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Obreros calificados: Nuevos horizontes

Betty Beatón Ruiz, José Luis Martínez Alejo y Alina M. Lotti

La Enseñanza Técnica y Profesional tiene la
responsabilidad de que los jóvenes adquieran
las habilidades necesarias para su posterior
incorporación al empleo, según dijo Darvelis
Carracedo Aguilar, subdirectora que atiende la
ETP en la capital. Foto: Eddy Martin

Aulas, pizarras, mesas, sillas y tizas no son la esencia de la enseñanza técnica y profesional (ETP). Aprender haciendo es la filosofía de esta educación cuyo encargo social es proveer al país de fuerza de trabajo calificada.

Alexander Manso Díaz, Máster en Pedagogía Profesional, jefe del Departamento de Capacitación y Formación de la ETP del Ministerio de Educación (MINED), explicó que hoy esta educación tiene una matrícula de 160 mil 156 alumnos; 123 mil 502 en el curso diurno y 23 mil 58 en la modalidad de los cursos por encuentros, quienes se preparan en 103 especialidades: 54 de técnicos de nivel medio y 49 de obreros calificados.

“Hace varios años comenzamos a ordenar la pirámide de formación —manifestó—, es decir por cada graduado universitario debe haber un número mayor de técnicos de nivel medio y de obreros calificados, para que realmente podamos hablar de producción y servicios de calidad. En algún momento eso estuvo invertido; teníamos muchos universitarios, y no así personas vinculadas directamente a la producción y a los servicios”.

Por ello, a partir de esta lógica, este año del total de graduados de noveno grado, 57 mil 597 plazas se dirigieron a la ETP: 27 mil 872 en especialidades de técnico de nivel medio y 29 mil 725 en obrero calificado.

Santiago de Cuba y Ciego de Ávila: dos miradas diferentes

Fabiana Antonieta Ramírez no imaginó que su primera experiencia laboral fuera tan especial. “En el Cárnico, donde me ubicaron como obrera calificada en elaboración de alimentos, pensé que era llegar y ponerme a trabajar, pero nos hicieron un recibimiento que todavía me emociona.

“En el matutino nos dieron tremenda bienvenida —comentó—, ahí estuvo hasta el director general de la Empresa Cárnica Santiago, los compañeros del sindicato y de otras organizaciones. Luego, durante una semana, nos prepararon en diferentes temas, nos entregaron los medios de protección y hasta nos hicieron una fiestecita como cierre de la etapa”.

Esto que para los de nuevo ingreso resultó una excepción, es norma en esa industria “que apuesta por los jóvenes más con hechos que con palabras”, a decir de Dagoberto Torres Richmon, secretario general de su buró sindical, entre los de mejores resultados en el sector de la alimentaria y la pesca.

A su juicio, acogerlos bien deviene fortaleza. “Durante los días de preparación se les da a conocer el reglamento disciplinario interno, el Código de Trabajo, el papel del sindicato, los sistemas de pago, y se familiarizan con el entorno laboral”.

Esos mismos lazos estudio-trabajo se consolidan en la escuela taller Ugo Luisi, adjunta a la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), con 13 años de experiencia en la formación de especialistas en diferentes ramas de la restauración y conservación, quienes una vez egresados tienen garantía de empleo.

Víctor Daniel Peyto Bosch y Leonel Leyva Arcia, albañil decorador y electricista, respectivamente, dan fe de ello. Desde primer año se vincularon a obras de la OCC, con la supervisión de los más conocedores asumieron tareas de gran responsabilidad y una vez graduados ocuparon una plaza como adiestrados.

“En esta escuela hay tres principios —dijo Osvaldo Pérez Bell, director de la Ugo Luisi— aprender haciendo, saber ser y saber actuar, así hemos logrado que nuestros alumnos se sumen a la restauración y conservación de varios sitios patrimoniales”.

En la Empresa Alimentaria Santiago también da frutos el ambiente de colaboración, capacitación y entrenamiento de los que se estrenan en la vida laboral.

Yoaima Olivares Mustelier, egresada hace un año del politécnico Félix Pena así lo siente. “En Recursos Humanos me han recibido con amor y todos me transmiten sus conocimientos. Recién llegada me tocó trabajar en el pago del llamado mes 13, una prueba de fuego, pero aprendí mucho con el acompañamiento de mi tutora, Mercedes Cabrera Cuba”.

La adecuada inserción laboral de los recién graduados de la ETP en Santiago de Cuba tiene como telón de fondo la calidad de su formación. No decaer en tales resultados es el empeño de quienes están involucrados en la preparación de los estudiantes.

Según apuntó Bárbara Danais Nápoles Vaillant, metodóloga de esa enseñanza en la provincia, buena parte de los graduados continúan superándose en cursos por encuentros o a distancia, y gracias a los centros productivos y de servicios que devienen unidades docentes logran minimizar la debilidad más presente en los 47 centros de la ETP: la tecnología informática.

Una mirada diferente presentan algunos centros de la provincia de Ciego de Ávila. “Los educandos tienen una mala base teniendo en cuenta el rendimiento académico y que carecen de motivación. En un muestreo con 25 alumnos, uno expresó preferir el Español, 2 la Química, 10 la Educación Física y los demás, casi el 50 %, no tienen vocación”, afirmó Nancy Hernández, profesora del Instituto Politécnico Industrial Enrique Varona González, del municipio de Ciro Redondo.

“Muchos dicen: ‘Estoy aquí porque no quise becarme’. Tenemos grupos que comenzaron con más de 20 educandos y quedan 12. A muchos no les gusta la especialidad que cursan; según ellos no tuvieron más opciones al terminar el noveno grado. Además, la formación vocacional está bien diseñada, pero mal ejecutada, es un eslabón perdido en la enseñanza”.

“No todas las especialidades cuentan con la base material de estudio”, expresó Zoraida Carvajal Llada, también profesora de este centro; afirmación que corroboró Yosvany Reyes Rojas, quien se forma como obrero calificado en la rama de mantenimiento a equipos de transporte: “La biblioteca escolar es el único lugar donde podemos perfeccionar lo aprendido en el aula”.

Zoraida argumentó que existen dificultades con la bibliografía de las asignaturas previstas en algunos planes de estudio de los obreros calificados.

“Cuando se impartió la especialidad de Lavandería Integral los educandos no alcanzaron los conocimientos necesarios debido a la carencia de textos; a los profesores les está prohibido hacer fotos en los centros donde hay nuevas tecnologías para mostrarlas en las clases, y nosotros carecemos de un ómnibus para llevar a los muchachos a esas aulas anexas distantes. Sin embargo, esa fuerza fue demandada por el Grupo de Turismo Gaviota S.A.

“A partir de módulos de herramientas que han entrado a los talleres de nuestro centro han mejorado las condiciones para enseñar mecánica y electricidad de vehículos. Aunque no se pueden alcanzar todas las habilidades recurrimos, en condición de aula anexa, a la unidad de ómnibus del municipio de Ciro Redondo, la cual dispone de pocos recursos.

“Las empresas necesitan fuerza de trabajo y la solicitan, por lo que debieran apoyar más al centro con medios de enseñanza, y los especialistas impartir conferencias para enamorar a los muchachos con las carreras. La relación politécnicoempresa existe, pero marcha con múltiples obstáculos”.

 

Los hermanos Oleido y Oleidy Borroto Merino se desempeñan como aprendices en los talleres de la unidad básica ferroviaria en el municipio avileño de Ciro Redondo. Foto: José Luis Martínez Alejo

 

Hace menos de dos años, Oleido y Oleidy Borroto Merino concluyeron sus estudios en el politécnico Cándido González, de Camagüey y, precisamente, en el municipio avileño de Ciro Redondo, donde realizaron las prácticas preprofesionales, fueron ubicados como aprendices en los talleres de la unidad básica ferroviaria.

Los jóvenes señalaron que aplican lo estudiado; en tanto su tutor, el mecánico Leovel Acosta, aseveró: “Son laboriosos y disciplinados. Ahora con nosotros participan en la reparación general al motor de la locomotora diésel 38269. Si van a cumplir el servicio militar se les guarda la plaza, pero la vida ha demostrado que la mayoría no regresa al puesto de trabajo. Entonces se rompe la cadena estudio– adiestramiento–empleo”.

Más de 3 mil 240 jóvenes se han graduado como obreros calificados en los últimos cinco años en los 15 politécnicos de la provincia de Ciego de Ávila. Las perspectivas, aproximadamente hasta el año 2023, no avizoran sustanciales cambios, pues las empresas demandan las especialidades tradicionales en sectores más representativos aquí como la agricultura, la construcción, la industria azucarera y confecciones textiles.

No obstante, el territorio tiene posibilidades de preparar a los muchachos en otros oficios no solicitados por las entidades (talabartería, zapatería, artesanía), y de esta forma también aportar al trabajo no estatal, resaltó la máster Odalys Trujillo Navarro, jefa del Departamento de la ETP en la Dirección Provincial de Educación.

De la mano: demanda e ingreso

La insuficiente base material de estudio (sobre todo aquella relacionada con la adquisición de habilidades prácticas), las dificultades con el completamiento de la cobertura docente y el mal estado constructivo de algunos politécnicos, son los problemas más frecuentes que afectan la ETP y que —quizás entre otros factores— inciden en la retención, es decir cuántos alumnos comienzan y cuántos se gradúan.

De esta situación no escapa la capital, donde existen 51 instituciones de la ETP, dentro de estas 17 escuelas de oficio y 34 dedicadas a la formación de técnicos de nivel medio y obreros calificados; quienes una vez egresados pueden continuar estudios en el nivel correspondiente.

 

Politécnico José Martí en el municipio capitalino de Boyeros, donde el proyecto Decoram tiene un aula anexa, que favorece el adiestramiento de los alumnos en disímiles actividades de la construcción. Foto: Eddy Martin

 

En este sentido Trabajadores constató varias experiencias en los politécnicos José Martí (especialidades de construcción y montaje), Ho Chi Minh (industrial) y Playa Girón (servicios), ubicados respectivamente en los municipios de Boyeros, Marianao y Playa, con buenas perspectivas en cuanto a la ubicación laboral.

Por ejemplo, en el de construcción y montaje José Martí en el presente curso (aquí se forman obreros calificados en tornería, albañilería y mantenimiento general de la construcción) ha mejorado “la calidad” del estudiante, señaló Alberto Fernández, subdirector de enseñanza práctica. “Hoy tenemos quienes entraron con más de 85 % de promedio general, mientras en años anteriores el rango era de 60 % a 70 por ciento”.

En relación con la base material de estudio el centro se ha favorecido con el asesoramiento y la ayuda que brinda el proyecto Decoram —donde se fabrica una amplia gama de artículos, tales como figuras, columnas, balaustres, entre otros— que, además, tiene en el politécnico un aula anexa donde los muchachos adquieren destrezas constructivas.

El directivo explicó que en anteriores períodos lectivos tuvieron la posibilidad, a través de la comercializadora Escambray, de adquirir un mínimo de BME (azulejos, puntillas, madera), lo cual se ha visto limitado desde el 2016, pues a partir de este año el pago se solicitó en CUC, lo cual no está en condiciones de erogar el MINED.

 

Con varios talleres cuenta el politécnico Ho Chi Minh donde los alumnos realizan prácticas, entre otras, de electricidad, ajuste, mecánica, chapistería y carpintería. Foto: Eddy Martin

 

En mejor situación está el politécnico Ho Chi Minh, ubicado en Ciudad Escolar Libertad. Gracias a donaciones recibidas y a un reciente proceso inversionista cuenta con varios talleres en los cuales los alumnos realizan prácticas de electricidad, ajuste, mecánica, chapistería y carpintería.

Annia Ríos Ortiz, su directora, aclaró que muchas veces la materia prima es reciclada. Resaltó la preparación del claustro y las buenas relaciones que mantienen con algunos organismos, entre los cuales destacó el Ministerio de Energía y Minas.

Consideró una fortaleza la labor de formación vocacional y orientación profesional que se lleva a cabo con anterioridad a cada curso escolar, lo cual ha influido en que ahora en sus aulas se estén formando obreros calificados en especialidades solicitadas en primera opción.

Por otra parte, el politécnico de servicios Playa Girón presenta una realidad diferente debido a las peculiaridades de las especialidades que forma —obreros calificados en Belleza y Auxiliar de Elaboración de Alimentos— y a la situación geográfica del centro; de ahí que la demanda de fuerza de trabajo provenga esencialmente del Grupo Palco y de entidades del Ministerio de Comercio Interior de los municipios de Playa, Marianao y La Lisa.

Isabel Díaz Quesada, metodóloga de Servicios en la provincia, argumentó que las aulas anexas han sido un “respiro”. Los alumnos desarrollan y vencen habilidades en correspondencia con el programa de estudio.

“En el caso de la especialidad de Belleza las muchachas realizan prácticas en peluquerías que trabajan bajo nuevas formas de gestión no estatal y tenemos el caso de egresadas que se quedaron laborando en estos lugares”.

La subdirectora que atiende esta educación en la capital, Darvelis Carracedo Aguilar, enfatizó que se tienen en cuenta las necesidades de fuerza de trabajo calificada de los organismos y las empresas. “La enseñanza tiene la responsabilidad de formar a los jóvenes desde el punto de vista teórico-práctico, con el objetivo de que adquieran las habilidades necesarias para su posterior incorporación al empleo”.

En mayo —agregó Darvelis—, de conjunto con la dirección provincial de Trabajo y Seguridad Social, nosotros discutimos el plan de ingreso del próximo curso. Ahora estamos en un proceso de revisión a partir de la demanda realizada por el Grupo de Turismo Gaviota S.A. (de técnicos de nivel medio) y la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), en este caso de obreros calificados.

En noviembre autoridades de la ZEDM visitaron los centros donde se forman obreros calificados para el sector de la construcción. El objetivo fue dar a conocer la convocatoria y el proceso de inserción laboral, tanto a los jóvenes como a sus familias. Aunque es saludable aclarar que tanto Gaviota como la Zona de Desarrollo se reservan el derecho (o no) de aceptar a los educandos.


Ministerio de Industrias valida calidad de la formación del obrero calificado

Según los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2016-2021, aprobado en el VII Congreso del Partido, el Ministerio de Industrias (MINDUS) considera una prioridad la formación de los obreros calificados, de ahí la importancia y el seguimiento que le da a esta tarea.

El ingeniero Amado de Armas Abreu, director de Recursos Humanos y Organización de este organismo, argumentó que los egresados cuentan con tutores y forman parte del plan de capacitación y superación técnica de las entidades a partir del diagnóstico de necesidades.

“Hoy en 180 centros politécnicos contamos con 9 mil 545 estudiantes —dijo— y, además, tenemos 304 aulas anexas que contribuyen a la formación y preparación teórico-práctica de los educandos de cara a los procesos industriales.

“Algo importante es la labor de orientación vocacional y orientación profesional que se lleva a cabo en escuelas primarias y secundarias, por lo que funcionan más de 12 mil círculos de interés que se imparten en 22 palacios de pioneros del país.

“A solicitud del MINDUS en el presente curso se abrieron dos nuevas especialidades de operario integral de la electroquímica y de procesos de vidrio, dirigidas a satisfacer la demanda de fuerza de trabajo en las empresas de Electroquímica (en el municipio villaclareño de Sagua la Grande) y Vidrios Lisa, respectivamente”.

Entre las insatisfacciones, el directivo mencionó la escasa demanda por parte de la industria de algunas especialidades (Rectificado, Moldeador fundidor, Modelado mecánico, Mecánico de mantenimiento para la Industria Ligera), lo cual no se corresponde con el actual proceso inversionista, el mantenimiento tecnológico de los procesos de la industria, así como la imprescindible renovación de la fuerza de trabajo por envejecimiento poblacional.

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