: Hija de la innovación tecnológica

Antonio Fuentes, tecnólogo. Foto: Ángel Chimeno Pérez
Antonio Fuentes, tecnólogo. Foto: Ángel Chimeno Pérez

El tecnólogo Antonio Fuentes es fundador de la actual Empresa de Producciones Metálicas Israel Santos, Duralmet-Las Tunas, y evoca que surgieron como un establecimiento del Ministerio de la Construcción,  donde se producían ciertos niveles de vagones, cubos, falsos techos, andamios…

Recuerda que al entonces director Enmanuel Salas se le ocurrió la brillante idea de fundar una entidad capaz de atraer divisas que les permitiera el desarrollo a partir del autofinanciamiento, de lo que fueran capaces de generar.

Y sin esperar orientaciones, ellos mismos salieron a buscar tecnologías en desusos en cualquier lugar del país y trajeron prensas, plegadoras, cizallas, cortadoras… Sin motores, ni mesas, ni volantas, ni…

“Los fuimos recogiendo y el ingenio de los aniristas e innovadores les devolvieron la vida útil. Nuestra entidad no nació de una inversión planificada. Es hija de la innovación y ese es para mí el gran mérito”, subraya Fuentes.

Así, en diciembre del 2002, es reconocida como empresa, y aquí siempre vuelven a sus orígenes y recuerdan su participación en programas lidereados por el Comandante en Jefe de la Revolución Fidel Castro Ruz, y sus elogios en la clausura del XIV Fórum Nacional de Ciencia y Técnica por el ahorro que proporcionaban a la economía del país al sustituir con sus producciones la madera y el aluminio de precios desorbitantes en el mercado mundial.

Muestras del sentido de pertenencia

Cuentan algunos trabajadores de esta entidad que los ojos se les llenan de lágrimas cuando  ven pasar, hacia  destinos diferentes, un tren cargado de bobinas de zin galvanizado, su materia prima fundamental y que tanto añoran.

El colectivo de Duralmet fabricó 700 módulos (puertas y ventanas) para igual cantidad de viviendas afectadas por el tornado en La Habana. Foto: Ángel Chimeno Pérez

El ingeniero industrial Raúl Quiñones Romero, el director, sufre desde lo más profundo cuando conoce de la utilización de carpintería metálica procedente de otros territorios en obras locales; mientras, sus trabajadores buscan alternativas para romper el silencio en los talleres.

Por la falta de materia prima, en noviembre del 2017 comenzaron el proceso de semiparalización y en ese mismo mes, pero del 2018, fue que “entró una parte de la chapa galvanizada convenida, que eran más de 3 mil toneladas, y solamente nos entregaron mil 231 que nos permitirá producir hasta mayo o junio de este año. Si no llega lo pactado, volveríamos a la interrupción con el peligro potencial de que la fuerza profesional y técnica fluctúe”, explica Quiñones Romero.

¿Las alternativas?

Pero ni en los momentos más álgidos cruzaron los brazos, buscaron alternativas que desafiaron las carencias: “no fuimos una carga para la economía y cerramos el pasado año con utilidades”, recalca el director.

Cuenta Quiñones Romero que en esos días de carencias, y por sugerencias de los trabajadores, diversificaron sus ofertas con la prestación de servicios de maquinado, mantenimiento y reparación de los equipos y la elaboración de  otras producciones.

Foto: Ángel Chimeno Pérez

“También, enrollamos motores, hicimos presillas para el embalaje de cabillas en Acinox-Las Tunas y Antillana de Acero y nos insertamos en la tarea Autarquía. Con esos servicios en el primer mes generamos 15 mil pesos”, rememora.

Esa fue una tabla salvadora que les sumó utilidades con la fabricación, además, de moldes para plaquetas, viguetas, tablillas de persianas a partir del cemento y otros medios para la producción local de materiales de la construcción como máquinas de hacer bloques, molinos para elaborar gravilla, polvo de piedra. Cerraron el año con positiva relación del indicador gasto-salario-valor agregado, sin pérdidas, aunque no alcanzaron  el indicador de producción y venta por la falta de la materia prima principal.

Cumplieron la demanda, a pesar de sus exigencias, pues dependían de materiales con los que nunca habían trabajado, de interpretación de planos, y de hacer equipos a los que no estaban acostumbrados, sin tecnologías diseñadas para esos menesteres. “Y nos permitió mantener trabajando a la fuerza técnica y profesional de la empresa”, remarca.

“Nos aferramos a la génesis”, refuerza  Antonio Fuentes para argumentar que esa reacción colectiva tiene fundamentos en la historia misma de la entidad, ese elemento de la cultura organizacional que a veces descuida el empresariado cubano y constituye un fuerte pilar para enfrentar los retos y hasta las crisis.

 

De fortalezas, amenazas y oportunidades

Es su apego a la historia, como instrumento que forma y consolida los valores compartidos, su principal fortaleza, porque alimenta el sentido de pertenencia y ha ayudado a preservar, en mayoría, a su fuerza profesional y técnica, “una de las más capacitadas en Cuba en el corte, conformado y formación  de productos como puertas, lucetas y ventanas”, enfatiza el tecnólogo.

“Ahora mismo no se puede desconocer que esta entidad tiene posibilidades de aumentar su capacidad productiva y garantizar suministros estables al programa de la vivienda, una de las prioridades de la nación”, sostiene Fuentes.

Esta entidad en la única que posee tecnología para el lacado de sus producciones. Foto: Ángel Chimeno Pérez

Es también la única que posee tecnología que le permite desengrasar y lacar con pinturas electrostáticas o poliéster sus productos, que han vencido pruebas de factibilidad en laboratorios acreditados en La Habana y las hacen muy resistentes a la corrosión medioambiental en construcciones próximas a la costa y que con una inversión mínima podrían facturarse de diferentes colores, experiencia que ya tuvieron.

Sin embargo, el desconocimiento de su labor en el entramado empresarial cubano actual y las limitaciones financieras para la adquisición de materias primas se convierten en amenazas potenciales a su supervivencia como organización.

No obstante, el colectivo considera una valiosa oportunidad de cara al futuro inmediato la inserción de la construcción entre los seis sectores estratégicos en la primera etapa del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030.

Epílogo

“Duralmet tiene que resurgir. No vamos a dejar que la empresa caiga. Nosotros vamos a buscar alternativas con nuestros propios esfuerzos para que siga trabajando, siga funcionando y siga resolviendo problemas del país”, esa  es  la  decisión colectiva.

Y en consecuencia, “estamos enfocados en una estrategia comunicacional y de negocios que nos ayude a atraer inversionistas extranjeros o algún proyecto de colaboración”, asegura Elisa Leyva Segura, quien atiende la comunicación institucional y dirige los destinos del buró sindical

Agrega que están integrados a la Cámara de Comercio, participan en todos los eventos que se convocan, y preparan condiciones para asistir a la II Convención Científico-Técnica, que organiza la Universidad de Las Tunas, y a Expocaribe, de Santiago de Cuba.

Esas son razones suficientes para que en la actual coyuntura los decisores vuelvan la vista a Duralmet y su colectivo sienta apoyo al declarado propósito de  recuperar el liderazgo en estas producciones de sobrada utilidad en la construcción de viviendas y de otros inmuebles.

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