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Julian Assange: Los tentáculos de USA

Expulsado de la embajada de Ecuador en el Reino Unido, arrestado  a la fuerza por la policía metropolitana británica y pendiente de ser extraditado a Estados Unidos, Julian Assange, afronta serios peligros para su integridad física y para su vida.

Foto: BBC Mundo

La medida del desalojo tomada por el presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, después de siete precarios años de exilio, restricciones, aislamiento y falta de atención médica a su deteriorada salud, padecidos en la sede diplomática por el fundador de la Web WikiLeaks, ha causado gran consternación en la comunidad internacional.

Numerosos países, organizaciones y personalidades mundiales, han condenado esa arbitraria determinación por considerarla violataroria de lo estipulado en el Derecho de Asilo, garantizado por  la Convención de Ginebra de 28 de julio de 1951 y del Protocolo del 31 de enero de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados y de conformidad con el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.

Assange, de 47 años y nacionalidad australiana, buscó refugió en la embajada sudamericana en junio de 2012, bajo el amparo del entonces Gobierno del   presidente Rafael Correa, para evitar ser extraditado a Suecia por acusaciones por supuestos y no probados delitos sexuales en Estocolmo. Un caso cerrado años después.

Argumento aún utilizados por sus acusadores  para juzgarlo en Suecia.  pero con la verdadera intención  de entregarlo a Estados Unidos, que reclamaba su extradición por haber hecho públicos através de WikiLeaks de documentos militares clasificados de Afganistán e Iraq, y causado un gran revuelo mundial al difundir imágenes que mostraban a soldados estadounidenses disparando y matando a mansalva a 18 civiles iraquíes desde un helicóptero.

Todo el proceso incriminatorio contra Assange ha estado preñado de falsedades e inconsistencias y su única razón de ser es la hacerle pagar por todo lo que WikiLeaks ha revelado sobre los aspectos más oscuros y siniestros de la política exterior de Washington y de muchos de sus aliados europeos.

El Gobierno británico alega haber procedido al arresto de Assange por no haber comparecido este ante los tribunales del país por una orden emitida en el 2012.

Pero en un posterior comunicado dio a conocer que fue arrestado, además, en nombre de las autoridades de Estados Unidos en virtud de una petición de extradición por conspiración para cometer un presunto delito informático, espionaje y traición.

Ahora, el titular de WikiLeaks deberá comparecer ante los tribunales británicos el próximo 2 de mayo, que lo han declarado culpable de haber violado las condiciones de la libertad condicional en el 2012, por lo que enfrenta una condena de 12 meses de prisión por este cargo.

No deja de ser un contrasentido que la mayor potencia económica,  militar y nuclear del planeta alegue para enjuiciar a Assange su pretendida amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, cuando es práctica publica el ilegal espionaje y la escucha telefónica a sus ciudadanos, la violación de sus derechos civiles al  manipular su correspondencia y el control de sus comunicaciones mediante el uso de alta tecnología de inteligencia.

El arresto de Assange tiene una profunda proyección política e ideológica ultraderechista y reaccionaria dirigida a aniquilar física y moralmente a todos los luchadores que hacen  prevalecer la verdad sobre el mundo de falsedades y atrocidades practicados por las grandes potencias imperialista, que por imponer su degradante y expoliador sistema devastan naciones con sus guerras de rapiña, causan millones de perdidas de vidas humanas y siembran a su paso le inequidad, la injusticia social, la exclusión, y la mayor violación de los derechos humanos.

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