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Maffo: la otra historia

Nadie imagina que 59 años atrás este pintoresco sitio oriental fuera tan solo ruina y dolor: “Las casas y los edificios de Maffo quedaron virtualmente arrasados por los ataques de la aviación enemiga.”*


Hoy un arcoíris de colores en las fachadas alegran al visitante y los lugareños se sienten ufanos con cada palabra de elogio ante la pulcritud de las calles y caminos, los jardines cuidados con esmero, los parques, consultorios, el hogar para ancianos, el círculo infantil, las escuelas, comercios, industrias, centros culturales, cooperativas agropecuarias…

A sus 12 mil habitantes, orgullosos de haber nacido en el terruño de Orlando Pantoja (Olo) y Rolando Ayub, cada evocación del pasado de luchas les confirma la certeza de que aquellos días de gloria merecen ser honrados en la cotidianidad.

Y claro que se realzan en Maffo, de fiesta en estas jornadas finales del 2017 “porque motivos de historia y victorias nos sobran, por eso las celebraciones de libertad llegan desde los primeros días de diciembre”, asegura Benedicto Enamorado Mora, presidente de ese Consejo Popular.

Pasa igual a lo largo y ancho de todo Contramaestre, municipio santiaguero donde empeños y resultados se asumen sin vanaglorias, a sabiendas de lo mucho que queda por hacer, en particular en el orden agropecuario, pues allí se ubica el principal polo productivo de la suroriental provincia.

A juicio del ingeniero Diógenes Almenares Batista y del doctor Jorge Luis Fraga Novella, máximas autoridades del Partido y del gobierno en el territorio contramaestrense, el aniversario 59 de la batalla de Maffo deviene estímulo para impulsar metas de notable importancia, algunas de las cuales tienen impacto a nivel de país.

Una de ellas es mantener el liderazgo nacional en la producción de maíz, surtido que este año, junto a un significativo volumen de frijoles, permitió ahorrar unos 3 millones de pesos por concepto de sustitución de importaciones.

Mirada atrás: 30 de diciembre de 1958

Adentrarse en la épica de aquellos últimos días de la guerra devela el heroísmo de los barbudos del Ejército Rebelde, además de la genialidad militar y política del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien resumía así el saldo de una batalla crucial que tornó expedito el triunfo del 1º de enero de 1959:

“Cayó Maffo en poder de las fuerzas rebeldes. La guarnición se rindió después de veinte días de combate. Ciento diecisiete prisioneros, 129 armas y 57 000 balas ocupadas.

Hemos recibido de la comandancia general del E. R. [Ejército Rebelde] el siguiente parte: Maffo, donde las fuerzas de la dictadura ofrecieron una tenaz resistencia, cayó después de 20 días de lucha. Los restos del batallón diez al mando del comandante Leopoldo Hernández Ríos, se rindieron hoy a las cinco y treinta de la tarde. La batalla de Maffo se inició el día diez del presente mes.

Durante 20 días se mantuvo el combate. Las fuerzas enemigas se habían atrincherado en las naves del Banfaic, las que convirtieron en una verdadera fortaleza. (…) Con singular heroísmo nuestras tropas mantuvieron el cerco bajo el incesante ataque aéreo con bombas de 500 libras. Todos los refuerzos enemigos fueron rechazados con grandes bajas. “Durante los últimos tres días, las fuerzas de las Columnas 1 y 3 arreciaron el ataque. Un tanque T-17 que cayó en poder de nuestras fuerzas durante la ofensiva a la Sierra Maestra, fue movilizado desde las proximidades de Manzanillo hasta Maffo; un cañón de 37 milímetros y un mortero 81, armas todas ocupadas en los combates contra la dictadura, mantuvieron un incesante fuego contra la posición enemiga, hasta que hoy a las cinco y treinta de la tarde la fortaleza del Banfaic cayó al fin en nuestras manos”.

En buenas manos

Donde hace 59 años se ubicaba el Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (Banfaic), en la localidad contramaestrense de Maffo, reluce hoy la unidad económica de base (UEB) Beneficio, perteneciente a la Empresa Procesadora de Café Rolando Ayub, una industria cuya mención resulta imprescindible cuando en Cuba se habla del aromático grano.

“Aquí se procesa el 60 % del café del país”, comenta con buena dosis de orgullo Abigail Armero Lahera, uno de los 141 trabajadores de esa UEB, quien al igual que sus colegas vive por estos días intensas jornadas de labores, “porque noviembre y diciembre marcan un pico productivo”.

Como entidad en perfeccionamiento empresarial es norma y no excepción la materialización de la palabra empeñada.

“En este 2017 el plan es de mil 388 toneladas (t), y ya está por encima del 90 %, con las 324 t pactadas para la exportación ya cumplidas”, dice Ernesto Pérez Rodríguez, analista de producción de la UEB, quien sin titubeos afirma que una vez más lo previsto se hará realidad, “buen saludo para este aniversario de la batalla de Maffo”.

Similar espíritu late en los trabajadores, incentivados al por mayor por un binomio que no en todo el archipiélago muestra la equidad necesaria: esfuerzo y remuneración salarial.

“El salario medio es de 2 mil 236 pesos, explica Idaelia Vega Peña, secretaria general de una de las tres secciones sindicales que existen en la UEB, y en todos los órdenes hay una adecuada atención y respuesta a los planteamientos de los afiliados”.

De ello saben muy bien las 54 mujeres que tras la automatización de una parte del proceso quedaron disponibles, y desde hace un año se suman a un proyecto científico de desarrollo de posturas injertadas que tributa al programa de recuperación cafetalera del país.

Con asesoría y capacitación de investigadores de la Estación Experimental de Café y Cacao, con sede en el cercano municipio de Tercer Frente, se toma como patrón la raíz de la variedad robusta (más resistente a nemátodos) y las yemas de arábico (de granos de mayor calidad), y se logra una planta con óptimas características.

“En esta campaña, que va de octubre a marzo, el plan inicial fue de 320 mil plántulas injertadas, acota Osnardo Fuentes Chacón, especialista de esa actividad, y tras los efectos del huracán Irma en los campos de Guantánamo se nos pidió llegar a las 700 mil, y las vamos a cumplir”.

En materia de calidad se aprecia el mismo ímpetu pensando no solo en los clientes foráneos —Italia, Francia, Japón, Corea del Sur, Alemania y otros más— sino también en el mercado interno en divisa y en la población, los otros destinos para los que producen.

“Por eso uno de los empeños para el 2018 es certificar el sistema de gestión de la calidad y tratar de que mi desempeño sea avalado con el rango internacional”, acota la ingeniera Inés Leticia Labañino, quien desde hace dos décadas se encarga de catar olores y sabores del café que se procesa en la entidad.

Tales aspiraciones, y más, marcan el día a día de los que hoy hacen del antiguo Banfaic un sitio en el que se patentiza el sí se puede que encarnó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en diferentes escenarios, uno de ellos la batalla de Maffo, esa que a 59 años se evoca y honra a la altura que merece.

*Fidel Castro Ruz, De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba. La contraofensiva estratégica.

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