Icono del sitio Trabajadores

Aprender haciendo

En el Instituto Politécnico Industrial Ho Chi Minh los estudiantes cuentan con un taller automotor que favorece el aprendizaje. Fotos: Eddy Martin

La preparación del docente y la presencia de una base material de estudio (sillas, mesas, pizarras) son elementos fundamentales en la formación de un bachiller.Sin embargo, en la Enseñanza Técnica y Profesional a todo esto se le suma la necesidad de “aprender haciendo”.

Se trata de un proceso complejo y costoso teniendo en cuenta el deterioro y la obsolescencia tecnológica de la base material de estudio (sobre todo a partir del derrumbe del campo socialista y el período especial), según señaló el Máster en Pedagogía Profesional Alexander Manso Díaz, jefe del Departamento de Capacitación y Formación de la Enseñanza Técnica y Profesional en el Ministerio de Educación (MINED).

Alexander Manso Díaz, jefe del Departamento de Capacitación y Formación de la Enseñanza Técnica y Profesional en el Ministerio de Educación (MINED). Foto: Agustín Borrego

De ahí que en los últimos tiempos el modelo de formación de la enseñanza sea compartido; es decir, el politécnico y la entidad laboral, donde ambas partes asumen responsabilidades en la formación profesional de los estudiantes.

Se aplica también la utilización de sus instalaciones como aulas anexas, entendidas estas como “el taller, el laboratorio, la cadena productiva donde el alumno tiene la posibilidad de interactuar con el proceso laboral y apropiarse de las habilidades profesionales correspondientes según los planes de estudio.

“Hace varios años —resaltó— comenzamos a ordenar la pirámide de formación, pues una economía medianamente regulada tiene por cada graduado universitario un número mayor de técnicos de nivel medio y obreros calificados, para que realmente pueda haber producción y servicios de calidad”.

Un acompañamiento ineludible

Como parte de la actualización del modelo económico cubano, hoy tiene gran importancia la formación de técnicos de nivel medio y obreros calificados, y en ese empeño resulta decisivo el acompañamiento de los organismos. En el presente curso escolar esta educación cuenta con más de 5 mil aulas anexas, en las cuales están implicados todos los Organismos de la Administración Central del Estado (Oace) y las Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial (Osde) rectores de, al menos, una especialidad. “Son espacios productivos donde los alumnos acuden con un profesor.

No obstante, somos del criterio de que determinadas habilidades básicas podemos lograrlas en las propias instituciones escolares. Por ello el MINED ha ido mejorando de forma paulatina la base material de estudio con la adquisición de algunos módulos (agropecuaria, soldadura, automotriz, mecánica, electricidad, textil, dibujo, hidráulica), en aras de favorecer el aprendizaje en laboratorios y talleres”.

Comentó que en la actualidad la Enseñanza Técnica y Profesional (ETP) tiene 104 especialidades, de estas 55 dirigidas a la formación de técnicos de nivel medio y 49 a obreros calificados, con una retención —correspondencia entre los que ingresan y egresan— de alrededor de 81 por cada 100 educandos, indicador que ha venido creciendo de manera sistemática en los últimos años.

“Esto nos revela —aseveró— que todavía perdemos un grupo de jóvenes durante el trayecto de los estudios, por lo cual le estamos dando seguimiento al tema, al igual que a la asistencia; pues no podemos aplicar una determinada estrategia pedagógica con quien no asiste a clases”.

En el pasado curso escolar la enseñanza cerró con un 96, 5 % de asistencia; una cifra favorable, aunque todavía hay un 4 % de jóvenes que no van a los centros. En relación con la fuerza de trabajo —dijo— llevamos varios años apoyando la docencia con especialistas de la producción y los servicios.

Hoy más de 3 mil 700 nos acompañan, entre soldadores, mecánicos, constructores, contadores, gastronómicos y otros, quienes dominan las actividades prácticas y participan en la formación de los educandos. Igualmente, con el objetivo de seguir preparando los claustros, nuestros docentes, ya sea a tiempo parcial o completo, pasan por los centros de la producción y los servicios y allí actualizan sus conocimientos.

Calidad, una aspiración permanente

Al igual que otras enseñanzas, y con el objetivo de lograr mayor calidad, la ETP está en un constante proceso de perfeccionamiento, de ahí que los planes de estudio se elaboren con la participación de los organismos rectores de las diferentes especialidades.

Por ejemplo, en el caso de los obreros calificados en Chapistería y Mecánica Automotriz, los contenidos de esas asignaturas —explicó Manso— se crearon tomando en consideración los criterios del Ministerio del Transporte, aunque los planes de estudio se revisan sistemáticamente, puesto que las tecnologías en todos los sectores de la economía están en constante cambio.

Aclaró que en cuanto a la calidad de los recién egresados como técnicos de nivel medio u obreros calificados no deben considerarse una especie de “producto terminado”, cuando solo han tenido tres años y medio, y dos años de formación, respectivamente. “Es necesario que transcurra un proceso de adaptación, de adiestramiento (tanto en el sector estatal como en el no estatal de la economía), para que el alumno pueda adquirir determinadas habilidades.

Solo con el paso de los años, y sobre la base del interés y el empeño en capacitarse, se convertirá en un buen especialista en la actividad que realiza”. En este sentido, manifestó que el vínculo politécnicoempresa no funciona igualmente en todos los casos.

Donde funciona bien, el joven se gradúa con una superior preparación. “No obstante, hay otros centros con los cuales estamos insatisfechos respecto a la calidad de la formación, y hacia allí dirigimos la mirada. “Una ventaja de la educación técnica es que tenemos bien identificadas cuáles son las habilidades que por años deben vencerse, y nosotros somos los responsables de que eso ocurra de la mejor manera”.

La ETP útil en el sector estatal y no estatal

La ETP en el curso anterior contó con 257 aulas anexas en el sector no estatal, lo cual constituye una prioridad, a partir de que no existe respaldo de un organismo. De ahí el necesario seguimiento para garantizar un ambiente educativo favorable, sin perder de vista la adquisición de habilidades. “Hemos tenido casos, por ejemplo, donde no se les inculcan a los estudiantes los mejores valores, como es lógico, no es nuestra concepción.

Por eso a la formación ética en dicho sector le estamos dando una atención priorizada desde el punto de vista educativo. “En el vínculo con el sector cuentapropista ha sido fructífero contar con aulas anexas en estas cooperativas no agropecuarias, sobre todo teniendo en cuenta que el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) está migrando casi todos sus servicios a esta nueva forma de gestión”.

Superar las deficiencias en la labor de formación vocacional y orientación profesional, y dotar a los estudiantes de conocimientos sobre la legislación laboral (Código de Trabajo), así como de seguridad y salud, son algunos de los desafíos de la enseñanza. “Pero el principal reto es hacer coincidir los intereses sociales y de la economía con los incentivos personales.

Debemos lograr que nuestros jóvenes y sus familias consideren atractiva la enseñanza, sobre todo, la de formación de obrero calificado, que lo asuman como un proyecto de vida adecuado para luego incorporarse al mundo laboral y hacerlo de una manera exitosa, en cualquiera de los ámbitos establecidos”.

Compartir...
Salir de la versión móvil