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Alcides Sánchez Boneta: Adiós a un hombre con esencia productiva

Han insistido las serranías de Granma en aportar grandes hazañas a través de sus hombres . Uno de sus exponentes más claros fue Alcides Sánchez Boneta, conocedor de sacrificios y bondades.

Nació en Vega Grande, municipio de Buey Arriba, el 14 de enero de 1940 y adquirió desde edad temprana los secretos del café. La práctica sistemática y ruda, en todo lo referente al cultivo le facilitaron las habilidades que admiraron quienes le conocieron.

En 1995 implantó récord productivo de recolección al acumular más de 20 mil latas de café. Fue combatiente en la clandestinidad, la lucha contra bandidos y en Angola. Ostenta la Orden Lázaro Peña de I Grado.

Cuando se empinaba la recogida, solo daba por concluida su labor en el momento en que se extinguía la luz solar. No pocas veces lo comentó con el orgullo sereno de quien aspira a que le sigan en el trabajo para que el aporte sea mayor, algo que logró con su familia, integrada por la esposa y nueve hijos. Al tiempo que se curtía su rostro por los años de duro quehacer, lo hizo también su condición de revolucionario.

Graduado en la Secundaria Obrero Campesina, después del triunfo de enero de 1959 se propuso recuperar el tiempo perdido de instrucción, según sus palabras, sin abandonar las tierras donde su especialidad era escoger el mejor grano.

En 1983 contribuyó a que fuera la brigada Frank País, del movimiento millonario, la mejor de la nación en la actividad cafetalera. Ya para esa etapa pasaban por sus manos más de 3 mil latas del cerezo en solo una campaña, cifra que duplicó lo que obtiene un recolector diestro, de los mejores.

Merecidos lauros a lo que iba siendo su obra llegaron oportunamente. Como miembro del colectivo de la Empresa Agroforestal de su localidad recibió en 1997 la condición de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, con la cual llevó en su pecho el compromiso de continuar infatigable hasta que le permitiera la salud.

Este 17 de noviembre, al agotarse la noble y fecunda vida de Alcides Sánchez Boneta, quedó fijada a sus casi increíbles proezas como recolector de café una estela de valores propios del campesinado cubano.

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