Carlos Baliño: total consagración al deber

Carlos Baliño: total consagración al deber

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Muy joven Carlos Baliño tuvo que marchar a Estados Unidos para reunirse con su padre, por cuyas ideas independentistas fue condenado al destierro en la isla africana de Fernando Poo, de donde había logrado escapar. Desde Nueva Orleans, el padre le escribió a José Morales Lemus, máximo representante de la revolución en el extranjero en aquellos tiempos, para manifestarle el deseo suyo y de su hijo de participar en la primera expedición que se organizara para venir a Cuba.

Baliño nació el 13 de febrero de 1848, en Guanajay, entonces pertenecía a la provincia de Pinar del Río. Adquirió conocimientos de Artes Plásticas en la Academia de San Alejandro y su vocación de escribir, que mantuvo hasta los últimos momentos de su vida, la estrenó en publicaciones de su terruño natal.

La emigración se convirtió para él en una escuela de lucha. Se hizo tabaquero y se vinculó a los grupos de ideas más radicales, escribió en publicaciones y fundó periódicos. Se acercó a las doctrinas marxistas y a fines de la década de los ochenta del siglo XIX ya abrazaba la ideología del proletariado.

En la actividad realizada por José Martí entre los obreros emigrados, Baliño ocupó un puesto de honor. Aunque aspiraba a la emancipación social, el combativo tabaquero comprendió que la primera tarea histórica de su patria era conquistar la independencia, y tal convicción lo llevó a fundar, junto con el Apóstol, el Partido Revolucionario Cubano.

El Maestro sintió una gran admiración por aquel cubano “redondo de mente y de razón”, como lo calificó, que “sabe conciliar la libertad ardiente con la elevación que la acredita y la asegura”, y que “padece con alma hermosa por las penas de la humanidad, y sólo podría pecar por la impaciencia de redimirlas”.

Fue también Baliño uno de los primeros dirigentes obreros —quizás el primero— en alertar del peligro que representaba el imperialismo yanqui para nuestro país.

Pasó por la amargura de ver materializada esa preocupación con la intervención de Estados Unidos en la guerra de independencia de Cuba por sacudirse el yugo colonial español, y después con la ocupación norteamericana.

Al instaurarse la república neocolonial, Baliño se erigió en difusor de las ideas marxistas en Cuba y trabajó por la creación de un partido de la clase obrera. El primer paso dado en ese sentido fue la fundación en 1903 del Club de Propaganda Socialista. A este le siguieron otros empeños.

Se sintió alentado por el triunfo en Rusia de la Revolución Socialista de Octubre, por la cual expresó grandes simpatías. En respuesta al llamado de Lenin para ayudar a los obreros de la Rusia bloqueada para combatir el hambre, Baliño manifestó los “ardientes deseos de los obreros de Cuba (…) de contribuir directamente con sus esfuerzos a consolidar la República sóviet, la obra más trascendental que pueblo alguno haya realizado”.

Integró la primera organización comunista de nuestro país basada en las ideas del leninismo, que fue la Agrupación Comunista de La Habana y dirigió su órgano oficial Lucha de clases. La Agrupación defendió las causas de los trabajadores, levantó la bandera del internacionalismo proletario y mantuvo una activa posición antimperialista.

En agosto de 1925 se unió con otras organizaciones similares existentes en el país para dar paso a la creación del primer Partido Comunista de Cuba, del que fueron Baliño y Julio Antonio Mella las dos figuras más sobresalientes.

El Gobierno tiránico y proimperialista de Gerardo Machado se ensañó con los comunistas, a los cuales, casi recién surgido el Partido, sometió a un proceso judicial. Entonces Baliño ya era un anciano y las persecuciones aceleraron su muerte, ocurrida el 18 de junio de 1926.

En un texto aparecido con motivo de su fallecimiento en el Memorandum Tipográfico de La Habana se decía: “Muere este compañero a los setenta y ocho años, puesta la idea y el pensamiento en los asuntos que constituyen los afanes de toda su vida. Poco antes de morir, dictaba a uno de sus hijos para que la publicara, la traducción de un folleto en inglés que trata de los asuntos de Rusia, vistos de cerca por un profesor de una Universidad americana”.

Escritor, poeta, divulgador del pensamiento más avanzado de la clase obrera, traductor, organizador, consejero, hombre de voluntad firme y de una clara inteligencia, modesto y consagrado por entero al deber, fue Baliño a quien Raúl Roa definió como el primer intelectual orgánico del proletariado; y Fidel Castro Ruz lo catalogó como el enlace directo entre el Partido Revolucionario Cubano y el Primer Partido Comunista de Cuba.

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