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Pugna por recursos naturales incrementa las guerras

“Los estudios de la ONU muestran que más del 40% de los conflictos armados internos de los últimos 60 años están vinculados con los recursos naturales”, afirmó el Secretario General de la ONU, António Guterres; y advirtió que “con el evidente aumento del impacto del cambio climático en todas las regiones, el riesgo de conflictos va a continuar creciendo”.

El titular de Naciones Unidas formuló la declaración al participar el pasado día 16 en una reunión del Consejo de Seguridad sobre “El mantenimiento de la paz y la seguridad internacional: las causas del conflicto, el papel de los recursos naturales”, convocada por Bolivia, que este mes de octubre preside el mencionado órgano.

Otras tendencias como el crecimiento de la población, el aumento del consumo y la degradación medioambiental, señaló Gutérrez, también “están poniendo una presión insostenible sobre la disponibilidad de muchos recursos naturales”, principalmente el petróleo, el agua, la tierra y ciertos minerales.

Añadió que la distribución injusta de los recursos naturales, su mala gestión y la corrupción que emana de ello son otros factores que conducen al conflicto, especialmente en los países que tienen instituciones débiles.

También señaló que existen diferentes medios y herramientas que pueden ayudar a rebajar el riesgo de los conflictos, y citó cinco formas de hacerlo: regular los recursos, compartirlos, acudir a la mediación, garantizar el derecho a la tierra y empoderar a la mujer.

Al ampliar en este sentido, apuntó que “se necesita hacer más para regular la procedencia, venta y comercio de minerales a través de acuerdos que impliquen a la sociedad civil, los gobiernos y las organizaciones regionales”.

Respecto  a la idea de compartir los recursos, Gutérres afirmó que existen multitud de proyectos en marcha alrededor del mundo, y mencionó a modo de ejemplo los de la cuenca del río Senegal, compartida por cuatro Estados en África; la colaboración entre Bolivia y Perú en el lago Titicaca, en Sudamérica, así como los acuerdos para la gestión del agua entre España y Portugal, en Europa.

Por su parte el embajador boliviano en la ONU, Sacha Llorenti, denunció las frecuentes luchas por el acceso al petróleo, gas, agua o minerales, y recordó que detrás de ellas suelen estar «corporaciones multinacionales o intereses extranjeros»; y entre otros casos, citó la invasión estadounidense a Irak en el 2003, «cuyo objetivo fue finalmente controlar la producción y el mercado del petróleo», y el actual conflicto en Libia, con enfrentamientos constantes por el control de la industria de los hidrocarburos.

Cuestionó además el papel de las «grandes empresas trasnacionales que permiten la comercialización e inserción de los recursos naturales obtenidos de manera ilegal y en situación de conflicto en los mercados globales», así como el de las corporaciones financieras y paraísos fiscales que posibilitan la «legitimación» de las ganancias de ese fraudulento comercio.

Al propio tiempo, el Embajador de Bolivia proclamó la necesidad de que, en casos como los anteriores, el Consejo de Seguridad apruebe sanciones no solo contra las partes combatientes, sino también contra las «redes que componen la cadena completa de los involucrados en el conflicto».

Con información de:   Noticias ONU    y    lavanguardia.com

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