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40 Edición: Butaca festivalera (VI)

Por Frank Padrón

La muestra alemana se inició con un filme notable por su excepcionalidad, Transit, de Christian Petzold (de modo que si una obra anterior se llamaba Ave Fénix esta pudiera titularse Rara avis) y se enmarca en la llegada de las tropas de ese país a los bordes parisinos durante la Segunda Guerra Mundial; sigue a Georg, un refugiado alemán quien logra escapar a Marsella llevando consigo el manuscrito de un escritor que se quitó la vida por miedo a sus perseguidores; el manuscrito y las cartas del suicida, una visa mexicana,  la relación con un médico y una joven y una suplantación de identidad serán algunas claves que el filme maneja; resulta admirable el ambiente angustioso y de perenne zozobra que la cámara aprehende y trasmite, el tratamiento de los personajes y el desarrollo del relato, que dosifica su tono de suspense y siembra la expectativa en el público eludiendo efectismos o trucos; sobre todo, deslumbra la estructura: la Francia ocupada en 1942 está revestida por locaciones actuales y un clima contemporáneo que metaforizan el trato que hoy se da a refugiados e inmigrantes; las actuaciones de Franz Rogowski –sólido y matizado su protagónico-, Paula Beer y Lilien Batman, entre otros, constituyen otra virtud; lástima, sin embargo, que a la narración in off (quizá para conectar con la importancia diegética de la escritura y reforzar su alusión a las adaptaciones novelescas del cine noir, también presente en este original pastiche ) se le vaya la mano y  abunde en redundancias y explicaciones superfluas que la imagen revela claramente.

También el protagonista del nuevo Lars Von Trier  (The house that Jack Built)  dialoga con sí mismo, con sus colegas de historia, con el público, pero aquí sí hay una coherente proyección del punto de vista y dela narración toda. El filme, del cineasta maldito (AnticristoNinfomaníaca, Melancolía…) deconstruye la estética del “serial killer” desde una connotación mí(s)tica, ontológica, filosófica que engarza con los infiernos bíblico y dantesco. Von Trier arma su discurso con la habitual irreverencia e iconoclasia que define su cine, al cinismo (extremo) se suma el gore, mientras elude los tópicos del thriller al uso en cualquier filme sobre asesinos en serie. Este Jack entre las décadas 70 y 80 en Estados Unidos, émulo del destripador londinense, es a más de sicópata y sádico, un artista que maneja también a Freud, dialoga con un personaje que puede ser lo mismo el Virgilio dantesco, que Dios o el diablo.   Retorno del exdogmático de Dinamarca a Cannes  (aunque sin resultados a nivel de preseas) fue recibido sin embargo con entusiasmo por casi toda la crítica, y cómo no va a ser así teniendo en cuenta el abigarrado tono que concilia sin fisuras la sobriedad y la cordura, a pesar del aparente disparate de su historia; la pasmosa dirección de arte (solamente la escena final, que reproduce el peculiar Inferno vontrieriano, merece cualquier premio) , su reflexión en torno a la indiferencia e incluso, la complicidad humana –en el banquillo de los acusados, más que el  criminal, se sienta la sociedad toda- y su manejo lúdicro del cine de género y sus códigos, hacen del filme toda una cátedra. Para redondear figura la soberbia actuación protagónica de Matt Dillon (presente entre nosotros para introducir en filme) , quien ya entra en la categoría de los asesinos célebres en la  historia del cine, seguido por otros desempeños de lujo, como los de Bruno Ganz o Uma Thurman…

El documental Bergmam, un año de mi vida, de Jane Magnusson (”Panorama documental”), y claro que hablaba del célebre realizador sueco; aunque centrado en ese lapso ,1957,  que generó algunos de sus grandes títulos (Fresas salvajes, El séptimo sello…) los múltiples testimonios de colegas, actores, amigos, estudiosos, mujeres y biógrafos arman un complet(j)o y múltiple retrato que abarca no solo su obra a plenitud –cine, teatro, radio, TV…- sino su vida incluso en facetas bien íntimas hasta ahora no muy conocidas. Excelentemente editado, con un equilibrio apreciable entre segmentos de filmes, grabaciones de filmaciones, videos caseros, entrevistas y otras fuentes, vamos apreciando la sólida interrelacíón entre creador y criaturas, y develando los lados oscuros y luminosos de un ser genial que podía ser lo mismo encantador que terrible, genio al fin…mas perdonado aun por sus mayores  errores teniendo en cuenta lo mucho que aportó al mundo del arte que engrandeció desde su paradigmática obra.

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