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“La poesía es un estado de éxtasis”

Fueron las palabras del poeta y presidente de la Uneac, Miguel Barnet Lanza, en el prólogo del libro Adentro y afuera. Diez poetas italianos del siglo XX, presentado en la tarde de hoy en el pabellón K5, sitio donde radica la Colección Sur Editores en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña.

El texto Adentro y afuera. Diez poetas italianos del siglo XX, traducido por el poeta y narrador Gaetano Longo fue presentado este jueves en el pabellón K5 de la Fortaleza San Carlos de La Cabaña

Traducido por el narrador y periodista Gaetano Longo, el título recoge diez distinguidas voces de esa nación, entre las que se destacan Umberto Saba, Giuseppi Ungaretti, Salvatore Quasimodo, Sandro Penna, Cesare Pavece; una exquisita oportunidad para adentrarse en la escritura de quienes “han investigado las entrañas y el alma de los hombres”.

Asimismo los lectores podrán disfrutar la riqueza del idioma italiano, calificado por Barnet como “lengua más bella del mundo”, al encontrarse en su idioma original y traducido al español.

“Los grandes poetas nacen de pueblos con el alma grande, reflexionó el también Presidente de la Fundación Fernando Ortiz. “La poesía es un estado de éxtasis no expresada en piedra como la ley romana, sino en espuma de licor valioso”. Y es cierto. Quienes hagan suyos estos versos podrán descubrir mediante palabras finas y contundentes, la belleza de un género que atrapa de principio a fin, donde el saber máximo se impregna como la más genuina de las verdades.

 

 

 

 

 

Dejo un poema de Alda Merini que habla sobre el placer de escribir:

Los poemas más hermosos
se escriben sobre las piedras
de rodillas
y las mentes aguzadas por el misterio.

Los poemas más hermosos se escriben frente a un altar vacío,
rodeados por agentes
de la divina locura.

Así que, loco como eres
tú dictas versos a la humanidad,
los versos de la revancha
y las bíblicas profecías
y eres hermano de Jonás.

Pero en la Tierra Prometida
donde crecen las manzanas de oro
y el árbol de la sabiduría
Dios nunca bajó y nunca te ha maldecido.

Pero tú sí, maldices
hora tras hora tu canto
porque bajaste en el limbo,
donde aspiras el ajenjo
de una sobrevivencia negada
.

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