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Tan caribeños como siempre

Historiadores antiguos hablaban de un Mar de Lentejas para referirse a esas relativamente pequeñas porciones de tierras emergidas en el Caribe que, al llegar la barbarie colonizadora, estaban habitadas por gente pacífica y noble.

Si hurgamos más atrás aún, hallaremos que las aguas que nos bañan hoy no siempre existieron, sino que fueron resultado de la fractura y dispersión del supercontinente conocido como Pangea, hace más de 200 millones de años.

Algunos naturalistas miran la región y encuentran en esas circunstancias las explicaciones a los vínculos de índole diversa y antiquísima que enlazan el Caribe, pero este fin de semana quedó ratificado, una vez más, que las relaciones trascienden lo meramente geográfico para filtrarse en el alma de las naciones.

Tal se puso de manifiesto en la Declaración de Saint Mary, firmada luego de la VI Cumbre Caricom- Cuba; en la visita oficial de Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, a Antigua y Barbuda; así como en la participación del líder cubano en la Tercera Sesión de la Asamblea de la Organización de Estados del Caribe Oriental (Oeco).

Y es que el Caribe, más que un área geográfica, es una región cultural urgida de alianzas e integraciones, las cuales fueron soñadas desde el siglo XIX por José Martí, quien definió que “(…) en el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, y si libres serían en el continente la garantía del equilibrio (…)”.*

Y a su amigo Federico Enríquez y Carvajal le insistía: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo (…)”.**

La Revolución cubana capitalizó ese espíritu, especialmente el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien impulsó la idea de ir por las Antillas siempre de hermana, sin presumir de ser la Mayor.

“Decir Caribe —apuntó Fidel en una ocasión— es decir dignidad, es decir valor, es decir honor” y más de una vez confirmó su certeza de que juntos, los caribeños, “podremos vencer nuestras dificultades actuales”.***

“Cuba ha sido un amigo leal, comprometido y de principios, de nuestra Comunidad (…) nunca ha pedido nada a cambio y esto, señoras y señores, es la esencia de la amistad”, reconoció en 1995 el entonces primer ministro de Santa Lucía, Kenny D. Anthonym, discurso que ha sido reiterado por sus homólogos caribeños de entonces a la fecha. * En Patria, 17 de abril de 1894. ** En carta a Federico Enríquez y Carvajal, 25 de marzo de 1895.

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