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El turismo tras las esencias de La Habana

La Habana, con sus pobladores y visitantes, celebrará el aniversario 500 de la fundación de la ciudad en noviembre de 2019 y alguien ausente hasta podría morir “de amor y de ganas de andar sus calles, sus barrios y sus lugares”.

Foto: Jorge Camarero Leiva

Mientras los presentes, como verdaderos amantes en el día a día, se empeñan en llegar a las esencias de esta hermosa urbe para reavivar su imagen que ahora parece como extraviada entre el ajetreo y las carencias.

Así, todos unidos andan en busca del esplendor habanero, un empeño que cuenta con el aporte del sector del turismo, efectivo acompañante de los festejos de las villas fundacionales cubanas, símbolos del patrimonio de la nación.

A partir de esta temática y otras igualmente interesantes transcurrió el diálogo con Manuel Marrero Cruz, ministro cubano de Turismo, en entrevista exclusiva concedida a Opciones.

-Qué objetivos centran la participación del Ministerio de Turismo en los preparativos de este aniversario tan esperado en La Habana y en Cuba?

-Igual que otras ciudades legendarias, que han cumplido también su aniversario 500, es la oportunidad que nos da el acontecimiento, para relanzar a la capital como un destino turístico renovado y actualizado.

“No solo refiriéndonos al aniversario 500, sino a la Feria Internacional de Turismo y tal como se difundió por los medios recientemente, el 325 aniversario de la ciudad de Matanzas, aprovechamos cada uno de estos eventos para renovar y actualizar el producto turístico y hacer nuevas inversiones que tributan al desarrollo de la ciudad y en el caso de La Habana se tributa directamente al pueblo, pero también se amplía la oferta turística en este destino tan importante como es la capital: estos son los objetivos principales”.

-El incremento de las capacidades hoteleras constituye uno de los propósitos centrales del sector en La Habana, cómo se prevé dicho proceso, cómo se realizará?

-A nivel de país se están promediando alrededor de unas 5 000 habitaciones nuevas en el año, en esta etapa que hay un desarrollo bastante intensivo y siempre se aprovecha la ocasión, sobre todo, para saldar algunas deudas pendientes en edificios que quedaban por recuperar.

“Hacia ahí nos hemos proyectado. Desde este momento hasta el año que viene para el aniversario, deben estar puestas en explotación unas 12 nuevas instalaciones de alojamiento, en su mayoría pequeños y medianos hospedajes utilizando un grupo de casas con valores patrimoniales, como Los Portales de Paseo y otras con perspectivas turísticas que nos entregó el Gobierno.

“Ahora transcurre el proceso de recuperación y transformación para convertirlas en hoteles de estándar medio alto. De esta manera se impulsan las obras en varias instalaciones en el reparto Siboney por 5ta Avenida, Miramar, así como el denominado Vedado Azul, en Plaza de la Revolución.

“También el propio programa de desarrollo permitirá, antes de noviembre del año que viene, abrir en La Habana Vieja, al igual que el hotel Packard recientemente, el de Prado y Malecón, con 259 habitaciones; el Gran Hotel, con 120 y con 58 habitaciones el Palacio de Cueto.

“Es decir que de esos 5 000 cuartos que habrá en 2019 en el país, alrededor de 1 000 serán en La Habana y se trata de habitaciones de elevados estándares, que están en correspondencia con esta política de incorporar a la capital hoteles de categoría alta.

 “Hay muchos en La Habana, más de 12 000 habitaciones, pero más del 50 % son categoría tres estrellas, por eso todas las nuevas inversiones van encaminadas precisamente a incorporar una planta hotelera muy competitiva como es el Gran Hotel Manzana Kempinski, el Hotel Packard y también lo será próximamente el de Prado y Malecón. Hay una estrategia de desarrollo bastante amplia en la capital y se está trabajando intensamente”.

-Todo este proceso debe favorecer el cambio de imagen de La Habana, ¿hay otras acciones en el sector extra hotelero?

-El cambio de imagen es de los procesos más importantes en las ciudades que cumplen aniversarios cerrados, en el caso específicamente de la capital resaltan, sobre todo, la gran inversión que se hace en la recuperación del patrimonio.

“Como se dice en buen cubano, dos en uno (se están matando dos pájaros de un tiro) porque se recuperan los edificios, dándole una función ya sea de hotel o de cualquier otra, pero a su vez se recupera el patrimonio en edificios de más de 100 años y de muchos más, también se recupera cultura y eso es algo relevante.

“Entre los más favorecidos están toda la red extra hotelera, en la cual hay varias instalaciones que de una manera u otra renuevan su producto, algo en lo que viene trabajando  el Grupo Palmares. El propio desarrollo del sector no estatal, por la cantidad de restaurantes impuso ese reto a la empresa estatal.

“Está prevista la renovación total en varias instalaciones y pueden mencionarse a La Cecilia, Floridita, La Bodeguita del Medio, El Gato Tuerto y La Ferminia, que es un restaurante muy bonito pero con un producto poco competitivo, por lo cual va a ser totalmente transformado para convertirlo en un restaurante de tapas corridas con carnes y es un producto que va a ser totalmente nuevo. Habría que sumar la recuperación total del Complejo 1830 y de La Chorrera.

“El restaurante Don Cangrejo va a ser totalmente transformado en un club de alto nivel con servicio gastronómico de elevada categoría, posee una magnifica piscina al lado del mar, sin embargo hoy se limita a algunas actividades nocturnas y a la gastronomía. Igualmente, el centro recreativo La Giraldilla, técnicamente cerrado, será transformado en un producto de familia, de recreación y ocio.

“El Mintur se ha  propuesto, por el aniversario de la capital rehabilitar la antigua discoteca del hotel Comodoro que lleva muchos años cerrada, para que varios grupos que pasan por La Habana y no tienen la oportunidad de ir a otros lugares, puedan disfrutar de un ambiente campesino.

“Se prevé transformar la hacienda Guanabito, en la localidad de Guanabo, mediante la restauración total que incluirá casas de campesinos y una caballeriza para disponer de un ambiente donde disfrutar de la música campesina y la comida criolla.

“Hay un plan de transformación de las tiendas turísticas como la de Primera y B, en el Vedado, que es un complejo importante y el Palacio de Artesanía, en el Centro Histórico. Estas instalaciones se mejorarán al igual que las marinas, en el caso de la Marina Hemingway se continuará lo que se viene haciendo y en la Marina Tarará hay un amplio programa que promoverá el cambio de imagen y de productos.

“El plan del Turismo por el aniversario 500 de La Habana tiene alrededor de 40 acciones, de amplia magnitud e interacción, ya sea en la construcción de instalaciones o en las transformaciones totales. Se abarca el 100 % de los enclaves turísticos donde se realizan mantenimientos generales, pintura de fachadas, mejoramiento de  jardines y transformación de lobbies”.

-En los 600 programas de desarrollo hasta 2030 La Habana juega un papel importante. ¿También hay un proceso de crecimiento en la zona Este de la ciudad?

-Sí, hay un proceso importante de negociaciones para nuevas inversiones en Playas del Este. En la política sobre desarrollo inmobiliario asociado al turismo y específicamente al golf, una de las empresas que ya están constituidas con una compañía china, Beiging Enterprise, incluye una inmobiliaria en la zona de Bello Monte, donde habrá un campo de golf con 18 hoyos, con más de 1 500 unidades inmobiliarias y todas las facilidades. Se avanza en la preparación, hay una empresa  constituida y falta  desarrollar su objeto social.

“También se han creado empresas para hacer hoteles cinco estrellas de lujo en las zonas de las playas, fundamentalmente, en Santa María del Mar; respetando y sin perder de vista que en el Este se encuentran las playas donde disfruta la población habanera y eso lo respetamos y lo respetaremos siempre.

“Hacia zonas un poco más retiradas de la primera línea de playa hay proyectos para construir varios hoteles cinco estrellas. De hecho ya se avanza en la concepción de algunos de esos con compañías de prestigio internacional, lo que propiciará un gran aporte al desarrollo del turismo en el Este, no solo por las nuevas capacidades sino porque esos hoteles conllevan el desarrollo de la imagen del polo, de los viales, del acueducto, de las inversiones y de la infraestructura en sentido general.

“La creación de nuevas instalaciones extra hoteleras influye en el mejoramiento de las playas, cuyo plan de desarrollo ya se está implementando y de esto va a tener un gran beneficiario la propia población que disfruta y seguirá disfrutando de esas playas”.

-¿Entonces usted considera que se favorecería la ciudad, y este sector está trabajando de conjunto con las autoridades del Gobierno en el territorio?

-Sí, por el aniversario 500  también hay algunas ideas sobre el Bulevar y la zona de Galiano, evidentemente, el turismo está en la vanguardia, es el que más debe aportar a la transformación de la ciudad, pues más del  50%, (hay años que es casi el 60 %) de los visitantes recibidos en Cuba llegan por la capital, aunque los viajeros no vengan para La Habana, entran por aquí y luego van a Pinar del Rio o Varadero. Prácticamente, La Habana define la imagen del turismo en Cuba.

“En ese sentido estamos trabajando de conjunto el impacto que tiene el cambio de la capital; hay algunas insatisfacciones asociadas a la necesidad de más rapidez en el aeropuerto, la limpieza de algunas partes de la ciudad y un poco de señalética, también se dificulta el cambio de moneda. Evidentemente, hay mejoras en todos los sentidos y estamos convencidos de que también habrá una importante transformación para el aniversario 500”.

-Todo esto debe ir acompañado de la formación de las personas que trabajarán en estas instalaciones. ¿Cómo se proyecta el sector en este aspecto?

-Tenemos la Escuela de Turismo en el hotel Sevilla y 18 centros de capacitación a lo largo y ancho del país. En el sector del turismo es permanente, constante, la capacitación porque siempre estamos formando un modelo, desde un joven que se capta y se convierte en cantinero o  cocinero, en camarera y dependiente.

“También se asume la formación de los mandos intermedios como jefes de cocina, amas de llaves, jefes de bares y cantinas y maitres, incluso directores de hoteles y hasta la Licenciatura en Turismo en centros del este Ministerio, por supuesto bajo la dirección de las universidades, pero con la participación de profesores del sector y utilización de aulas nuestras en muchos casos.

“Sobre la capacitación puede decirse que no es solo en las escuelas sino en los propios centros de trabajo. Seguimos el principio de que cada salón de reuniones es un aula, cada cocina de un hotel o restaurante es un taller donde se forman y practican los futuros profesionales de esa actividad, cada bar, cada habitación son laboratorios y en este sentido hay un trabajo encaminado al fortalecimiento”.

-Ministro, dada la proximidad del inicio de la temporada alta. ¿Cuáles serían las prioridades esenciales del sector para la capital y para el país?

-Seguir elevando la calidad en sentido general y revisar los problemas que puedan afectar al turismo, por lo que representa para la economía nacional, trabajar en la renovación de productos, de mejoras para dar respuesta al cliente cuando llega en la temporada alta y sobre todo los repitentes, quienes se preguntan, ¿qué hay distinto?, ¿qué se hizo nuevo?

 “Hablamos de La Habana, fundamentalmente, pero lo que está ocurriendo en casi todas las ciudades del país es algo sorprendente, en mejoras, en transformaciones, aperturas de nuevos servicios y todo eso es algo que tributa a esta próxima etapa.

“Creo que esta venidera temporada alta tendrá una significación especial por encima de las anteriores. Hemos enfrentado una difícil etapa en la comercialización del producto turístico cubano teniendo en cuenta lo que sucedió el año anterior con el huracán Irma, cuando hubo mucha información de cara al cliente final que generó cuantiosas dudas sobre si realmente existía o no una recuperación del producto turístico y eso provocó que varios cientos de miles de personas eligieran otros destinos y prefirieran no venir en esa temporada alta.

“Tenemos ahora el reto de convencer a esas personas para que regresen al país. Lo anterior nos va a impedir llegar a los cinco millones previstos para este año, recordemos que a partir de septiembre de 2017, mes del huracán Irma, hubo cancelaciones, repatriaciones de turistas, etcétra.

“La llegada de visitantes internacionales en este septiembre está creciendo 65 %, comparado con igual mes del año anterior; quiere decir que si el año pasado había unos 80 000 turistas, ahora hay más de 160 000 arribos.

“Esta va a ser la tendencia de los últimos meses del año, lo cual quiere decir que si se acelera el proceso de recuperación nos permitirá alcanzar una cifra cercana a los 4,8 millones de llegadas y con ello se estaría creciendo en relación con el año anterior y también estaríamos implantando un nuevo récord en los arribos de turistas extranjeros al país.

“Esto, por supuesto, constituye nuestra prioridad y seguir logrando que la industria turística continúe siendo uno de los sectores principales en el aporte económico en estos momentos de transformación”.

-¿Cuáles desafíos tiene la industria turística cubana para mantener su posicionamiento, cómo ha impactado esta baja en el turismo estadounidense y cómo el Mintur enfrenta el bloqueo?

-Hablaba de las afectaciones del huracán, pero a lo que sucedió en la última etapa del año anterior habría que sumar las medidas implementadas por el presidente de Estados Unidos, que llevan otra vez a su posición inicial a algunas de las medidas que en su momento derogó el presidente Barack Obama.

“Evidentemente, hay un endurecimiento del bloqueo, se retorna al momento antes de aquel “boom” de arribo de norteamericanos al país producto de la flexibilidad que daba precisamente una de las licencias people to people, y se aprobó que no requería que fueran grupos organizados, ni se solicitaba una justificación para venir al país.

“Solamente había que notificar en un formulario, a qué venía a Cuba, sin dar mucha explicación y eso trajo un incremento muy grande de los viajeros al país, prácticamente, como si no existieran restricciones, aunque nunca se dejó de levantar el bloqueo de los viajes turísticos, están prohibidos por una ley y Cuba es el único país del mundo a donde, por ley, un ciudadano de los Estados Unidos no puede viajar libremente como turista.

“Eso no sucede en otros países a los que Estados Unidos acusa de promover el terrorismo. Un ciudadano de Estados Unidos puede ir a Corea, puede ir a Siria y a cualquier lugar en un viaje turístico, aunque el gobierno no se lo recomiende, pero aquí lo tienen prohibido.

“Entonces la solución o la manera de venir es a partir de las 12 licencias, como un motivo religioso, académico o cultural, pero nunca turístico y esto afecta mucho a los destinos vacacionales, los cayos, etcétera, donde no hay una excusa para que vaya allí un norteamericano.

“Esto evidentemente ha traído una afectación grande a los flujos turísticos, tanto así es que los vuelos regulares han disminuido y su ocupación no es buena, a diferencia de los cruceros que se mantienen con normalidad en relación con períodos anteriores.

“Pero no es solamente el tema de cuantificar el viaje, sino que en todo el proceso del turismo cubano necesitamos incrementar la promoción, la publicidad y se nos dificulta que las grandes compañías publicitarias acepten desarrollar la campaña del destino Cuba y no me refiero solo a las estadounidenses sino a grandes compañías europeas que sean subsidiarias o que de una manera u otra mantengan relaciones estrechas con las compañías norteamericanas y por eso no aceptan acatar nuestra campaña.

“Pero también en esta labor por la calidad, en estos procesos de desarrollo de ampliación de las capacidades hoteleras se requieren muchas importaciones, tanto para los procesos inversionistas como para mantener la calidad de los productos  y todo eso tenemos que importarlo desde Asia, fundamentalmente, de China y desde países europeos con precios altos y con el encarecimiento que traen consigo los fletes, la transportación.

“Sin embargo, a solo 90 millas tenemos todo lo que necesitamos pero no la posibilidad de comprar en Estados Unidos y entonces el bloqueo realmente es evidente, está ahí en todas las afectaciones, en todo lo que le impone a la industria turística cubana.

“Pero estamos conscientes de esto y continuamos con nuestro desarrollo, no solo para el turismo de Estados Unidos, sino para cualquier turista de cualquier parte del mundo.

“En vez de lamentarnos por el bloqueo tenemos que ver cuáles son nuestras propias insuficiencias, (que las tenemos) y lograr vencerlas, resolverlas y ver cómo cada día innovamos más, cómo hacemos mejor las cosas para atenuar, precisamente, estas afectaciones que desde el extranjero nos impone el bloqueo de Estados Unidos”.

(Tomado de Opciones)

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