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Ilustres: Trampolín milagroso

Por Roberto M. López de Vivigo

A pesar de asistir con solo dos clavadistas a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, Rolando Ruiz Pedreguera y Milagros Lourdes González Molina, Cuba tuvo en la holguinera una actuación sin precedentes que se mantiene hasta la actualidad. Su octavo lugar en el trampolín de tres metros no ha sido superado por ninguna fémina de la Mayor de las Antillas en estas citas.

Hubo que esperar hasta Atenas 2004 para que Jorge Betancourt y Erick Fornaris obtuvieran el cuarto escaño en el sincronizado de la misma prueba. Así conseguían mejorar el lugar quien hoy esComisionada Nacional de Clavados.

El resultado de Milagros tiene un gran valor, pues en Checoslovaquia, 21 días antes de la competencia, se golpeó en la cabeza, rotura incluida, tras un error técnico en uno de los saltos. En la República Democrática Alemana recibió 10 puntos de sutura y a la semana del accidente ya estaba practicando de nuevo sin entrar de cabeza al agua.

Posteriormente repitió el salto en Cuba, en tanto en Moscú le permitió avanzar a la final olímpica. En esa instancia obtuvo un total de 640.005 puntos para ubicarse detrás de soviéticas, alemanas, una inglesa y una australiana. Una de las grandes satisfacciones resultó derrotar a las mexicanas, rivales de consideración en el área panamericana junto a estadounidenses y canadienses.

Milagros nació en 1962, y al ser la menor de cuatro hermanos tuvo que esperar su décimo cumpleaños para viajar a La Habana y desarrollarse como deportista.

Los Juegos Centroamericanos y del Caribe fueron sus eventos más laureados con oros en Medellín 1978, La Habana 1982 y Santiago de los Caballeros 1986. Por el contrario, en los Panamericanos no subió al podio y consiguió cuartos puestos en San Juan 1979 y Caracas 1983. En casa alcanzó 10 títulos nacionales consecutivos.

Luego de su retiro del deporte activo en 1986 se convirtió en entrenadora, primero con las mujeres y después con el sexo masculino. También fungió como Comisionada Provincial en Holguín y desde el 2017 lo es a nivel nacional.

La pasión por enseñar se tradujo en los éxitos de José Antonio Guerra y Jeinkler Aguirre, a quienes ella refiere que les hablaba como si fueran sus hijos en un vínculo educativo, técnico y humano, más que deportivo.

Entre las deudas de Milagros sobresale no haber competido en los saltos sincronizados, inexistentes en su época, aunque con seguridad hubiera tenido tantos triunfos como en el trampolín.

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