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Manos santiagueras hacen por La Habana lo más grande

Con prontitud dieron su disposición a la ayuda, y una vez aceptada todo fue empacar y partir rumbo a capital

De Oriente a Occidente anduvieron veloces y ya el lunes cuatro de febrero estaban poniendo manos a la obra, o lo que es lo mismo, a la escuela primaria Rodolfo Díaz Alfonso del municipio 10 de Octubre, destruida en más del 90 por ciento por el tornado del 27 de enero.

Dos escuelas habaneras reciben el apoyo de carpinteros, plomeros, albañiles, electricistas… santiagueros. Foto: Abel Padrón Padilla

Otra vez la Empresa de Abastecimiento y Servicios a la Educación (Epase) de Santiago de Cuba respondía ante la pérdida material de otros territorios para restañar daños y regalar centros docentes como nuevos. Ya tenían experiencia en materia de acudir a localidades afectadas por eventos extremos en la Isla de la Juventud, Villa Clara y Baracoa, así que irse a La Habana sumó otro tanto a la solidaridad que practican.

Trabajadores de Epase Santiago laboran en La Habana con el ímpetu de los que hacen el bien a los demás sin esperar a nada a cambio. Foto: Abel Padrón Padilla

En esta ocasión marcharon 40 hombres, divididos en tres brigadas, en representación de los municipios de Palma Soriano, Contramaestre y Santiago de Cuba.

Cada uno de ellos es ducho en hacer labores diversas, lo mismo de carpintero, albañil, plomero, electricista, pintor y hasta sanador de heridas del alma de maestros, alumnos y familiares, ansiosos por ver terminada la escuela.

“Y la van a recibir más bonita que antes, que nadie lo dude”, dice Julián Verdecía Serrano, quien marchó al frente de la tropa, la cual hoy también colabora con la recuperación del seminternado Ñico López del propio 10 de Octubre.

“En este último nos pidieron apoyar con la colocación del techo, las ventanas y levantar la cerca perimetral, comenta Julián, y sin miramientos de ningún tipo nos fuimos hasta allá, claro, sin descuidar en nada la reparación de la “Rodolfo Díaz Alfonso”, en la que ya hemos avanzado más del 55 por ciento y no desmayamos en el empeño de entregarla el 30 de marzo”.

Con el ímpetu propio de los que saben hacen el bien a los demás sin esperar a nada a cambio, los santiagueros de la Epase cumplen con el compromiso pactado.

En ese camino todos merecen el reconocimiento, con distinción especial para la brigada de Contramaestre.

“Es sin dudas la más destacada, acota Julián, con su jefe al frente Adrián Guzmán Soto, y compañeros de mucha valía en su quehacer como Luis Jorge Martínez, Carría, José Alfonso Hernández,  Roberto Arzuaga García, Reinier Garcés Almarales”.

A 900 kilómetros de ellos, sus compañeros en Santiago de Cuba no dejan de preocuparse y ocuparse de aquellos que marcharon a cumplir con el deber.

Rafael Pérez González y Eveline Novo Pacheco, director y secretaria general del buró sindical de la empresa, entidad Vanguardia Nacional durante seis años consecutivos, lideran el permanente diálogo y hasta la visita personal para interesarse por las condiciones de vida y trabajo de quienes partieron para sumarse a los que hace por La Habana lo más grande.

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