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Erick Hernández, rompió hoy su récord (+ Fotos)

Foto: Joaquín Hernández Mena
Foto: Joaquín Hernández Mena

Jorge Luis Coll Untoria, estudiante de Periodismo

La mañana del 15 de septiembre comenzó con un inusual ajetreo en el Hotel Iberoestar Parque Central, en La Habana. Las cámaras de televisión y los fotógrafos se posicionaban en los mejores lugares, mientras Erick Hernández terminaba el calentamiento previo a su intento de récord.

Alrededor de las nueve de la mañana empezó la faena del capitalino, quien tenía que superar la marca de 1:32:01 horas en poder del también cubano Luis Carlos García.

Los primeros minutos fueron claves para que el multirecordista mundial y Guinness tomara ritmo de récord. Luego de controlar la Telstar 18 casi el doble del tiempo previsto —la aspiración inicial rondaba la hora y 40 minutos— las decenas de personas en el lobby de la instalación  se pusieron de pie en pleno para aplaudir la demostración de Erick, quien comenzó a entrenar desde mayo para la prueba.

La nueva marca del orbe para dominar el balón desde la posición de sentado, solo con los pies y un lastre de kilogramo y medio en cada pierna quedó finalmente en tiempo de 3:02:03 horas.

Nada pudo impedirlo, ni el sudor que lo hacía resbalar en la alfombra —situación que lo hizo correrse para que esta fuera retirada—, ni el peso extra que llevaba en cada pierna y mucho menos el factor psicológico.

Y es que, esta vez había un componente emocional muy fuerte para él. Tal vez por eso rompió con lo previsto, para homenajear a su madre. “La primera media hora fue muy difícil porque me sentí un poco afectado psicológicamente. Por eso quiero dedicar este record a mi mamá que falleció hace unos días. Siempre fue motivo de inspiración y ayuda, pues la familia es fundamental para que uno pueda lograr estas cosas”, expresó emocionado el exfutbolista.

Fueron tres horas que lo exigieron al máximo y en la que todo el tiempo se vio fuerte, con ganas de hacerlo de la mejor manera posible. Erick Hernández va al seguro, él se expresa con el balón, por eso cuando lo vemos implantar nuevas marcas sentimos que ya hemos vivido eso antes. A pesar de que es un nuevo evento, sentimos como un Déjà vu que siempre termina en récord.

 

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