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Para estar seguros y lejos del mar

Nervioso, Arnaldo abre la puerta de su nueva vivienda. Fotos: Orlando Durán Hernández

Aquel día las manos le temblaban. Las llaves se les escabullían. Abrir aquella puerta se le convertía en toda una odisea. El primer intento fue fallido; para el segundo tomó un respiro, pues el frío de la mañana le jugaba una treta. Respiró profundo. Miró cada una de las abolladuras que el trabajo había dejado en sus manos, y se dio fuerzas. Se calmó. Y la abrió.

Arnaldo Hernández Izaguirre no es un hombre frágil y mucho menos alguna enfermedad aqueja su destreza. Es fuerte y se ha dedicado siempre a la pesca, pero aquella mañana tenía nervios, como los de un niño, y le nublaban los pensamientos. No podía ser de otra forma: luego de vivir 58 años cerca del mar, este se lo quitó todo, lo mató por dentro, y ahora lo devolvían a la vida con una casa nueva.

Una historia que pueden vivir otros

“Septiembre fue el mes más oscuro de mi vida. El huracán Irma se había llevado mi casa, mis recuerdos”, cuenta Arnaldo, uno de los habitantes de las 38 viviendas que derrumbó totalmente el meteoro en Playa Florida, asentamiento costero de Camagüey, donde otras 118 casas también fueron afectadas.

“Llevo unos 40 años dedicado a la pesca, y he visto bravo al mar, pero nunca pensé que me pasaría esto”, explica. Él conocía que el nivel del mar subía agresivamente cada año, y que la comunidad peligraba, pero confiaba. Esas aguas le habían dado muchas riquezas.

Pero los fenómenos meteorológicos que han impactado al país, incluido Irma, se han ensañado con los pueblos a orillas del mar. Es por ello que el programa que controla e implementa el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente conocido como Tarea Vida ventila, dentro de sus acciones, el enfrentamiento al cambio climático y la reducción de vulnerabilidades en las zonas de mayor riesgo, las cuales propone trasladar hacia lugares más seguros.

Arnaldo, hoy ya lo comprende. Y fue de los primeros en dar el paso e irse a vivir más lejos, a unos 20 km en la nueva y remozada comunidad de La Por Fuerza, en lo que fueran las instalaciones del preuniversitario rural “Mario Muñoz”. Allí se erigieron 54 casas, en una primera fase, junto a un Consultorio Médico, una farmacia, una bodega, una escuela primaria, un centro de gastronomía, un complejo deportivo-recreativo y otros servicios básicos para el casi medio centenar de familias de Playa Florida que ahora duermen tranquilos, lejos del mar.

La fórmula se repite

Más de 43 mil 680 viviendas en Camagüey fueron afectadas por el paso del meteoro y de ellas unas 11 mil 779 fueron derrumbadas totalmente, mientras 31 mil 910 de forma parcial. Esto acentuó la urgencia de construir y reparar, y ha provocado que las autoridades diseñen programas pensando en ello.

En el territorio agramontino son muchos los intentos: se fomenta la producción local de materiales para la construcción y se aprovecha al máximo las materias primas. Pero es grande la misión, por lo que todos los organismos, y el pueblo, se vuelcan a la tarea.

Por eso la revolución no se detiene y se aprovechan antiguos locales de instituciones para el montaje de nuevas moradas. Así han surgido comunidades y se han mejorado otras tantas, dando como resultado la intervención en más de 30 de ellas.

“Antonio Maceo”, es una de esas nuevas comunidades donde se aprovecharon locales de la antigua Escuela de Capacitación de la Construcción, en el Reparto Juruquey. “Las primeras 18 edificaciones están listas, pero se piensan levantar otras 40. Cuando emprendimos esta tarea no solo nos pusimos a pensar en los damnificados del ciclón sino que quisimos atender también las necesidades de maestros de la zona”, señaló  Walter Simón Noris, primer secretario del PCC en el municipio de Camagüey.

En “La India”, donde funcionaba el Centro de Capacitación del Ministerio de la Agricultura, en la Carretera Central, vía Oriente también se construye, y 14 casas acogen a otros damnificados del ciclón.

La rehabilitación se ha enfocado en ser integral. Estos asentamientos incluyen todos los servicios básicos, se les mejoraron las condiciones de urbanización y el abasto de agua, los inmuebles son más sólidos y algunos tienen techos de placa, para, en caso de ser necesario, sirvan como refugio ante ciclones.

El gobierno en el territorio ha edificado más de un millar de domicilios, un poco más del 20 % del total de afectaciones, algo, que como apuntara Isabel González Cárdenas, Presidenta de la Asamblea Provincial del Poder Popular  en Camagüey “significa más de 10 mil 200 casas; pero la misión ahora mismo es no detenernos en esa gran tarea que es la reconstrucción de viviendas más seguras”. Y Arnaldo, como cientos de agramontinos, lo agradece, pues les devuelven la vida, la esperanza, una casa nueva y la seguridad.

Arnaldo agradece la edificación de la comunidad y la seguridad que le provee, y explica que no le importa viajar unos 20 Km para trabajar, “la vida es más importante”, dice.

 

En más de 30 comunidades se intervino en Camagüey para garantizar casas confortables a los damnificados.
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