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Por los rieles del triunfo

En Ferroazúcar Santiago saben cómo hacer eficientes las vetustas locomotoras. Foto: Miguel Rubiera Justiz
En Ferroazúcar Santiago saben cómo hacer eficientes las vetustas locomotoras. Foto: Miguel Rubiera Justiz

No es por azar que la unidad empresarial de base (UEB) Ferroazúcar Julio Antonio Mella, de Santiago de Cuba, celebre hoy, en nombre de los ferroviarios de la Mayor de las Antillas, el día del trabajador del sector. Ese privilegio se asienta en lo profundo, cual clavo de línea sobre traviesas, y tiene sus orígenes desde la propia creación de la entidad, allá por 1998.

Es este, sin lugar a dudas, un colectivo de tradición, de resultados sostenidos, en el que sus 400 trabajadores se apegan con sentido de pertenencia a la labor que realizan, único modo de materializar logros como los alcanzados al cierre del 2017, válidos para ser merecedores del acto nacional por el Día del Ferroviario.

Sobrecumplir en un 8 % su plan técnico económico, ascendente a 10 millones 570 mil pesos; utilidades en el orden de los 3 millones de pesos —debido a la disminución de costos, en lo fundamental los materiales y el consumo de combustible— más de 600 mil toneladas (t) transportadas (105,6 % de lo planificado y 72 mil t por encima del año anterior).

Sin tiempo muerto

El encargo estatal de Ferroazúcar Santiago es transportar surtidos a la industria azucarera, tanto caña como productos terminados (alcoholes, azúcar y mieles) pero más allá de eso, y teniendo en cuenta los altibajos de la agroindustria, transitan otros caminos para no detener su quehacer.

“Hemos buscado alternativas y también transportamos ganado, cereales para consumo animal y humano, chatarra y piedra para la actividad de reparación de vías férreas”, explica Jorge Luis Valero García, director de la UEB, perteneciente a la Empresa de Ferrocarriles del Oriente.

“Para ello disponemos de 20 locomotoras y 605 equipos de arrastres, entre carros jaulas, tolvas, tanques, silos y jaulas —precisa el directivo—, y logramos altos niveles de eficiencia al evitar el retorno sin mercancías.

“La característica del ferrocarril industrial es ir lleno y retornar vacío, pero nosotros combinamos la carga con más efectividad en los viajes, pues con el mismo combustible tenemos ingresos mayores”.

La tripulación —conformada por Rainer Jover De Moya, conductor; Leonel Hernández Cabrera, maquinista; Aleyusis Galán, auxiliar de maquinista; Juan Carlos Gobea y Ramiro Salazar, auxiliares de conductor— es testigo de lo dicho y se encarga de que cada traslado rinda al máximo.

“Todo eso a pesar de que muchas vías están en mal estado —acota Leonel— y hay veces que tenemos que andar casi a paso de jicotea, a 15 kilómetros por hora o con mayor lentitud. A eso súmele los años que tienen nuestros equipos, algunas locomotoras con tres décadas de explotación”.

Si bien en febrero deben entrar dos nuevas locomotoras, la obsolescencia tecnológica marca a Ferroazúcar Santiago, cuestión que lejos de menguar los ánimos incentivan el intelecto y la inventiva en los talleres de la entidad.

“Tenemos un Comité de Innovadores y Racionalizadores (CIR) de puntería —dice orgullosa Matilde Milanés Fuentes, secretaria general del buró sindical (conformado por 10 secciones sindicales)—, y gracias a esos 46 aniristas nuestros trenes no detienen su marcha.

El intercambio constante entre los directivos de la UEB y las tripulaciones es una práctica que
arroja buenos resultados. Foto: Miguel Rubiera Justiz

“Algunos acumulan méritos de relevancia hasta el nivel nacional, y los estaremos reconociendo en este día, junto a otros ocho compañeros que recibirán la distinción José María Pérez Capote”.

Un paso por delante

El mecánico Ramón Céspedes Oliva es uno de los que marca la vanguardia en los talleres de Ferroazúcar, y un poco más allá también gracias a su inventiva: “Modificación de los fijadores de transmisión de la caja de velocidad de las locomotoras.

“Con ella fui hasta la ExpoAnir Nacional —comenta— y directivos de los ferrocarriles y del Ministerio de Transporte se han interesado en mi innovación, que puede ser útil, incluso, en las nuevas locomotoras rusas que entraron al país y de las que pronto tendremos por aquí.

“Incluso, sin que hayan llegado, ya vamos un paso adelante, pues el compañero que viajó a Rusia para conocer detalles de su funcionamiento está dando capacitación a mecánicos, conductores, maquinistas, y a aquel que se quiera sumar”.

Con tales ánimos, avivados ahora por esta celebración nacional por el Día del Trabajador Ferroviario, andan en Ferroazúcar Santiago de Cuba, entidad que igualmente distingue por una atención de excelencia a cada uno de los que conforman el colectivo.

De izquierda a derecha Rodolfo Buduen, maquinista y Ramón Céspedes, el mecánico anirista,
se capacitan en el funcionamiento de las nuevas locomotoras que deben llegar próximamente. Foto: Miguel Rubiera Justiz

“La seguridad y salud en el trabajo es otra de nuestras fortalezas, —explica la secretaria general del buró sindical—, no hemos tenido accidentes, las oficinas poseen todas las condiciones necesarias, las tripulaciones de los trenes se atienden convenientemente, siempre estamos muy atentos a las necesidades de los afiliados en estrecha relación con la administración y el resto de los factores.

“La única insatisfacción que existe es con el salario, porque no siempre el pago por resultados está en correspondencia con los altos ingresos y utilidades que generamos, algo que el sindicato no deja de atender junto a la dirección de la UEB, confiados en que pueda solucionarse”.

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