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Serie Nacional de Boxeo: Notas entre las cuerdas

Arlen López, uno de los campeones olímpicos presentes en la lid. Foto: Mónica Ramírez
Arlen López, uno de los campeones olímpicos presentes en la lid. Foto: Mónica Ramírez

Daniel Martínez

El presente y futuro del boxeo cubano ensayó la pasada semana algunas de sus usuales y prometedoras habilidades. La ocasión perfecta resultó la final de la Serie Nacional, lid acogida por la capital y en la que se apreció la mayoría del filo que muestran en la actualidad los equipos más sólidos del país.

El escenario, que ratificó a Camagüey como la selección de mejor blindaje, no fue una guerra fácil. Durante la brega el rey se vio obligado a sofocar varios incendios y a practicar algunos ejercicios de memoria competitiva para consumar el brindis.

Varios de sus rivales lucieron oportunos, síntoma que garantiza  chispa de la buena, de cara al Torneo Playa Girón, que del 14 al 22 de diciembre acogerá la tierra de los tinajones.

No sólo el titular acaparó protagonismo. Santiago de Cuba y la Habana, (segundo y tercero) lucieron peleadores talentosos e insaciables, dueños de firmes planes de desarrollo para cumplir la asignatura fundamental: ir por el rival, atacarlo, defenderse bien y correr riesgos, este último ingrediente necesario faro de referencia para en ocasiones llegar a feliz puerto.

Con nota sobresaliente bajó del ring Holguín, que a falta de sólidos caudillos se amuralló en entereza e inteligencia, claridades que en los últimos años han vigorizado gracias al serio trabajo en la base.

La lid sirvió, además, para mover piezas y trazar estrategias, al tiempo que permitió apreciar el retorno del estelar espirituano Yosbani  Veitía, quien como refuerzo del campeón mostró sobre el cuadrilátero la mayoría de su explosivo arsenal. Sus prestancias garantizarán metralla y emoción a los 52 kilogramos en el Girón.

En varios carteles de la Serie Nacional llamó la atención el rápido abandono de algunos atletas frente a púgiles de mayor jerarquía.

La intención no fue asegurar únicamente la puntuación (algo lógico), sino preservarlos. Así se evitaron tristes desenlaces y se resguardaron a figuras que en el futuro podrían ser importantes para los territorios. A las autoridades competentes les urge encontrar alternativas que remedien este aspecto, que desluce el espectáculo.

El definitivo toque de corneta del boxeo cubano en el 2018 será dentro de un mes y dos días, cuando en predios camagüeyanos se den cita un buen puñado de promesas, que retarán linaje y consagración. Hasta que suene otra vez la campana habrá tiempo para trazar astucias y soñar en grande.  

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