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El austríaco Clemens Krauss expone en la Fototeca

Una de las imágenes de la muestra. Foto: Clemens Krauss

El austríaco Clemens Krauss está exponiendo en la Fototeca de Cuba fotografías y videos que pudieran parecer cosa de cualquier hijo de vecino, de cualquier día, en cualquier lugar.

Como esos videos domésticos que grabamos porque sí, sin pensarlo demasiado; como esas fotografías que tomamos desde la ventanilla de un auto, al pasar.

No hay pretensiones esteticistas, no hay una vocación de embellecer, no hay idealización ni se estiliza nada.

Aparentemente. Porque aquí subyacen muchas historias, algunas a primera vista intrascendentes, otras terribles, con serias implicaciones.

La cámara (y el fotógrafo, obviamente) dejan el testimonio; el espectador podrá ir atando sus propios cabos.

Como al descuido, se va creando un entramado complejo, que recrea entornos más o menos familiares, espacios íntimos, circunstancias extrañas, conflictivas… y aquí y allá hay un regodeo en las pequeñas cosas de la vida, detalles que solemos pasar por alto: un insecto, un objeto, un gesto…

La muestra puede ser asumida como una crónica de la cotidianidad, como un arduo poema audiovisual, o como un gran sinsentido.

Depende del que la aprecie. Las cosas, la gente, los hechos están ahí. La metáfora siempre ha sido una construcción personalísima.

Transverse Materialism estará abierta hasta el 12 de febrero.

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