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Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares

El bien vence al mal”, obra del escultor georgiano Zurab Tsereteli que representa a San Jorge y el dragón, construida con fragmentos de misiles nucleares soviéticos y estadounidenses, en los jardines de la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Foto ONU/Milton Grant
El bien vence al mal”, obra del escultor georgiano Zurab Tsereteli que representa a San Jorge y el dragón, construida con fragmentos de misiles nucleares soviéticos y estadounidenses, en los jardines de la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Foto ONU/Milton Grant

Lograr el desarme nuclear a nivel mundial es uno de los objetivos más antiguos de las Naciones Unidas. De hecho, fue el tema de la primera resolución aprobada por la Asamblea General, en 1946, y ha formado parte de su agenda desde 1959, junto con el desarme general completo. También ha sido una cuestión destacada en las Conferencias encargadas del examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, celebradas por la ONU desde 1975. En el primer periodo de sesiones extraordinario dedicado al desarme, que tuvo lugar en 1978, se le dio una particular prioridad al desarme nuclear. Además, este tema siempre ha contado con el apoyo de todos los secretarios generales de la ONU.

Sin embargo, hoy en día, todavía existen unas 14 500 armas nucleares. Los países poseedores de armamento nuclear cuentan con programas de modernización de sus arsenales a largo plazo con una dotación de fondos.

Más de la mitad de la población mundial aún vive en países que o bien tienen este tipo de armas o son miembros de alianzas nucleares. A 2018, aunque ha habido importantes reducciones de armas nucleares desplegadas desde el apogeo de la Guerra Fría, no se ha destruido físicamente ni una sola arma nuclear de conformidad con ningún tratado, bilateral o multilateral, y tampoco hay negociaciones en marcha sobre esta cuestión. Mientras tanto, la doctrina de la disuasión nuclear persiste como un elemento de las políticas de seguridad de todos los Estados que poseen este tipo de arma y sus aliados. Los desafíos de seguridad que aún prevalecen no pueden ser una excusa para seguir confiando en las armas nucleares y olvidar nuestra responsabilidad de buscar una sociedad internacional más pacífica.

Estos hechos son el fundamento para que la Asamblea General designara el 26 de septiembre como el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. Este día ofrece una ocasión para que la comunidad mundial reafirme su compromiso con el desarme nuclear a nivel mundial como una prioridad. También proporciona una oportunidad para educar al público y sus líderes acerca de los beneficios reales de la eliminación de este tipo de armas, y los costes sociales y económicos de la perpetuación de ellos.

La conmemoración de este Día es especialmente importante, teniendo en cuenta la universalidad de la Organización y su experiencia en tratar las cuestiones de desarme nuclear. Es el foro adecuado para abordar uno de los principales objetivos de la humanidad: alcanzar la paz y la seguridad en un mundo sin armas nucleares.

El tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, el cuál fue adoptado el 7 de julio de 2017, marca un importante paso y contribución hacia el objetivo común de un mundo sin armas nucleares. El tratado refleja las crecientes preocupaciones debido a la continua existencia de las armas nucleares, y a la vez lanza un llamado de alerta sobre las catastróficas consecuencias humanitarias que ocurrirían si una arma nuclear es usada otra vez. Este, es el resultado de una campaña global que se enfoca en la no aceptación del uso de armas nucleares, bajo ninguna circunstancia y la esperanza de que la adopción del Tratado dará un nuevo impulso al desarme nuclear.

El 24 de mayo de 2018, el Secretario General lanzó su agenda de desarme con el nombre de «Asegurar nuestro futuro común: Una agenda para el desarme». La Agenda hace énfasis en la necesidad de eliminar las armas nuclearles en el marco de «desarme para salvar la humanidad». En la agenda, el Secretario General llama a retomar el diálogo y las negociaciones para un control de las armas nucleares y el desarme. Él también apoya la necesidad de ampliar las normas contra las armas nucleares y, en ese sentido, hace un llamamiento a los Estados que poseen armas nucleares a afirmar que una guerra nuclear no puede ser ganada y nunca debe ser luchada. Por último, el programa propone la preparación para un mundo libre de armas nucleares a través de una serie de medidas de reducción del riesgo, en particular, poner fin a la producción de materiales fisionables. Para seguir el orden del día, se proponen una serie de medidas concretas. (Tomado de www.un.org)

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