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Matanceros favorecidos con Sistema de Atención a la Familia

El Sistema de Atención a la Familia, uno de los programas sociales más humanos de la Revolución Cubana, alcanza en la occidental provincia de Matanzas la cifra de 2 mil 730 habitantes,  favorecidos con la opción destinada a completar la alimentación de un sector del pueblo.

Vinculados a La Yumurina aseguran sentirse muy bien atendidos en uno de los 82 SAF que funcionan en la provincia de Matanzas. Foto: Noryis

Los llamados SAF, amparados en la actual Resolución 96 del 2017, sustituta de la 40 del 2007, abarcan en predios yumurinos una red de 82 unidades, en las cuales ofrecen servicios de almuerzo y comida a personas de bajos ingresos que se encuentran en desventajas sociales, con limitaciones para elaborar sus propios alimentos y que no tengan familiares obligados a prestarles ayuda.

Jubilados, no jubilados, impedidos físicos, casos sociales, embarazadas de alto riesgo, y población de escaso poder adquisitivo  integran estos grupos protegidos por el SAF, sistema presente en el ciento por ciento de los municipios yumurinos.

Yeny Hernández de La Guardia, especialista del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y los Servicios (GECGS) en la provincia, anunció la transformación cualitativa emprendida para declarar estos centros establecimientos de Referencia en su desempeño.

Explicó que aunque la intención es declarar la totalidad de estas unidades, en una primera etapa saldrían los más avanzados en la aplicación de los parámetros medidores de tal condición.

Como consecuencia de la pretensión, un mantenimientos ligero ejecutado  al cierre del 2017 mejoró la imagen a 16 unidades, con destaque para Los Arabos, Colón y Calimete,  y,  a inicios del  año en curso,  corrieron con  igual suerte algunas en Jagüey Grande, Pedro Betancourt, Matanzas, Cárdenas y en la Ciénaga de Zapata.

Por ejemplo, en La Yumurina, en plena urbe matancera, Pedro Herrera elogia lo bien que luce ahora un sitio que es como su segundo hogar, “atienden muy bien y la comida me la como toda”, dice, mientras pega la nariz a su plato de potaje colorado. “No hay mejor café que el que cuelan aquí”, asegura, antes de probar su comida.

Hernández de la Guardia considera que el SAF, cuya actividad básica es prestar servicio de alimentación, se concibió también como alternativa de integración social,  lo que supone la unión de trabajadores sociales, de Deportes, Cultura, Salud, todos en pos de lograr la mejor estancia posible.

Por eso, precisó, deben favorecerse  los  juegos pasivos como el dominó o el parchís, y cumplirse con la indicación de celebrar cumpleaños colectivos el último viernes de cada mes, algo reglamentado que, admitió, no funciona en todos los lugares.

A su juicio, velar por el correcto funcionamiento de estas unidades, y del destino de cada alimento,  su correcto empleo, contribuirá al deseo de alcanzar una sociedad más justa, saludable en inclusiva.

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