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Gala Nacional: la lucha ratificó su estatura

Ismael Borrero ratificó su clase en la Gala Nacional de la lucha cubana. Foto: Calixto N. Llanes
Ismael Borrero ratificó su clase en la Gala Nacional de la lucha cubana. Foto: Calixto N. Llanes

La lucha enamoró al 2018. Tamaña afirmación no solo se acentúa con la feliz muesca que dejó en sus adversarios durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Barranquilla y la cita del orbe en Budapest, sino por lo apreciado en la tradicional Gala Nacional, que trasladó sus acciones el fin de semana a la Sala Ramón Fonst.

Si un aspecto marca desde hace algún tiempo a este deporte es su insaciable capacidad para tratar de responder con la nota más afinada cada lid que se anota en su diario de “guerra”. Su venidero reto lo hizo público la pasada semana en la reunión anual con la prensa especializada. Aspiran a siete coronas (seis los hombres, tres en cada estilo y una las mujeres) en los Juegos Panamericanos de Lima.

Antes de la faena competitiva del sábado se premió a los mejores intérpretes en la actualidad. También se reverenció a la nueva oleada, dueña de una oportuna mezcla de ímpetu y convicción. De lleno en la acción el graderío vibró, pues los gladiadores, aferrados a su constante ambición sobre el colchón, fueron volcanes de acción y colorido.

Varios pulsos resaltaron. La madurez deportiva y emocional  de Yaquelín  Estornel (62 kg) no pudo apagar el fuego de la joven Daiselys Rodríguez, quien la venció 6-3. Por su parte, en 76 kilos, la campeona de los terceros Juegos Olímpicos de la Juventud,  Milaimys Marín (la llaman la próxima Mijaín López entre las chicas, por su talento) construyó  una celda para la valiente Mabelkis Capote, al derrotarla 4-2.

Entre los hombres Ismael Borrero (67 kg) ratificó su jerarquía y borró del colchón a Yoel Antomachyn 9-0, mientras que el formidable veterano Geandry Garzón (74 kg) desactivó 10-0 la resistencia de Jorge Despaigne. La pelea más esperada la escenificaron en los 57 kilos Reineris Andreu y Alexei Álvarez, con descorche feliz a favor del segundo 4-3.

Cobijada en sus logros y escudada por un mayor apoyo del Inder,  despedirá la lucha el 2018. Sus sueños y ardores merecen nuevas historias y soporte. La siguiente oportunidad para reseñarlas será en el 2019 cuando intente ratificar su maciza estatura.

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