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Grupo de Lima: la quinta columna contra Venezuela

Por Orlando Oramas León

El llamado Grupo de Lima añadió otro hito injerencista en su triste historial contra la República Bolivariana de Venezuela, en reunión que tuvo lugar en la capital de Chile, y resultó colofón a los propósitos de la gira del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.

Grupo de Lima.

No hubo casualidades, pues Pompeo había estado en Santiago de Chile en la antesala e incluso declaró que el gobierno de Estados Unidos no precisaba de permiso de nadie (léase Naciones Unidas) para decidir y emprender una intervención militar contra Venezuela.

La cita coincidía además con denuncias respecto a un encuentro en EE.UU. entre representantes de ese país, Colombia y Brasil, con miras a allanar el camino hacia la agresión a Venezuela, el país que alberga las mayores reservas petroleras del planeta.

El secretario de Estado norteamericano hizo en su periplo por la región una visita a la frontera colombo-venezolana, en Cúcuta, que pudiera ser el punto escogido para detonar un conflicto armado contra la patria de Bolívar.

Allí Pompeo dio las pautas al Grupo de Lima, que en su encuentro en Santiago de Chile emitió una declaración en la cual prácticamente fueron “pegadas” las directrices de Washington.

El convite en la capital de Chile pareció el concierto de acompañamiento a los propósitos de la Casa Blanca contra el proceso bolivariano que encabeza el presidente Nicolás Maduro, ahora con amenazas a Cuba, China, Rusia y Turquía por sus nexos con Caracas.

Al respecto el presidente cubano Miguel Díaz-Canel suscribió en su cuenta de Twitter: “El Grupo de Lima reiteró una vez más sus propósitos injerencistas contra el gobierno de Venezuela y señaló una supuesta influencia negativa de Cuba. Nuevamente siguen las instrucciones perversas de los EE.UU. Nuestra respuesta es Dignidad contra Doctrina Monroe”.

“Cancillerías del llamado Grupo de Lima hacen coro a Secretario de Estado Pompeo sobre supuesta influencia negativa de Cuba en Venezuela después de ser tratadas como ‘patio trasero’ durante su gira sudamericana. Delegaciones del Caribe no firmaron. Dignidad vs Doctrina Monroe”, suscribió a su vez en la misma red social el canciller Bruno Rodríguez.

Tales pronunciamientos tienen que ver con el largo texto adoptado, de 17 puntos, con la firma de representantes de los gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, así como por delegados de Juan Guaidó, autoproclamado presidente encargado de Venezuela, y promotor de la invasión militar a su país.

La declaración insta al aislamiento internacional del gobierno constitucional venezolano e incluso al despojo de los bienes de esa nación, para que sean puestos a disposición del sector opositor que representa Guaidó.

Los gobiernos firmantes llaman a la comunidad internacional a adoptar sanciones contra las autoridades de Venezuela e incluso instan a la Organización de las Naciones Unidas a sumarse a esta cruzada.

Como parte de las acciones injerencistas, el Grupo acordó convocar en la capital de Perú a una Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela con la participación de todos los gobiernos sumados a las presiones contra la nación bolivariana.

También adelantó una próxima reunión de cancilleres en Guatemala, aunque sin precisar fecha.

Con una retórica beligerante, el documento acusa al gobierno venezolano de ser “una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, con efectos regionales y globales”.

De esta forma el Grupo de Lima está arropando los pretextos esgrimidos por la Casa Blanca para justificar su escalada antivenezolana.

Los gobiernos involucrados se hacen así corresponsables de una agresión militar por parte de Estados Unidos. A fin de cuentas, Washington dicta las pautas y adelanta que no tiene que pedir permiso a nadie.

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