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Tras la tormenta…, quedó la solidaridad

Jamás se borrará de la historia de los países centroamericanos el paso devastador del huracán Mitch, uno de los ciclones tropicales más poderosos y mortales que se han visto en la era moderna.

Presentación por parte del Doctor Hugo Almeida del nuevo convenio de colaboración médica entre Honduras y Cuba. Foto: Cortesía del entrevistado

Tuvo una velocidad máxima de vientos sostenidos de 290 km/h. Pasó por América Central del 22 de octubre al 5 de noviembre. Las muertes ocasionadas por las catastróficas inundaciones lo hicieron el segundo más mortífero del Atlántico. Cerca de 11 mil personas murieron y alrededor de 8 mil quedaron desaparecidas a finales de 1998. Los desbordamientos de los ríos, arroyos, lagunas…causaron daños extremos, estimados en 6 mil millones de dólares.

Antes de golpear Honduras, provocó olas de hasta 6,7 metros de altura. Mientras se desplazaba sobre ese país descargó cerca de mil milímetros de lluvia en algunas regiones, como en Choluteca, por ejemplo.​

El Mitch causó un daño tan grande y generalizado que el presidente de Honduras en ese momento, Carlos Roberto Flores Facussé, dijo que habían sido destruidos cincuenta años de progreso en el país.​

Los desbordamientos fluviales y los deslizamientos de tierra provocaron la muerte de cerca de 6 mil 500 personas y dejaron varios miles de desaparecidos. Cerca del 20% de la población del país, posiblemente hasta 1,5 millones de personas, quedaron sin hogar.

Podían contarse por miles los damnificados, la mayoría de ellos sin refugios, a la intemperie y sin aseguramiento alimentario y agua potable. Junto a la atención a esas necesidades perentorias requerían con urgencia de servicios médicos, pues como resulta común en esos casos, enseguida comenzaron a parecer las enfermedades gastrointestinales, los virus, las epidemias…

Cuba presente

Tras la tormenta llegó de inmediato la solidaridad. A pesar de la inexplicable oposición del Colegio Médico de Honduras (CMH), cuyos integrantes solo piensan en el dinero, una brigada médica cubana se preparó con prontitud y voló a esa nación. Formada por unos 30 médicos y enfermeras y enfermeros se asentaron en la ciudad de El Progreso, justo al lado del río Ulúa, uno de los que más destrucción causó. También fueron colaboradores cubanos hacia otros países de Centroamérica.

Gradualmente el número de especialistas fue incrementándose. El 29 de noviembre de 1999, vencida la resistencia del CMH y firmado el convenio correspondiente, arribó a ese país otro grupo formado por unos 40 colaboradores y un equipo de prensa del cual me honro en haber formado parte. Unos cuantos médicos, técnicos y enfermeras fueron ubicados en la zona selvática del Departamento (provincia) de Gracias a Dios, una de las más dañadas, sobre todo por las inundaciones de sus muchos ríos.

Desde ese entonces, los cubanos siempre han estado presentes en los centros asistenciales hondureños y por razones justificadas se celebrará el aniversario 20 del inicio de la colaboración médica en Honduras y en otras naciones.

Por tal motivo, Trabajadores entrevistó al Doctor Hugo Almeida Leyva, coordinador nacional actualmente de la brigada cubana que permanece en la tierra del Cacique Indio Lempira y de Francisco de Morazán.

El coordinador de la brigada médica cubana (a la izquierda en la foto) durante una entrevista para un canal hondureño e televisión. Foto: Cortesía del entrevistado

Cuba y Fidel siempre presentes

¿Cómo se recuerda en ese país la respuesta dada por Cuba y la labor realizada entonces por los integrantes de las dos primeras brigadas (noviembre de 1998 y noviembre de 1999)?

En noviembre de 1998 Centroamérica, y en especial Honduras, que fue el país más golpeado por el huracán Mitch, la situación económico─social era lamentable. Por supuesto, la atención a la Salud resultaba precaria.

Aunque las relaciones entre nuestro país y Honduras no estaban en su mejor momento, Cuba no dudó en brindar su apoyo solidario al pueblo hondureño. En varios vuelos chárteres comenzaron a llegar los primeros integrantes de la brigada médica, con cargamentos que incluían hospitales de campaña, medicamentos, plantas eléctricas y otros insumos médicos─quirúrgicos─farmacéuticos.

Fueron México y Cuba los primeros países en brindar su ayuda.

Las brigadas cubanas se dispersaron por los lugares más recónditos y golpeados por el Mitch, en los que muchos de sus pobladores jamás habían visto la presencia de personal de la salud. Especial atención se le dio a las poblaciones indígenas y afrodescendientes del Departamento de Gracias a Dios, extenso territorio formado en su mayoría por zonas selváticas muy aisladas. Fueron atendidos miles de pobladores que presentaban las más disimiles enfermedades.

A 20 años de aquellos acontecimientos, en cualquier lugar de la geografía hondureña están presentes aún la imagen de Cuba y muy especialmente el nombre de Fidel.

¿Qué ha significado a través del tiempo la presencia de los especialistas y técnicos cubanos de la Salud en esa nación?

No solo ha sido de carácter asistencial. Como es norma en la salud cubana, además de las consultas, operaciones de todo tipo, partos y demás procederes médicos, hemos brindado atención y capacitación al personal médico y paramédico y a los líderes comunitarios.

Después del Mitch el gobierno cubano le propuso a las autoridades hondureñas la selección de más de mil 500 jóvenes, fundamentalmente de aquellas zonas más desprotegidas para que estudiaran Medicina y otras especialidades de la Salud en Cuba. En la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) se han graduado mil 250 médicos que hoy trabajan en hospitales públicos de Honduras.

Por otra parte, nuestros especialistas en Electromedicina han reparado cientos de equipos que habían causado baja técnica y hoy están en funcionamiento.

En términos cuantitativos, ¿cómo se resume el trabajo realizado?

 Las cifras son muy significativas; trataré de resumirlas. Pacientes atendidos: más 30 millones; intervenciones quirúrgicas no oftalmológicas: más de 800 mil; partos: 175 mil; exámenes de laboratorio: más de 850 mil; vidas salvadas: más de 250 mil; operaciones gracias a la Misión Milagro: 65 mil (sin contar las miles realizadas en Cuba), y colaboradores cubanos que han laborado acá: 2 mil 182.

¿Cómo está organizada en la actualidad la presencia de los integrantes de la brigada?

Hoy está formada por 27 colaboradores que prestamos asistencia médica en cinco departamentos (provincias). Debe destacarse la labor de un reducido grupo de médicos y licenciados en la materialización de la Misión Milagro, en la ciudad de Siguatepeque, donde atienden, como promedio, a 70 pacientes diariamente.

¿Qué perspectivas existen en relación con ese apoyo solidario?

Con las autoridades de la Secretaria de Salud de Honduras, nuestro Cuerpo Diplomático (en estos 20 años ha estado codo con codo con nuestros colaboardores), la dirección de la Unidad Central de Colaboración Médica de Cuba (UCCM) y la coordinación de la brigada estamos elaborando un proyecto de nuevo convenio, el cual se encuentra en una fase avanzada y pendiente de aprobación por las autoridades gubernamentales de ambos países.

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