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Vamos a volver

Movimientos sociales, juveniles, activistas y organizaciones sindicales reunidos en la Cumbre de los Pueblos salieron a las calles de la capital peruana el pasado jueves en una masiva marcha antiimperialista. Foto: Tomada de www.aler.org

 

En entrevista para el noticiero América Nuestra, un programa especial creado por el equipo de Cubadebate, el embajador cubano Juan Antonio Fernández reflexionaba acerca del papel de la Cumbre de los Pueblos como encuentro alternativo a la Cumbre de las Américas. Sus palabras fueron claras: si este último mecanismo y sus foros paralelos cumplieran el objetivo de constituir espacios de diálogo e intercambio, los activistas y movimientos sociales de la región no habrían solicitado otro donde expresar ideas, denunciar, compartir luchas y resistencias.

Es por ello que, durante la octava edición del evento y tal como sucedió en citas precedentes, se reunieron en Lima, Perú, diversas organizaciones para debatir con una mirada desde el Sur la realidad política, social y económica de nuestras naciones que, al decir del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, están “unidas por un destino común en la búsqueda de su segunda y definitiva independencia”.

Convocados por el Comando Nacional Unitario de Lucha y la  Confederación General de Trabajadores del Perú, los asistentes cumplieron una amplia agenda que incluyó foros, talleres y conferencias para unificar posturas frente a las principales problemáticas del área.

Entre sus actividades, que se extendieron desde el 10 hasta el sábado 14, tuvo particular relevancia la marcha antiimperialista del pasado jueves en las calles de la céntrica municipalidad de Jesús María, en la capital peruana. La movilización de cerca de dos horas aglutinó a cientos de personas, quienes rechazaron el intervencionismo de Estados Unidos, reclamaron la libertad del líder popular brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, expresaron su solidaridad con Venezuela, y abogaron por la unidad como única vía para contrarrestar las agresiones de la derecha.

El viernes tuvo lugar la presentación del libro Raúl Castro y Nuestra América, un momento de especial significación. El volumen, compilado por Abel Enrique González Santamaría, recoge más de 80 discursos del Presidente cubano, textos y declaraciones suyas sobre los problemas y retos de Latinoamérica.

La Cumbre de los Pueblos terminó con un gran acto de solidaridad continental en la Plaza Fray Tomás, de la Universidad Mayor de San Marcos. Antes, adoptó una declaración final, cuya intención es contribuir a la articulación social regional.

 

El documento ratificó la solidaridad inquebrantable con los Gobiernos de Venezuela y de Cuba, así como con el proceso revolucionario boliviano y con Lula, quien “enfrenta hoy a todo el aparato de la judicialización de la política y el odio de las élites brasileñas, por ser el referente de los oprimidos y excluidos”.

Asimismo, rechazó la política racista y xenófoba del mandatario estadounidense Donald Trump, exigió al Gobierno colombiano la  implementación real de los acuerdos de paz de La Habana, y condenó la agresión militar del imperialismo norteamericano contra el pueblo sirio. El texto invitó a los actores allí reunidos a verse las caras nuevamente en Buenos Aires, Argentina, para desarrollar acciones contra el poder imperial que estará reunido allí, en el contexto de la Cumbre del G-20, la cual sesionará el 30 noviembre y el 1 de diciembre venideros.

Por su impulso a la integración del movimiento progresista y de izquierda en la zona, el politólogo argentino Atilio Borón consideró que este encuentro había sido lo más importante de estos días en Perú. En declaraciones a Prensa Latina aseguró que “los imperialistas (…) están advirtiendo que más pronto que tarde vamos a volver”.

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