Icono del sitio Trabajadores

Argentina, entre Macri y el FMI

La ruidosa sinfonía de cacerolazos, bombos y enardecidas protestas durante la cuarta huelga general convocada por los sindicatos contra la política económica neoliberal y de ajustes del Gobierno de Mauricio Macri, acompañaron el periplo del presidente argentino a la ciudad de Nueva York.

Foto: Adriana Groisman. Presidente Mauricio Macri recibe el premio del “Global Citizen”, Adrianne Arsht presidenta del consejo, baila con él. Cipriani, Nueva York. 24/9/18

La agenda del mandatario en la ciudad de los rascacielos incluyó  —además de su intervención en la 73 sesión de la Asamblea General de Naciones Unidas y el recibimiento del premio Ciudadano Global que le otorgara la fundación Atlantic Council— intentar renegociar el  multimillonario acuerdo económico con el Fondo Monetario Internacional, que generó el incremento la deuda externa y sus intereses, el draconiano plan de ajustes gubernamental y el más completo rechazo de la ciudadanía.

La víspera de su arribo a New York, Macri reconoció la crisis financiera por la que está atravesando Argentina, la calificó de tormenta económica y admitió el incremento de la pobreza, que rebasa el 27%, lo que augura, dijo, días más difíciles para la población.

Según los analistas, en lo que va de año, el dólar ha incrementado su valor en un 113 % y el peso se ha devaluado más de un 53 % frente a esa moneda, al mismo tiempo que la inflación se fue acelerando hasta acumular en los primeros ocho meses del año un alza del 24,3 %, lo que condujo acudir a los préstamos al FMI, con los consabidas restricciones e imposiciones demandadas por este.

Causas esgrimidas por el Ejecutivo para acelerar las reformas y reducir el alto déficit fiscal, al que culpa principalmente de la pérdida de confianza de los inversores en el país, sin mencionar su total responsabilidad en el descalabro económico.

No obstante, en  su alocución al país, grabada desde la Casa Rosada, afirmó que su Administración va a mantener la meta de acabar con la pobreza hasta el final de su mandato y adelantó la reducción a menos de la mitad de ministerios y el restablecimiento de los impuestos a las exportaciones agropecuarias, lo que despertó el airado descontento en estos sectores.

Un hecho significativo es que en medio de la huelga general el presidente del Banco Nacional de Argentina, Luis Caputo, presentó su renuncia al presidente Macri, aludiendo “motivos personales”, pero defendiendo el trato con el FMI.

Los anunciados cambios estratégicos corresponderá ejecutarlos al ministro de Economía, Nicolás Dujove, quien anunció una nueva política para alcanzar el “equilibrio fiscal” en 2019, con mayores ajustes del gasto público, así como un nuevo impuesto transitorio a las exportaciones que se aplicará en el 2018 y 2019

El ministro confirmó, además, su viaje a Washington para renegociar el acuerdo al que llegó Argentina con el Fondo Monetario Internacional en junio y “modificar los desembolsos que estaban programados para 2020 y 2021”.

Economistas argentinos y foráneos sostienen que la actual crisis económica la provocó un modelo basado en el endeudamiento que sumió en la fragilidad el sistema financiero y que el Gobierno macrista consiguió fondos del FMI que sólo se usaron para pagar la deuda y no para proyectos productivos.

Nada esperanzador para los cientos de miles de trabajadores despedidos, ni para la fuerza laboral del país, pensionados y, jubilados que reclaman en calles y plazas poner coto al alto costo de la canasta familiar y al desempleo.

Mientras, mordaces cronistas reseñaban en medios de prensa la cena del presidente argentino en el lujoso Cipriani Wall Street  de Nueva York y su baile con la anfitriona, Adrienne Arsht, y orgulloso del premio «Ciudadano global» que le acababan de adjudicar en la ceremonia de los Global Citizen Awards.

Compartir...
Salir de la versión móvil